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Obispo de Iquique pidió que Chile sea pesebre para el Niño Dios, en Fiesta de la Epifanía

Multitudinaria y emotiva Fiesta de la Epifanía del Señor vivieron los fieles peregrinos que llegaron, hasta el Santuario de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana con sus cantos, bailes y oraciones para alabar al Emmanuel.
Miercoles 06 de Enero del 2010
  
Once bailes de Pastorcitos y más de un millar de personas, de diversas localidades de la provincia de Iquique, danzaron, cantaron y contemplaron al Niño nacido en Belén, junto a los reyes magos, para darle la bienvenida al Redentor del mundo.

Entrada de la Fiesta
En la oportunidad, los pastorcitos, bailarines y los reyes magos, además de sacerdotes, religiosas y la comunidad fiel, junto al Obispo de Iquique, hicieron la entrada a la fiesta de la Epifanía, desde la cruz del calvario hasta el pesebre para proclamar la luz del mundo: el Niño Dios. “Este es nuestro Salvador, nuestro Redentor, y hoy venimos como los Reyes Magos a recibirlo para decirle con gozo en el corazón, que Él es nuestra esperanza, y a agradecerle con nuestro baile, cantos y los colores”.

El Santuario de la Madre en La Tirana, luego de que el Obispo golpeara con la estrella las puertas del Santuario, el templo abrió sus puertas para recibir a su Hijo, junto a un todo un pueblo que viene a dejar a sus pies todo lo que posee; su fe, su devoción y su esperanza.

Inmediatamente después, los bailes de pastorcitos uno a uno, saludaron al Niño Dios, a quien la Virgen María sostiene sobre la bandera chilena, como signo de que la Patria, quiere ser el pesebre del Salvador del Mundo, especialmente en este año en que celebramos el Bicentenario de Chile.

Misa de Vísperas

“Hagamos de nuestro corazón un pesebre para Jesús y en este año del Bicentenario de la Patria, en que queremos rezar de una manera particular por el Chile que amamos, pidámosle al Señor nosotros, los nortinos aquí reunidos, que nuestro país sea un pesebre para Él”, fueron las palabras del obispo de Iquique durante la homilía en la celebración de las vísperas de la Fiesta de la Epifanía en el Santuario de La Tirana.

Así frente a una asamblea, estimada en alrededor de seis mil peregrinos presentes, afirmó que “cuando está Dios, hay luz, esperanza, respeto de unos con otros. Cuando Dios está más presente en el pensamiento en las decisiones en lo que estamos realizando, entonces hay menos corrupción y estamos más pendientes de buscar el bien de todos y de hacer el bien a todos. Cuando el Señor está entre nosotros, aparece la luz”.

Hoy, la misma noche en que los pastorcitos contemplaron al Niño Dios en un pesebre, en Belén, “nos encontramos una vez más junto al Redentor del Mundo, que viene a llenar de luz nuestras vidas”, dijo el obispo de Iquique, durante su homilía.
También, dijo “la noche tiene oscuridad, silencio, y siempre algo de misterioso, algo que no se puede ver. En la noche los pastores contemplaron la luz del ángel, en el silencio de la noche los sabios de oriente escrutaron las estrellas, y descubrieron ese signo que les mostró el lugar donde estaba el Mesías. En la noche acudieron magos y pastores al encuentro del Señor, y encontraron al Emmanuel”.

¿Que es lo que podían encontrar los pastores y qué es lo que encontraron los magos de oriente?, preguntó el Pastor y afirmó “el Evangelio dice que encontraron al Niño recostado en un pesebre, envuelto en pañales junto a su madre. Este es el signo que encontraron y en el descubrieron y experimentaron una profunda alegría, que les hizo que en el camino de retorno pudieran experimentar una onda paz, porque qué es lo que se encuentra en el pesebre de Belén, qué es lo que encontramos nosotros después de 2000 años en este pesebre, seguimos encontrando a Jesucristo, El se coloca aquí para nosotros, y en estos hermosos días de navidad y en esta fiesta de la Pascua de los Negros que venimos de tantas partes a contemplar el pesebre del Santuario, y junto con los bailes de pastores y con sus centenarias tradiciones, a rendirle la veneración al Niño Dios”.

