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Episcopado afirma que es la hora de hacer renacer la esperanza
Martes 29 de Abril del 2003
  

Animar la esperanza frente a las dificultades que enfrentan el país y la Iglesia propusieron los Obispos, al concluir la 85ª Asamblea Plenaria que los congregó la semana pasada en Punta de Tralca.

En su declaración titulada "Renacer para una esperanza viva" (cf. 1 Pe 1,3), los pastores señalan que "esta hora es la de un gran llamado de Dios a fortalecer nuestra fe en Cristo, Dios y hombre verdadero, vivo y presente entre nosotros, a renacer en la esperanza cristiana y en el amor al prójimo, especialmente a los que sufren".

De esta manera, los obispos responden a varias situaciones preocupantes que han constatado en el país: la desesperanza frente al desempleo y las dificultades económicas; el desconcierto frente a los cambios culturales y valóricos que también ha alcanzado a los medios de comunicación; el temor e inseguridad ante el futuro; la crisis de confianza en instituciones básicas del país y en sus personeros, incluidos algunos miembros de la Iglesia Católica; la disminución de los matrimonios y el resquebrajamiento de tantas familias; la caída de la natalidad; la persistencia de la pobreza dura, pese a los evidentes avances en su superación; la dificultad para avanzar en la solución de los problemas con los pueblos originarios; la cuestionable orientación de la educación y la brecha educacional que margina a niños y jóvenes talentosos de la capacitación para el trabajo.

Los obispos manifestaron su intención de colaborar, en la perspectiva del Bicentenario de la Independencia Nacional, con todas las iniciativas de bien común y ofrecer el aporte de la Iglesia para ayudar a su refundación moral. También estimaron necesario prestar mayor atención pastoral al papel de los hombres como maridos y padres, así como a la responsabilidad que comparten con sus esposas respecto al matrimonio, la familia y la educación de los hijos. Y reafirmaron su convicción de que una Ley de Divorcio es contraria a la Ley de Dios y al bien común.

Al mismo tiempo, con motivo del Año Vocacional que la Iglesia está celebrando en Chile, los obispos agradecieron el testimonio de vida y la generosidad de la mayoría de los sacerdotes que calladamente sirven día a día a sus hermanos, y pidieron a todos los fieles que oren insistentemente al Señor para que regale "muchas y santas" vocaciones sacerdotales y de especial consagración.

Frente al mundo actual, que se asemeja a un "mar agitado por la tempestad en la que parece zozobrar nuestra barca", los Obispos recuerdan la necesidad de volver la mirada hacia el Señor Resucitado que, en la noche de la incertidumbre, infunde calma y valor a sus discípulos diciéndoles: "Ánimo, soy yo. No tengan miedo". (Mc. 6,50).

Sobre la Asamblea

En la última Asamblea Plenaria de la CECH participaron 31 obispos, y estuvieron invitados el actual administrador diocesano de Calama, P. Enrique Olivé, y el Electo Obispo de esa prelatura, Mons. Guillermo Vera.

Esta vez el programa debió modificarse a raíz del repentino fallecimiento del Obispo de Arica, Mons. Renato Hasche, que se produjo la madrugada del jueves 24, y que conmovió a sus hermanos en el Episcopado.

El tema central que reflexionaron los obispos en esta oportunidad fue la participación y misión de los laicos como constructores de la sociedad.

Durante la Asamblea los Obispos alcanzaron acuerdo en relación a los casos de abusos contra el Sexto Mandamiento cometidos por clérigos o religiosos, acuerdos que se comunicarán en días venideros.

En relación al último Censo Nacional de Población y Vivienda, los pastores acordaron hacer un análisis más profundo para abordarlo en detalle en la próxima Asamblea de Noviembre.



Santiago, 29/04/2003