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Multitudinario adiós en misa funeral en Catedral de Chillán:
Iglesia despide restos mortales de Padre Jesús Grañón
Miercoles 27 de Junio del 2012
  
La comunidad que se volcó entera a despedir al Padre Jesús Grañón, luego que falleciera este lunes a la edad de 76 años a causa de un paro cardíaco en la Villa Padre Hurtado, de la congregación Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús en Santiago, fue la prueba viva de la huella que dejó el sacerdote en el corazón de muchos tras su paso por Chillán, y la multitudinaria misa funeral que Monseñor Carlos Pellegrin ofició este miércoles en la Catedral junto al obispo de Rancagua, Mons. Alejandro Goic y gran presencia del clero, no fue la excepción.

Las muestras de cariño para darle el último adiós al presbítero español, comenzaron la madrugada de este martes, luego que sus restos fueran trasladados desde Rancagua a la parroquia San Pablo en la villa Kennedy en Chillán, y desde donde posteriormente fue llevado a la Catedral.

El Padre Grañón que nació el 5 de noviembre de 1935 en Burgos, España, se ordenó sacerdote un 24 de septiembre de 1960 en la misma ciudad. Invitado por Monseñor Eladio Vicuña y por el Padre José Antonio Ortega, llega a Chile (Chillán) el 23 de junio de 1963. Después de 1984, se trasladó como misionero a Iquique; y en los últimos años permaneció en la ciudad de Rancagua.

Mons. Alejandro Goic, obispo de la diócesis de Rancagua, lo definió “como el prototipo del misionero porque dejó todo… su tierra, sus seres queridos para venirse hace casi 50 años a una tierra para él desconocida, que la hizo suya desde el momento que llegó. La amó como a su propia patria, y sembró con un amor incansable la semilla del evangelio en el corazón de la gente”, destacó el pastor de la sexta región.

“El amor a Cristo y a la Iglesia; su gran amor al Evangelio; y su amor a Chile como pastor, fueron los tres grandes amores que tuvo el Padre Grañón”, agregó Monseñor Goic al resumir la vida del sacerdote, que entre sus mayores legados para la Diócesis como párroco de la parroquia San Pablo en la Villa Kennedy, entre 1974 y 1984, fue la construcción de la Parroquia San Pablo y de numerosas capillas; como también el haber liderado los Cursillos de Cristiandad en la formación de muchos laicos que pasaron por esta experiencia.

En este contexto que mezcló el dolor de quienes conocieron de cerca al padre español y donde también se hicieron presentes las muestras de alegría, Mons. Pellegrin hizo una invitación a los jóvenes en el marco del año de La Misión Joven para que “miren como ejemplo la figura de este sacerdote, quien entregó su amor y dedicación total al servicio de los más humildes, y sobretodo entregó el gran tesoro del evangelio”, subrayó el obispo diocesano.

En 1969 el Padre Jesús se hizo cargo de la Parroquia de Colliguay (Quinchamalí). Trabajó en el equipo misionero que preparó la Misión General de toda la Diócesis. También fue asesor de la JEC (Juventud de Estudiantes Católicos) y Profesor del Colegio de La Purísima Concepción entre 1967 y 1984.

Otra de sus grandes herencias, fue el trabajo de dar "forma" a la pastoral de la parroquia San Pablo, a través del trabajo con jóvenes en el surgimiento de un laicado más responsable al interior de la Iglesia.

Los restos del Padre Grañón descansan ahora en el Parque Las Flores de Chillán.

Fuente: Comunicaciones Chillán


Chillán, 27/06/2012

 
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