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Nuncio Apostólico presidió celebración de los 300 años de "Fiesta de los indios" en Calbuco

Monseñor Ivo Scapolo fue trasladado desde Puerto Montt, junto al Arzobispo, en una embarcación de la Armada?
Viernes 11 de Mayo del 2012
  
Cerca de las 15:30 horas de este viernes 11 de mayo zarpó desde Puerto Montt, a bordo de una Lancha Patrullera de la Armada, el Nuncio Apostólico, Monseñor Ivo Scapolo, quién junto al Arzobispo, Monseñor Cristián Caro y algunos sacerdotes, se trasladaron por mar hasta Calbuco para participar de la celebración de los 300 años de la llamada "Fiesta de los indios" en honor al Arcángel San Miguel, patrono de la Parroquia del lugar.

En Calbuco la delegación fue recibida por el Párroco, Padre Francisco Núñez y el Alcalde Rubén Cárdenas, quienes junto a un grupo de niños del Colegio San Miguel Arcángel y una delegación de pasacalles, les dieron una calurosa bienvenida.
A la entrada de la iglesia, el Señor Nuncio fue recibido con pétalos de flores lanzados por las patronas de las capillas y los fiscales que esperaban en la puerta.

La Eucaristía se celebró con gran solemnidad y al final se realizó la tradicional procesión al interior del templo con el Santísimo Sacramento, en que participan, patrones y patronas, fiscales y todos los sacerdotes concelebrantes.
Luego de la Santa Misa el alcalde y concejales de Calbuco hicieron entrega de un presente al Señor Nuncio. Lo propio hizo el Fiscal Procurador, quien a nombre de toda la comunidad le obsequió un poncho de lana tejido en telar.
Monseñor Scapolo se mostró muy agradecido por la cercanía y calidez con que lo recibió la comunidad y como parte central de su mensaje dijo que "la espada de San Miguel Arcángel debe hacerlos recordar las armas con las que el cristiano debe luchar, estas son: la oración, la unidad y el amor."

Fiesta de los indios

La llamada "Fiesta de los Indios Caciques" nace en 1712 cuando los aborígenes de aquella época atacaron el pequeño poblado de Calbuco. En esta incursión despojaron de la imagen de San Miguel Arcángel a los españoles y se la llevaron a un escondite seguro por 3 meses, dicho lugar se encontraba en la isla Huapi Abtao. Ante ello los Jesuitas solicitaron la devolución de la imagen, a cambio de lo cual los aborígenes pidieron un mejor trato en el tableo de alerce. Además ponen como condición tener el derecho de dirigir la conmemoración cada año de una Novena y Fiesta en la cabecera parroquial de Calbuco en nombre del santo que mas admiraban por su belleza y respeto que imponía su figura.

Fuente: Comunicaciones Puerto Montt


Puerto Montt, 11/05/2012

 
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