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Obispo de Iquique, en Te Deum 2011
Mons. Marco Órdenes: “Nuestros sistemas sociales y políticos, requieren de grandes ajustes si queremos crecer en equidad y calidad para todos”

En la falta de calidad en el acceso a las condiciones mínimas para vivir, están las bases de los conflictos de la salud, la vivienda, la educación, el trabajo etc., dijo el Obispo de Iquique en la homilía que entregó durante la celebración del tradicional Te Deum.
Domingo 18 de Septiembre del 2011
  
Con gran solemnidad y belleza de la Liturgia, la Diócesis de Iquique elevó sus plegarias a Dios por la Patria, sus autoridades y por un mayor desarrollo en la justicia, la equidad y el compromiso, en la Acción de Gracias que realizó esta mañana en la Catedral Inmaculada concepción.

En la oportunidad uno de los signos se realizó en la procesión con el Evangelio, el cual fue acompañado por representantes de las distintas realidades de la Región de Tarapacá: dos uniformados, dosn integrantes de los Bailes Religiosos, una pareja de huasos, un bombero, un miembro de la Cruz Roja y cuatro cuasimodistas. Todos ellos, desde el fondo de la nave central caminaron hasta el altar junto a la Palabra del Señor, cobijados bajo un colorido arco de flores, como signo de la acogida de los pueblos andinos, y llevado por dos personas originarias.

Durante la celebración, en la oración Universal también se pidió por Chile, sus necesidades, y las autoridades nacionales y regionales. Luego de cada plegaria uno a uno los lectores pusieron una vela en el candelabro dispuesto junto al ambón, como signo de la luz que Cristo trae a la patria y a cada una de las personas que la componen.

Cabe señalar que a esta Acción de Gracias asistieron las más altas autoridades civiles y militares de la Región de Tarapacá, quienes también compartieron la paz del Señor como signo del compromiso con la Patria y el bienestar de todos sus habitantes.

Antes de finalizar el Te Deum, monseñor Marco Antonio destacó y agradeció la participación del coro diocesano, dirigido por Gissele Galleguillos, y el cual entonó un nuevo canto; recogiendo melodías del altiplano y los bronce del mundo religioso del norte del país.

Mensaje del Obispo

Durante su homilía, monseñor Marco Antonio Órdenes aseguró que algo, íntimamente ligado a los cambios generacionales y culturales, le pasa a Chile, y aseguró que los problemas del país, “no se encuentran en la lucha por el acceso a las condiciones mínimas para vivir. Chile, ha logrado satisfacer sus necesidades básicas, pero ahora tiene la urgente necesidad de calidad. Estas nuevas exigencias están en la base de los conflictos en salud, vivienda, educación, trabajo, etc. Y esta calidad, no puede ser sólo para algunos, sino que debe ser para todos. Hay necesidad de equidad. El crecimiento del país ha dejado cada vez más en evidencia que tenemos profundas desigualdades, que los recursos se distribuyen muy injustamente y que nuestros sistemas sociales y políticos, requieren de grandes ajustes si queremos crecer en equidad y calidad para todos”.

Al respecto, agregó que en la economía y la política organizada internacionalmente ha favorecido modelos estructurales que están basados más en la codicia y la ganancia ilimitada, que en el servicio al desarrollo integral de las mayorías. “El mercado sin reguladores efectivos ha terminado regulando y cosificando la vida de las personas, y hoy son cada vez más numerosos los indignados por este sistema que se muestra eficiente, pero que termina generando ricos más ricos y pobres más pobres. Una muestra de esta indignación la estamos viviendo en los reclamos de la educación, liderado por jóvenes estudiantes, donde todos podemos ver que hay un hondo clamor por justicia, y que si bien muestra posturas radicales e intransigentes, en las demandas de base, hay un clamor por justicia compartido por casi toda la sociedad”.

También dijo que los distintos conflictos sociales “que vivimos dejan en evidencia nuestras serias deficiencias para escucharnos y generar soluciones justas. La clase política no ha tenido la suficiente generosidad para salir de sus posturas marcadas por defensas de intereses, no pudiendo aportar con verdaderas soluciones en la tierra del bien común, tal como lo demanda su tarea y compromiso social”.

“Algo nos pasa en Chile que genera una gran incapacidad de diálogo. Hay muchas apariencias del mismo, pero que tienen más que ver con el cultivo de la imagen y el marketing, que con un sincero encuentro de las partes”, afirmó monseñor Ordenes y aseveró que para dialogar “es necesario saber escuchar. Quien no logra escuchar, no puede emitir una palabra que sea oída con verdad por otros. Al reunirnos este día de la Patria, los invito para que con todo el corazón, levantemos una oración por Chile al modo de esas personas que, con confianza en Jesús, le llevaron al sordomudo. Tenían la esperanza puesta en Él, estaban convencidos que podía hacer algo. Si los cristianos, en este nuevo tiempo de la historia y de Chile, no estamos convencidos de esto, entonces ¿quién podría levantar esta oración? ¡Cristo puede devolver lo perdido! ¡Él salva, Él redime! porque Él es la Palabra, el Camino, la Verdad y la Vida”.