“Es aquí donde, todos nosotros, encontramos una vez a Jesucristo y, tal como lo hicieron los pastores y los Reyes Magos, nos colocamos delante de Él, cara a cara. Esta es la belleza del encuentro con Jesús, que al contemplarlo en el pesebre, como lo contempla María, José y los pastores, se produce un encuentro de Jesús con mi propia historia, con lo que hoy día me está ocurriendo, y entonces descubro que para mi, de mismo modo que para los pastores, ocurre de noche y a través de la noche, la enfermedad de un ser querido que nos toca profundamente el alma y nos hace sufrir, la experiencia de un problema familiar, de un conflicto de droga, de alcohol, también la frustración de tantos jóvenes que no podrán seguir estudiando por falta de recursos económicos. Tantas situaciones que se dan en la vida, se vuelven para nosotros situaciones de noche, oscuras que no sabemos resolver, que no sabemos enfrentar, verdades que no sabemos asumir”.

Sin embargo, continuó monseñor Ordenes, “en la noche cuando no brilla nada, cuando no brilla ni una luz tampoco hay esperanza, cuando no hay luz tampoco hay alegría, cuando no hay luz hay tinieblas, hay temor, y por tanto hay desesperación. Cuántos de nosotros hemos pasado por estas noches, pero esta noche en el corazón, aquí nos puede ocurrir como a los pastores: en medio de la noche brilla una luz, en medio de la oscuridad del cielo, en medio de un desorden de estrellas, hay un conjunto de estrellas que está dando una señal de otra cosa en medio de la oscuridad de los campos de Belén, hay una señal que está dando la noticia de algo nuevo, están dando la noticia de que Jesucristo es nuestra esperanza, nuestro único salvador, el único consuelo”.

Entonces, señaló, “el ángel invita a los fieles a ir a Belén, porque en este siglo encontrarán la paz, encontraran la alegría. En este signo encontraran su esperanza, su consuelo porque en este signo, un niño recostado en un pesebre, está nuestra paz. Vengamos con las noches de nuestra vida a contemplar lo que en la noche se nos está diciendo, en medio de nuestros dolores y preocupaciones: contempla, encuéntrate con Jesucristo porque sólo en él tendrás vida de verdad”.

“Querido Niño de Belén haz que podamos nosotros descubrir tu luz en nuestra noche y que podamos experimentar, en medio de nuestras preocupaciones, tristezas y dolores, la esperanza, la paz, el amor, la fraternidad, tu luz. Mi Mesías, mi Rey y mi Salvador, te ofrecemos esta noche a Chile, haz nuestro país tu pesebre, tu casa, tu nación”.

Celebración del Día de la Fiesta

Que Chile sea una patria gobernada por Dios y no por las ansias de poder que hemos visto tanto en el último tiempo, dijo monseñor Marco Antonio Ordenes a la asamblea presente en la eucaristía del día de la Fiesta de la Epifanía o Pascua de los Negros, que se llevó a cabo en el Santuario del Carmen de La Tirana, con los cantos de los pastores que asistieron al encuentro con el Niños Dios.

Los Reyes Magos encontraron al Niño Dios en un pesebre, en Belén, ¿Dónde lo encontramos nosotros hoy?, se preguntó el Pastor y aseguró que sin duda, en los corazones humildes y sencillos, como el de los magos de oriente que le encontraron. Invitó a los presentes a buscar al Señor, con el corazón abierto, humilde y sencillo, “en un país con Dios, no hay corrupción, no hay sed de poder, ni mentiras ni engaños, sino esperanza, fraternidad y alegría porque se busca el bien de todos y no lo intereses personales de algunos. Señor, que Chile sea un pesebre para ti, que sea una patria llena de tu presencia, en los actos de nuestras autoridades”.

Una vez finalizada la misa, como ya es tradición, el Obispo con la imagen del Niño Dios en brazos, al son del “arru rru”, dio inicio a la procesión, a cuyo paso los cantos, las súplicas, agradecimientos y la danza no se iniciaron esperar.

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Fuente: Comunicaciones Iquique


Iquique, 06/01/2010