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Iglesia de Talca entró por la puerta de la fe

Esta fue la principal idea que quedó tras la celebración del Encuentro Diocesano, en la mañana del domingo 14 de octubre, que tuvo lugar en el frontis de la iglesia La Matriz, en el centro de Curicó. Con esta Eucaristía comenzó el Año de la Fe en la Diócesis.
Domingo 14 de Octubre del 2012
  
Una gigantografía con la imagen de Cristo puesta en el frontis del principal templo curicano, daba la bienvenida a los agentes pastorales y peregrinos que se dieron cita en esta actividad, quienes llegaron desde los distintos puntos de la geografía diocesana. Poco antes de las 11:00 horas, arribó al lugar la imagen de la Virgen del Carmen, cuya fiesta se celebra en Curicó hace más de 100 años cada segundo domingo de octubre.

Luego hubo una hermosa representación de danza a cargo de los estudiantes de catequesis del Colegio Especial de María. Posteriormente comenzó la celebración eucarística presidida por Monseñor Horacio Valenzuela Abarca, Obispo de Talca.

En su homilía el Pastor expresó “que en la Eucaristía Dios nos perdona y alimenta devolviéndonos siempre la salud y el vigor en el alma. En estos días le hemos pedido perdón al Señor nuestro pecado personal y comunitario que ha herido a la Iglesia, y que es –como dice al Papa- un gran obstáculo para la evangelización y retarda la venida del Reino (…) en este tiempo de crisis la Iglesia ha querido iniciar un Año de la Fe; tiempos difíciles de la fe, el Espíritu Santo responde con un Año de la Fe”.

“Hoy como Iglesia diocesano iniciamos el Año de la Fe con la entrada a esta puerta. Queremos que con la Misión Continental la invitación de Jesús “ven y sígueme”, resuene por todas partes. Junto al Vicario de Cristo queremos escuchar esta invitación para entrar por la puerta de la fe y a caminar con Él, desde el Bautismo hasta el día que con la muerte alcancemos la vida plena”, mencionó el Pastor.

“Este año podremos redescubrir con más fuerza la alegría de encontrar a Cristo y servirlo en los hermanos, especialmente los más pobres y olvidados, los que están más solos y sufrientes. Todos necesitamos cambiar y sabemos que ninguna conversión será posible si no acrecienta el Señor nuestra fe. Esa amistad renovada con el Señor traerá al menos dos regalos grandes a la vida nuestra y de la Iglesia. Primero se renovará nuestra entusiasmo y testimonio misionero, y segundo dará una nueva profundidad a lo que hacemos ordinariamente todos los días en la oración, la liturgia, la catequesis, la pastoral social”.

“En esta plaza de Curicó queremos volver a escuchar lo que hace 50 años nos enseñó el Concilio Vaticano II. Nos dijo: el cristianismo es en su esencia la fe en Dios y el encuentro con Cristo que orienta y guía la vida. Lo más importante hoy es que se vea de nuevo con claridad que Dios está presente, nos mira y nos responde”, agregó.

En relación al Evangelio dominical el Obispo de Talca sostuvo que el Señor quiere cambiarnos el eje de la vida, para que lo central sea el amor a Dios y a los hermanos: “a esto nos hemos referido los obispos en la última carta pastoral (…) la elección de lo puramente material hizo alejarse del Señor al joven rico. Lo que escuchó ese joven no hizo brotar la fe. Ese es el drama de nuestro tiempo en el que las cosas ocupan el lugar de Dios, y luego también ocupan el lugar de las personas. Así se debilita el sentido de la vida, se dificulta el amor a Dios y a los hermanos”.

Poco antes de terminar la celebración Mons. Valenzuela hizo entrega de la cruz de la Misión Joven a un representante juvenil de cada zona pastoral de la Diócesis, además de una imagen de la Santísima Virgen, las que peregrinarán durante los próximos meses por todas las parroquias, comunidades de vida juvenil, colegios y universidades de la Iglesia de Talca.

Además, todos los presentes fueron invitados a renovar las promesas bautismales, ocasión en que el Obispo invitó rezar el Credo ojalá todos los días, durante el Año de la Fe.

La celebración culminó con la apertura de la puerta central de la iglesia La Matriz por parte Monseñor Horacio Valenzuela, como signo de entrada a la puerta de la fe. Tras él todos los presentes hicieron lo mismo, dando inicio oficial al Año de la Fe en la Diócesis de Talca.

Más imágenes en www.diocesisdetalca.cl

Fuente: Comunicaciones Talca


Curicó, 14/10/2012

 
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