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Santo Padre suspendió sus audiencias y realiza retiro espiritual para orar por la paz
Lunes 10 de Marzo del 2003
  

S.S. Juan Pablo II suspendió esta semana sus audiencias a jefes de Estado y de gobierno, así como a representantes de la comunidad internacional que ha mantenido en las últimas semanas, para dedicarse a rezar por la paz en Irak y en Tierra Santa.

Según un comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el tema de las predicaciones será «¡Dios es amor! Volvamos a comenzar a partir de esta bella noticia» y será predicado por monseñor Angelo Comastri, arzobispo del santuario mariano de Loreto.

En una entrevista de la agencia Zenit a Monseñor Comastri, de 59 años, y considerado como uno de los máximos expertos en teología sobre María, como lo demuestra el hecho de que Juan Pablo II le haya nombrado también vicepresidente de la Academia Pontificia de la Inmaculada, dijo que "La guerra, cualquier guerra, ha sido definida por el Papa como «un fracaso de la humanidad. Por este motivo, no podemos resignarnos a ver la guerra como algo normal, sino que tenemos que trabajar siempre, es decir, convertirnos, para crear las condiciones necesarias para recibir de Dios el don de la paz".

Añadió que "las grandes guerras, de hecho, son preparadas por muchas pequeñas guerras, hechas de actos de prepotencia y egoísmo, por muchas pequeñas gotas de odio y de injusticia. Estas gotas dependen de nosotros. Y seríamos hipócritas si condenáramos el fruto pero no extirpáramos la semilla".

"¿Cómo es posible hablar del amor de Dios, si se tiene en cuenta el dramático escenario del mundo de hoy?", se pregunta el prelado que probablemente sea una de las interrogantes del retiro. Responde con una anécdota. "Hace algunos años, después de una conferencia sobre la misericordia de Dios, un joven se levantó y me dijo: «Si yo fuera Dios, le daría un gran puntapié a la Tierra y dejaría que se precipitara en el espacio como una nave espacial sin control». Precisamente porque es Amor, Dios no ha hecho esto ni lo hará nunca. Dios, por el contrario, a pesar de las locuras de los hombres, está preparando nuevos cielos y una tierra nueva para todos los que abren el corazón en la humildad de la fe: esta es la gran esperanza de los cristianos", señaló.



Roma, 10/03/2003