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Purísima congregó a más de 10 mil fieles en San Carlos Purén VIII Región

En la homilía, el obispo recordó que el misterio de la Inmaculada Concepción es que la Virgen María concibió sin pecado y fue inmaculada toda su vida.
Domingo 11 de Diciembre del 2011
  
Una débil brisa que amilanó el extenuante sol primaveral de los últimos días permitió que miles de fieles, de distintos puntos de la provincia, llegaran desde muy temprano hasta el santuario mariano de la Purísima de San Carlos, con el objeto de expresar su veneración a la Madre de Dios, en el marco de la culminación del Mes de María.

De a pie, a caballo, en vehículos particulares o en el transporte público se volcaron los peregrinos hasta la villa rural, que cada año congrega a miles de fieles, superando, en esta oportunidad, las 10 mil personas.La Eucaristía principal fue encabezada por el obispo de la Diócesis de Santa María de Los Ángeles, monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez, quien recalcó que esta festividad tiene como objetivo realzar la belleza y santidad de la Virgen María, Madre de Dios.

“El mensaje que queremos hacer llegar es el mismo que transmite la Inmaculada Concepción, esto es, que todos debemos vivir como hijos de Dios y tratando de imitar a la Virgen, la vida de ella”, manifestó el obispo, quien se mostró feliz con la fiesta religiosa y los momentos de oración que se vivieron en el santuario de Purísima en nuestra comuna.

En la homilía, el obispo recordó que el misterio de la Inmaculada Concepción es que la Virgen María concibió sin pecado y fue inmaculada toda su vida. La pureza, santidad, piedad, amor a Dios, todo eso es lo que ella encarna y que congrega mucho a la gente que recuerda esto que está muy perdido en el mundo.

En ese sentido, su mensaje fue volverse más a Dios.

Fervor popular

La fe desbordaba ayer las estrechas calles de la villa rural de San Carlos Purén, donde está el histórico santuario mariano de “La Purísima”.

Miles de peregrinos provenientes de ciudades de la zona y del resto del país ocupaban todos los espacios disponibles, en busca de alguna “sombrita” donde acomodarse y compartir algunos alimentos en familia, tras, por supuesto, cumplir con el propósito de la visita: participar de la fiesta religiosa, procesiones o “pagar mandas”.

Sin duda, los más fervientes eran los campesinos y jóvenes. Los primeros llegaron en sus cabalgaduras, dispuestos a saludar a la Virgen María en el día de la Inmaculada Concepción; mientras que los jóvenes lo hicieron en grandes grupos que, desde antes de las seis de la mañana, iniciaron una caminata al santuario.

Nadie quería perderse la alegría de participar en la mayor fiesta religiosa popular de la diócesis de Santa María de Los Ángeles, que se remonta a siglos atrás.

Desde el alba, los sacerdotes de la diócesis comenzaron a oficiar misas en el santuario, ofreciendo también el sacramento de la Reconciliación. Cada una hora y media se sucedían los actos litúrgicos y las demostraciones de profunda fe, expresadas en mandas o en simples saludos y reconocimientos a la Virgen.

A las 12,30 horas se realizó la eucaristía principal, presidida por el obispo diocesano Felipe Bacarreza. Miles de fieles con fe y devoción participaron de este oficio religioso, mientras que otros tantos se acomodaban en las afueras para, luego, participar de la tradicional procesión.

La culminación se registró ya cerca de las 14 horas, con la gran procesión por las calles del pueblo, también encabezada por el obispo, junto a sacerdotes y diáconos, la que fue seguida por cuadras y cuadras de feligreses y concluida con la larguísima caravana de cabalgaduras.

Se estima en varios cientos los jinetes –varones y también damas, jóvenes, adultos y adultos mayores- que siguieron la imagen, transportada en andas, irradiando sencillez y recibiendo el respeto y el aprecio de los peregrinos.

Tras la procesión, la festividad culminó con una última misa oficiada a las 17.30 horas.

Los jóvenes

El padre Iván García valoró la gran concurrencia de fieles hasta el Santuario, resaltando la participación de los jóvenes de colegios, universidades y comunidades parroquiales de Los Ángeles, que el pasado sábado 3 de diciembre peregrinaron al santuario de La Purísima de San Carlos Purén, en una actividad organizada por la Pastoral Juvenil de la Diócesis.

La alegre caravana marchó por la ex Ruta Cinco Sur, en orden y con entusiasmo, entonando cantos y alabanzas.

Comercio funcionó alejado del Santuario

Como es costumbre, en estas festividades son muchos los comerciantes que ofrecen sus productos, aprovechando la “afluencia de público”.

Por tercer año consecutivo, los cerca de 500 comerciantes fueron ubicados en la ex Ruta Cinco Sur, alejados del Santuario para evitar aglomeraciones de público que imposibiliten la entrada al campo santo.

Así, los vendedores ofrecieron sus flores, velas, mote con huesillos, bebidas heladas, helados, confites y artículos de paquetería, en un espacio especialmente habilitado para estos efectos.

Los productos ofrecidos eran variados, con comerciantes de diversos puntos del país. Lo que más sobresalía era la venta de vestimentas y accesorios propios del sector rural, como sombreros, riendas, monturas y, en general, todo el apero del huaso.

Entre las novedades, este año estuvo la venta de rosarios de gran tamaño, hechos a mano por sus fabricantes. Mauricio, uno de los vendedores, contó a La Tribuna que el producto –ofrecido sólo en $1.000- lo elabora su padre. Agregó que los ofrecen en las festividades religiosas con buenas ganancias, agregando que, en esta ocasión, son cerca de 200 los rosarios que esperan vender.

Los peregrinos

Accidentes, temas laborales y de salud, fueron los que motivaron a los feligreses que llegaron en masa hasta San Carlos a pagar mandas, a pedir a la Virgen algún favor o, simplemente, buscando tranquilidad espiritual.

Elba Torres vive en el sector rural de Las Cachañas en la comuna de Mulchén. Contó a La Tribuna que, desde hace 40 años, se traslada hasta San Carlos para pagar una manda hecha por su salud. “Hay que tener fe”, señaló.

Segundo Muñoz viaja todos los años desde el sector Rarinco en Los Ángeles para pagar una manda realizada por la salud de toda su familia. “El compromiso es de por vida y todos los años vengo. Antes era más complicado, pero ahora está ordenado y cada vez con más gente”, indicó.

Teresa llegó hasta el santuario junto a su nieta, quien tuvo algunas compilaciones de salud al nacer. Señaló que busca encomendar a la pequeña a la Virgen María, tal como lo hizo en una ocasión anterior con otra de sus nietas. “La Virgen cumple”, aseguró.

Santuario de Schoenstatt

La procesión al Santuario de Schoenstatt congregó a fieles de todas las parroquias y capillas de la ciudad, quienes salieron a las 18,15 horas desde la Plaza de Armas hasta el Santuario ubicado en la avenida Sor Vicenta de nuestra ciudad.

Cerca de las 20 horas se celebró la Eucaristía principal, encabezada también por el obispo de la diócesis de Santa María de Los Ángeles, monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez.

Fuente Diario La Tribuna de Los Angeles


Los Angeles, 11/12/2011

 
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