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En catedral de Talca se recordó a Mons. Carlos González

Al cumplirse el primer aniversario de la muerte del Obispo emérito de Talca, en la tarde del 21 de septiembre se celebró la Eucaristía, ocasión propicia en que la comunidad diocesana expresó un querido recuerdo por el fallecido Pastor.
Martes 22 de Septiembre del 2009
  
Esta Eucaristía fue presidida por el Obispo de Talca Monseñor Horacio Valenzuela, quien destacó que “hace justo un año el Señor llamó a su presencia a quien fuera su amigo y siervo fiel durante toda su larga vida. Tal vez como un signo de la bondad de Dios, el Señor el año pasado adelantó el florecimiento de las rosas; a esta fecha no hay ninguna rosa florecida en la casa de don Carlos”.

Un sacerdote feliz

“Inundados por la luz magnífica del sacerdocio de Cristo siervo, vivimos hoy este momento lleno de significado. Como Iglesia diocesana de Talca queremos agradecer a Dios a quien fuera su Pastor por casi 30 años. Iglesia en la que dejó tantas huellas del Señor en sus obras, en sus palabras, pero especialmente en las personas. Debemos agradecer la vida de don Carlos a la luz de la vida del Señor, única luz que hace justicia para leer esta vida”, dijo el Obispo de Talca.

Y añadió: “Al agradecer la vida de don Carlos damos gracias por el sacerdocio de Jesucristo que ejerció por más de 60 años con humilde fecundidad. Este año que la Iglesia ha querido dedicar a la oración por los sacerdotes, queremos guardar en la memoria la vida de un hermano nuestro que fue fundamentalmente sacerdote; que vivió fielmente su sacerdocio y que fue profundamente feliz. Su recuerdo nos ayude a alimentar la fidelidad al Señor como camino de plenitud y felicidad auténticos”.

Preocupado de las personas y atento a los signos de los tiempos

“¿A cuántas personas, don Carlos, se acercó a sus mesas y les ayudó a ponerse de pie para poner la vida al servicio del Reino? ¿Cuántas veces, don Carlos, con gestos y palabras, ayudó a descubrir que ninguna riqueza, idea o doctrina, supera en valor a la persona humana y su dignidad? Junto a esa multitud anónima de hombres y mujeres, campesinos, sufrientes, servidores públicos, ricos y pobres, hoy agradecemos al Señor la vida de don Carlos. Cada vez que estamos presentes frente a una vida fecunda nos preguntamos por el secreto, por la razón oculta, por el misterio interior que ha alimentado una vida así. Sin duda la vida de don Carlos González ha sido como un eco del clamor del Apocalipsis, ‘Ven, Señor Jesús’, clamor del que hizo su lema episcopal”, aseguró el Pastor.

“Este secreto ha estado siempre presente por la amistad con el Señor por medio de la Eucaristía, en las largas horas de oración y adoración. Por eso nuestro hermano pudo poner en primer lugar a las personas y vivir siempre atento a los signos de los tiempos. Como dice el Salmo de hoy, la vida de don Carlos presentaba esa contradicción, su voz baja y sus pocas palabras y el Salmo nos dice: ‘Sin que hablen, sin que pronuncien palabras, sin que se escuche su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe alcanza su lenguaje…’”

“Con las expresiones Sígueme y Ven, Señor Jesús, tal como lo hizo don Carlos, podemos escribir una tremenda historia. Si las acogemos en el corazón, las hacemos nuestras y las dejamos actuar en nuestra vida, el Espíritu del Señor también podrá transformar nuestras vidas en una vida de Cristo, en un disparo a la eternidad”, concluyó Monseñor Valenzuela.

En el momento de las ofrendas sus vecinos del caserío Lircay presentaron la mitra, el báculo y los ornamentos sacerdotes del extinto Obispo, junto a los dos últimos libros publicados por don Carlos “Y qué hiciste con tu hermano” y “¿Quién es Jesús?”.

Al finalizar la Misa el doctor Eugenio Denegri dio testimonio del Obispo emérito de Talca. Posteriormente, Monseñor Horacio Valenzuela junto a los Vicarios y personas cercanas bajaron a la cripta de la iglesia catedral en donde se efectuó un responso por el eterno descanso de su alma.

Fuente: Comunicaciones Talca







Talca, 22/09/2009