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Sus 25 años de vida religiosa celebró la hermana María Angélica Aguayo en la Catedral de Iquique

En una alegre y emotiva eucaristía, la hermana María Angélica Aguayo, compartió la celebración de sus Bodas de Plata y su entrega al Señor Jesús con sus hermanas de congregación, su familia y amistades, en la Catedral Inmaculada Concepción de Iquique.
Martes 03 de Mayo del 2011
  
La religiosa del Buen Pastor testimonió su amor y seguimiento al Resucitado, con esta celebración que se inició con una reseña histórica de los distintos momentos del llamado que le hizo el Señor y las motivaciones que encontró para ingresar a la congregación y entregar su vida a Dios.

Durante la misa, fueron destacados cada uno de los momentos más relevantes con la danza, el canto y la oración de los presentes, quienes además acompañaron solemnemente a la religiosa en su postración frente al altar y las letanías que el coro interpretó bellamente para dicho momento.

En la oportunidad, además como un momento representativo del recuerdo de sus votos perpetuos, la hermana Angélica le fue entregada nuevamente la cruz que lleva consigo, colgada de su cuello, como signo de entrega y fidelidad al Señor.

Por su parte el obispo de Iquique, quien presidió la eucaristía, saludó cariñosamente a la religiosa y a sus hermanas de congregación y señaló que al escuchar las lecturas “y tu reseña, nos damos cuenta de la presencia de este Dios que camina con nosotros, que está siempre llamando, ese Dios que te ha llamado y te sigue llamando. Vamos aprendiendo cómo Dios, pasa en la medida que vamos releyendo los acontecimientos de nuestra vida. En esta relectura que haces de tu vida, deja en evidencia cómo el Señor va actuando y a veces no nos damos cuenta cuando pasa”.

Frente a dicha realidad, monseñor Marco Ordenes preguntó “¿es posible darnos cuenta cuando el Salvador pasa por el dolor? ¿es posible darse cuenta que Dios, pasa en el misterio de la obediencia y de la entrega radical, además del tener que ir muchas veces donde no quieres?. No es tan fácil, en una primera mirada, darse cuenta que el Señor está ahí porque la idolatría del yo tan propia de este tiempo, no está ausente de la vida religiosa”.

También se refirió a dos características del apóstol Tomás, quien no creyó hasta ver con sus ojos a Jesús Resucitado y tocar sus yagas, y señaló que por una parte “Tomás está sumergido en su yo, y por otra, necesita del acto racional, del acto pragmático de la vida. Sin embargo, Dios nos lleva por el plano de la fe: porque has visto, has creído Tomás. ¡Felices los que creen sin haber visto!, le dijo el Señor”.

Para alcanzar la plenitud de la paz, de la plenitud de la presencia de Dios, continuó monseñor Ordenes “hemos de pasar por la tribulación, incluso por las tormentas del temor. Que para poder encontrarnos cara a cara con Él, hemos de tener que vivir de esperanza en medio de la tribulación, como afirma el apóstol Pablo. Este es el camino para un discípulo, para una religiosa. Entonces querida Angélica, el Señor que te ha hecho ya probar algo de esto, sin duda que lo seguirá haciendo en el camino, para que puedas continuar creciendo en la fe, y seguir haciendo este camino de salirte de ti misma para que Dios sea, totalmente en Cristo, en la vida, en ti”.

“Se comprende desde la modernidad y la post modernidad, el pensamiento de Tomás, pero ahí está el Maestro, quien nos invita a algo más, y en las actitudes de la Virgen nosotros caminamos haciendo un profundo acto de confianza en el Dios que va cambiando la historia para llevarla a un punto final. Esto está haciendo contigo, Angélica, y tenemos la esperanza que también lo haga con nosotros”, agregó el Obispo.

El anuncio del Evangelio de los creyentes católicos y el testimonio evangélico que ha de dar la vida religiosa, aseguró “no se puede acabar solamente por la lucha del cambio social sino también tiene que hablar de la vida eterna, porque sino hablamos de ella, entonces frustraremos todas las expectativas que podríamos mostrar, porque los cambios absolutos, si no los produce Dios, ninguna ideología, ninguna estructura pastoral, ninguna postura eclesial, ninguna opción preferencial, lo hará”.

Al respecto, añadió que esto es lo que canta la Virgen “y a esto es a lo que estamos llamados y, de manera particular en la vida religiosa, nos llama a dar testimonio de la primacía absoluta de este Dios que cambia la suerte de todas y todos. Hoy le pedimos a este Dios, que nos bendice en Jesucristo su Hijo y en su divina misericordia, que nos regala su paz y que nos hace vivir en medio de las dificultades del mundo y de la Iglesia, que siempre se haga presente y se manifieste en nosotros”.

En la oportunidad acompañaron a la consagrada, religiosas y sacerdotes de distintas congregaciones e institutos que trabajan en la Diócesis de Iquique, amigos y amigas, además mucha comunidad fiel, que quiso expresar su cariño y agradecimiento por todo el bien que ha prestado en su servicio.

Finalmente la hermana Angélica, quien relató su historia de vida dentro de su familia, también quiso dar las gracias a Dios por su vocación, por la vida y el llamado que le hizo hace 25 años, para ingresar a las religiosas del Buen Pastor para trabajar por los que sufre y los más desposeídos.

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Fuente: Comunicaciones Iquique


Iquique, 03/05/2011

 
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