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Tres días después de la operación de traqueotomía
Juan Pablo II aparece por sorpresa ante los peregrinos tras el rezo del Ángelus
Domingo 27 de Febrero del 2005
  
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 febrero 2005 (ZENIT.org).- Tres días después de la operación de traqueotomía, Juan Pablo II apareció por sorpresa desde la ventana del Hospital Agostino Gemelli de Roma para saludar y bendecir con un gesto de la mano a los peregrinos y las cámaras de televisión de todo el mundo.

En el primer Ángelus dominical de estos más de 26 años de pontificado en el que no impartió personalmente la bendición apostólica, el Papa encargó a uno de sus colaboradores la lectura de un mensaje en el que pide a los creyentes que le sigan acompañando con la oración en estos momentos de sufrimiento.

«El Santo Padre no está con nosotros, pero nos sigue desde el Gemelli, ofrece sus oraciones y sus sufrimientos por nosotros y por el mundo. Y nosotros, desde su plaza, unidos a él con nuestro gran afecto, rezamos con él y por él», comenzó diciendo el arzobispo Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, antes de leer las palabras por escrito que le había entregado el Papa.

El prelado argentino se encontraba a un lado del atrio de la Basílica vaticana, rodeado por acólitos, ante varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro. El pontífice seguía el acto por televisión desde su habitación, cuyas ventanas estaban con las persianas bajadas durante el acto.

Varios centenares de peregrinos, muchos de ellos jóvenes, se congregaron en torno al Policlínico Gemelli para alentar con su presencia y oración al obispo de Roma.

«Una vez más me dirijo a vosotros desde el Policlínico Agostino Gemelli --afirmó el Papa en el mensaje leído por monseñor Sandri--. Os doy las gracias con afecto y siento que todos estáis a mi lado espiritualmente».

«Pienso en vosotros, los que estáis reunidos en la plaza de San Pedro, ya sea individualmente o en grupos, y en todos los que desde todas las partes del mundo se interesan por mí. Os pido que sigáis acompañándome sobre todo con vuestra oración», añadió.

En su mensaje, el Santo Padre reconoció que «el clima penitencial de la Cuaresma, que estamos viviendo, nos ayuda a comprender mejor también el valor del sufrimiento que, de una manera u otra nos afecta a todos nosotros».

«Mirando a Cristo y siguiéndole con paciente confianza logramos comprender cómo toda forma de dolor humano encierra en sí una promesa divina de salvación y de alegría», aseguró.

«Quisiera que este mensaje de consuelo y de esperanza llegara a todos, en especial a quien atraviesa momentos difíciles, a quien sufre en el cuerpo y en el espíritu», siguió aclarando.

Las palabras del pontífice concluyeron con la renovación de «mi entrega a María, Madre de la Iglesia: "Totus tuus!". Que ella nos ayude en todo momento de la vida a cumplir la voluntad de Dios. Que llegue a todos mi paterna bendición».

«Totus tuus», «todo tuyo» en latín, es el lema del escudo pontificio con el que Juan Pablo II ha confiado su pontificado a la Virgen. Fueron las primeras palabras que escribió tras despertarse de la operación de traqueotomía a la que fue sometido el jueves pasado (Cf. Zenit, 25 de febrero de 2005).

Tras leer el mensaje, en nombre del Papa, monseñor Sandri impartió la bendición. Los peregrinos comenzaban a retirarse de la plaza de San Pedro cuando, a través de grandes pantallas, pudieron ver cómo las persianas de la habitación del Papa se elevaban y aparecía su figura blanca en una silla de ruedas.

Acompañado por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, al Santo Padre se le veía sereno. Con la mano saludó desde el otro lado del cristal a los que se habían congregado en torno al hospital.

Uno de sus colaboradores le indicó con la mano a uno de los grupos reunidos y que el Papa todavía no había podido percibir. Su mano impartía el gesto de la bendición. Sólo en un momento y por brevísimos instantes se echó la mano a la garganta.

El Santo Padre fue hospitalizado de nuevo el jueves y operado de traqueotomía a causa de una insuficiencia respiratoria aguda, provocada por las consecuencias de la gripe --por la que en los diez primeros días febrero fue hospitalizado--, y de una preexistente estenosis funcional de la laringe.

Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, ha revelado que la recuperación tras la operación está teniendo lugar con normalidad: el Papa se alimenta y respira autónomamente, aunque no podrá hablar durante un tiempo. Para las 12.30 de este lunes se espera un nuevo comunicado vaticano sobre la situación de su salud.


Roma, 27/02/2005