“Muchos de los problemas que tiene Chile, y el descrédito de su política, la que es noble por naturaleza, tienen su raíz en los modos de proceder. Por ello, cuando encontramos gestos nobles y libres de todo interés mezquino, la ciudadanía entera los reconoce, tal como lo hemos visto frente a la conmoción que provocó la muerte de los que cayeron en las aguas de la Isla Juan Fernández”, dijo el Obispo y preguntó: “¿Cómo enfrentar los nuevos tiempos para el país? ¿Cómo caminar abordando con equidad el desafío de la calidad? Y ¿cómo vencer la desigualdad y acabar con el abuso de una economía, basada sobre el lucro de unos pocos en base del endeudamiento de miles, especialmente los más pobres? ¿Cómo hacer para que muchos de los excelentes índices de nuestra economía, estén en justo equilibrio con los índices de los ingresos de una familia media y pobre?”.

De mismo modo aseveró que el bien se logra ante todo por la rectitud de la consciencia de quien ejerce el orden social, por lo tanto el país requiere de una sincera búsqueda del bien, de la fuerza de una palabra que venza la mediocridad y la indiferencia. “Chile necesita hombres y mujeres que, con urgencia, vivan buscando colocar en todo el principio del bien, la justicia, la equidad y que no se dejen vencer por cuotas de corrupción y populismo; sino que más bien luchen por un instalar un modo de ser, basado en una ética radicada en la honestidad de la consciencia”.

“Esta es nuestra oración y anhelo: Que Dios se asome en nuestras consciencias y dialogue en el secreto de nuestros pensamientos, porque sólo allí no hay engaños y brota la verdad. El sordo mudo del Evangelio comenzó a hablar, cuando escuchó y experimentó el paso del Verbo hecho carne por su vida. Por ello nuestro llamado: ¡Chile! ¡No te olvides de Dios! ¡No hagas del mercado un ídolo que te domine y deshumanice! “Efhetá” ábrete a la razón y busca con recta consciencia lo que sea bueno, justo y equitativo para todos”.

“¡Chile! no te dejes convencer por discursos que presentan el mal disfrazado de bien. Que en el diálogo sincero encuentres los caminos que te lleven a la construcción de una mesa para todos, donde existan posibilidades de una vida con dignidad y calidad sin exclusiones. Que nosotros, tus ciudadanos, actuemos con un corazón desinteresado. Por ello, suplicamos “Oh Dios da tu juicio al rey” en la rectitud de consciencia de los gobernantes, autoridades y políticos, del comerciante, el empresario y el trabajador; el dirigente, el profesional y de los padres de familia”.

“En la rectitud de la consciencia se funda el diálogo y la defensa de los derechos humanos, que reconocen al débil y lo valoran en su dignidad de ser humano, ya sea como estudiante, trabajador, excluido, migrante y refugiado; como también en el interior del útero materno, independiente de su condición natural, porque toda vida humana tiene dignidad en sí misma y nadie tiene el derecho de invocar la muerte, tal como Caín la impuso sobre Abel”, señaló el Obispo en su homilía.

También dijo “imploramos la rectitud de una consciencia que se opone a la violencia con su capucha de intolerancia y trincheras de la sinrazón porque, como recordamos los obispos en semanas pasadas: El bien común de la sociedad no puede construirse a partir de miradas unilaterales, porque ellas conducen a actitudes intransigentes y a una espiral de conflicto agravada por el aprovechamiento ideológico de las demandas y de la contingencia. El país no puede avanzar bajo presiones ni represión, tampoco bajo amenazas ni provocaciones”.

“¿Es posible que podamos aspirar a la rectitud de la consciencia de todos los que formamos la vida social? ¿No es pensar en una utopía absoluta? Mientras haya capacidad de razonar en la naturaleza humana, siempre habrá una posibilidad para buscar lo que es justo, para fomentar el diálogo: recuperar confianzas, acercar posiciones, consensuar acuerdos, sabiendo como en toda negociación, que ello siempre implicará a las partes ceder en algunas de sus posturas”.

Al finalizar señaló que “no dejaremos de confiar que es posible una sociedad más justa porque Dios no ha dejado de visitar a su pueblo y sembrar la esperanza”, y pidió a la Virgen María, como Madre de Chile, para que ruegue para que la “arcilla de nuestra patria, se deje moldear por las manos del alfarero del Bien, que traza los surcos de la justicia, de la paz y la equidad en lo hondo del secreto de las consciencias, para despertar lo bueno y justo que hay en cada persona. Ayúdanos a cultivar las esperanzas ciertas de una patria mejor, porque lo sabemos y somos testigos de ello: que al contacto de la arcilla con el alfarero, se engendra la maravilla de una vida para todos mejor”.

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Fuente: Comunicaciones Iquique


Iquique, 18/09/2011

 
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