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Para su implementación
Iglesia de Rancagua entrega conclusiones de su Sínodo

Al entregar el documento final del Segundo Sínodo Diocesano, el Miércoles Santo, nuestro pastor, Alejandro Goic, pidió creatividad para implementar las propuestas que en él están contenidas.
Jueves 21 de Abril del 2011
  
Cuatro representantes de las que más de cuatro mil personas que participaron en el Segundo Sínodo Diocesano subieron al altar durante la Misa Crismal a recibir de manos de nuestro Obispo Diocesano, Alejandro Goic, el texto que contiene el documento final del Sínodo.
El padre Bernabé Silva, en representación de los sacerdotes; la hermana Magdalena Sepúlveda, en representación de las religiosas; Guillermo Alvial por los diáconos; y como representante de los laicos, José Farías, se comprometieron a asumir las tareas que el documento entrega a nuestra Iglesia Diocesana. Con los textos en sus manos fueron aplaudidos por los fieles presentes en la ceremonia.

Serán seis mil ejemplares de este libro los que circularán en parroquias, movimientos eclesiales, colegios y diversas instancias pastorales para ser conocido, trabajado y aplicado. “La idea es transferir los contenidos fundamentales del documento sinodal a todos los que de alguna manera trabajan en las tareas pastorales de la Iglesia”, explica el Obispo de Rancagua.
Señaló además, que la gran novedad del Sínodo es una mayor participación de los laicos en la Iglesia.

- Monseñor, ¿Qué pide a los laicos, como Pueblo de Dios, en la Iglesia de hoy?
- Tengo la esperanza, en el caso particular de nuestra Diócesis de la Santa Cruz de Rancagua, que el Sínodo ha creado la conciencia que los laicos, los hombres y mujeres consagradas, y nosotros los pastores, somos todos hijos de la Iglesia. Por lo tanto, en las propuestas pastorales que el Sínodo ha señalado, confío en Dios que haya mucha más participación laical; que los laicos se integren a los distintos equipos diocesanos, parroquiales, decanales, para dar su aporte, su colaboración, su entrega generosa.

Tenemos que ser una Iglesia que esté centrada en lo que el Concilio Vaticano II definió como Pueblo de Dios, que está constituido por todos los bautizados. Entre ellos existen distintas vocaciones, pero todos tenemos tareas y responsabilidades y, como la gran mayoría del pueblo de Dios son laicos, tienen que adquirir mayor protagonismo y mayor responsabilidad en las diferentes tareas pastorales. Confío que en nuestro post Sínodo, se irá viviendo con mayor intensidad.

Fuente: Comunicaciones Rancagua


Rancagua, 21/04/2011

 
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