Volver
Benedicto XVI: no rezamos solos sino con la Iglesia

El Padre Nuestro es la oración que expresa confianza en Dios, capaz de responder a las necesidades espirituales y materiales de la humanidad.

Lo dijo el Papa, que -dirigiéndose a los fieles- manifestó su pésame por el accidente que tuvo lugar anoche en Duisburg-Alemania, en el cual murieron numerosos jóvenes y muchos otros resultaron heridos. Para sus amigos y parientes, dijo el Papa en italiano y en alemán, invoco el consuelo de la oración y los acompaño en el sufrimiento.

Explicando el Padre Nuestro y su importancia, Benedicto XVI reveló que nos encontramos ante las primeras palabras de la Sagrada Escritura que aprendemos desde niños, que se graban en la memoria, plasman nuestra vida, nos acompañan hasta el último suspiro. Y a este respecto el Papa ha aludido a su libro, Jesús de Nazaret. “Ser hijos se convierte en equivalente a seguir a Cristo”.

Esta oración, ha proseguido Su Santidad, acoge y expresa también las necesidades humanas, tanto materiales como espirituales: “danos cada día nuestro pan, y perdónanos nuestros pecados” (Lc 11,3-4). No es un pedir para satisfacer nuestros caprichos, sino más bien para tener despierta la amistad con Dios, el cual – dice siempre el Evangelio – “¡dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo piden!”.

Seguidamente el Papa ha aludido a aquellos que lo han experimentado en su vida, los “padres del desierto” los contemplativos de todos los tiempos, que se han convertido, por la oración en amigos de Dios, como Abraham. Santa Teresa de Ávila invitaba a sus hermanas diciendo: Debemos suplicar a Dios que nos libre de todo peligro para siempre y nos aparte de todo mal.

“Cada vez que recitamos el Padre Nuestro, nuestra voz se entrelaza con la de la Iglesia, porque quién reza no está jamás sólo. “Todo fiel deberá buscar y podrá encontrar en la verdad y riqueza de la oración cristiana, enseñada por la Iglesia, el propio camino, el propio modo de rezar... se dejará, por lo tanto, conducir... por el Espíritu Santo, el cual le guía, por medio de Cristo, al Padre”

Antes de concluir su alocución previa a la plegaria mariana del Ángelus el Papa ha aludido a la fiesta del apóstol Santiago:

Hoy se celebra la fiesta del apóstol Santiago llamado “el Mayor”, que dejó a su padre y el trabajo de pescador para seguir a Jesús y por Él dio la vida, el primero de los Apóstoles. ¡De corazón dirijo un especial pensamiento a los peregrinos que en gran número acuden a Santiago de Compostela!. Que la Virgen María nos ayude a redescubrir la belleza y la profundidad de la oración cristiana

Tras el rezo del Ángelus y el responso por los fieles difuntos Benedicto XVI ha saludado a los peregrinos presentes en Castel Gandolfo en varias lenguas. En alemán, el Papa, ha manifestado su profundo dolor por la tragedia ocurrida en Duisburg, Alemania, en la que han fallecido numerosos jóvenes. En la oración recuerdo al Señor a los difuntos, a los heridos y a sus familiares. Y Este ha sido su saludo en español:

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Queridos hermanos, el Evangelio de hoy nos invita a ser constantes en la plegaria, dirigiéndonos a Dios con la oración que Jesús nos enseñó y los apóstoles nos transmitieron. Precisamente en este domingo, se celebra también la fiesta del Apóstol Santiago, tan venerado desde tiempo inmemorial en Compostela, y de tanto arraigo en vuestros países. En este Año Santo Compostelano, también yo espero unirme allí a los numerosos peregrinos en el próximo mes de noviembre, en un viaje en el que visitaré también Barcelona. Que siguiendo las huellas del Apóstol, recorramos el camino de nuestra vida dando testimonio constante de fe, esperanza y caridad. Feliz domingo a todos.

Fuente: Vaticanes - Radio Vaticana


Vaticano, 25/07/2010
 


Facebook   Twitter iconTwitter   Delicious   Recomendar    Imprimir

 
 
- Solidaridad de obispos paraguayos con mineros chilenos
 
- Reza mientras Caminas
 
- El Papa expresa su cercanía a los 33 mineros
 
- Mons. Lucio Ruiz: Web del Vaticano, espacio evangelizador
 
- Benedicto XVI: no rezamos solos sino con la Iglesia