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Declaración Publica de la Vicaría para la Educación del Arzobispado de La Serena
Jueves 29 de Septiembre del 2011
  
En estos momentos cruciales de la Educación en Chile, en que nuestros jóvenes han puesto en el debate nacional temas que no sólo abordan el sistema educativo, sino aspectos de la globalidad de nuestra estructura social, deseamos proponer las siguientes reflexiones como Vicaría para la Educación del Arzobispado de La Serena:

1. Valoramos y rescatamos que hayan sido precisamente los jóvenes de nuestra patria, quienes se hayan atrevido a abordar temas que eran urgentemente necesario que el país enfrentara. El beato Juan Pablo II, en su Visita a nuestro país, nos recordó que “Los pobres no pueden esperar”. El país ha esperado demasiado para abordar situaciones que claman al cielo.

2. En nuestra sociedad se constatan cambios profundos en todas las dimensiones de las expectativas del desarrollo humano. Nuestros obispos nos han dicho, que el cambio social y político, ha llevado a un cambio cultural profundo, y que en variadas situaciones, “no ha sabido ser asimilado por los líderes de nuestra sociedad” (Cfr. Recuperemos la confianza y el diálogo, CECH, n.3). En muchas ocasiones priman los intereses ideológicos o económicos, ha costado romper barreras de partidismos y de ambiciones materiales, para ponerse en sintonía con las reales necesidades de la Patria. EL SISTEMA EDUCATIVO en América Latina, ha tratado de responder a estos cambios con reformas educacionales que “conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado. Por otra parte, con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia y a una sana sexualidad. De esta forma no despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso”(DA 328).

3. Las profundas desigualdades sociales han repercutido fuertemente en la educación en nuestro país. Los colegios han sido dotados de tecnologías. Se ha constatado el acceso a internet en diversos colegios rurales y de escasos recursos, lo que es significativamente valioso. Sin embargo, ello no se ha traducido en un mejoramiento de la calidad de la educación, ni en su equidad, ni en la mejora de las condiciones de trabajo de docentes y trabajadores de La Educación.

4. Como Iglesia Católica rechazamos la Concepción de educación en función de intereses ideológicos económicos y de mercado. Abogamos por una educación de Calidad, donde nadie quede excluido. De equidad, Según la justicia de Jesús, que no significa darle a todos lo mismo, sino a cada uno todo lo que necesite para crecer y desarrollarse como persona.

5. Como Iglesia, estos valores no los podemos callar. Así mismo, queremos señalar, con la misma fuerza, nuestro derecho a dar y recibir una educación católica. Como han señalado nuestros Obispos latinoamericanos: “… La Iglesia proclama la libertad de enseñanza, no para favorecer privilegios o lucro particular, sino como un derecho a la verdad de las personas y comunidades. Al mismo tiempo, la Iglesia se presenta dispuesta a colaborar en el quehacer educativo de nuestra sociedad pluralista” (Documento de Puebla, n.1037)

6. Miramos con esperanza las posibilidades de diálogo y búsqueda de Soluciones que se están manifestando en estos últimos días. Y reafirmamos la voz de la Iglesia Chilena que nos ha dicho recientemente que “El país no puede avanzar bajo presiones ni represión, tampoco bajo amenazas ni provocaciones. En esta hora de decisiones, la instalación del diálogo es la clave para valorizar con objetividad demandas y propuestas, recuperar las confianzas, acercar posiciones, consensuar acuerdos, sabiendo como en toda negociación, que ello siempre implicará a las partes ceder en algunas de sus posturas”.

7. En la proximidad de la Fiesta Religiosa de Andacollo, imploramos a la Reina de la Montaña, Madre y Educadora de la Fe, que bendiga a nuestra Patria con el don de la Unidad, de la justicia y de la Paz.

Fuente: Comunicaciones La Serena


La Serena, 29/09/2011

 
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