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Iglesia entrega ayuda a pobladores en Día de la Solidaridad del sector nororiente de Rancagua

“Hemos querido venir, como Fundación Caritas y Obispado, a entregar estos alimentos al equipo de Pastoral Social de la parroquia, que se va a encargar de su distribución”, señaló monseñor Goic.
Jueves 18 de Agosto del 2011
  
Un gesto simbólico en el Día de la Solidaridad realizó el Obispo de Rancagua, Alejandro Goic Karmelic, al participar en un encuentro con colaboradores de la Ayuda Fraterna de la Parroquia Santísima Trinidad del sector nororiente Rancagua, para entregarles cerca de una tonelada de alimentos y artículos de aseo.

Esto responde a la preocupación existente por la gran cantidad de pobladores de ese sector de Rancagua que se encuentran sin trabajo y pasando dificultades económicas.

Cabe destacar que esa situación la hizo notar el párroco Luis Escobar, quien señaló que se encontraban sin reservas de alimentos, para entregar a las familias más necesitadas.
Este testimonio de ayuda también lo pueden hacer otros cristianos, a través de las distintas actividades propuestas para conmemorar al Mes de la Solidaridad.

Una de ellas es el Té Solidario. Esta actividad, impulsada por Caritas y Acción Social diocesana, consiste en que un día de este mes la familia se reúna en torno a la mesa, como signo de encuentro familiar y de solidaridad, para apoyar estudiantes de enseñanza superior, entregando el dinero del ahorro de lo superfluo al tomar solo té y pan. “Todo lo que se recaude en esas acciones se va a utilizar para apoyar a las personas más vulnerables de toda la diócesis”, indicó el obispo.
Recordó, además, que debemos motivarnos por el trabajo realizado por San Alberto Hurtado, en honor a quien se celebra este mes. “San Alberto siempre se preguntaba: ¿Qué haría Cristo en mi lugar? En un país mayoritariamente cristiano, creo que nosotros nos tenemos que preguntar, ¿qué haría Cristo si estuviera en mi lugar frente a tanto drama humano”, expresó monseñor Goic.

Se refirió también a la situación de los estudiantes movilizados, que piden mejorar educación y que los más pobres puedan acceder a ella. “Son acciones concretas, que ojalá se transformen en proyectos de ley, que permitan una mejora en la calidad de la educación y que sea más accesible a los sectores más modestos de Chile. Un cristiano siempre debería preguntarse cómo mejorar la vida de los demás y no sólo pensar en sí mismo”, señaló.

Así, la invitación es a que, inspirados en San Alberto Hurtado, cada uno viva una conversión personal, que tenga una repercusión social, que vaya más de los 31 días de este mes.

Fuente: Comunicaciones Rancagua


Rancagua, 18/08/2011

 
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