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"No hay posiciones contrapuestas sobre el celibato", aclaran obispos

Versión periodística de la Declaración "“Lo dejaron todo y le siguieron" (Lc 5,10), del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile
Miercoles 11 de Diciembre del 2002
  

“El celibato sacerdotal ha sido en estos días el tema de diversas publicaciones, en las cuales han sido confrontados los puntos de vista de numerosos Obispos, como si estos fueran divergentes. De hecho, si cada declaración fuera conocida en su contexto, quedaría en claro que en esta materia no hay posiciones contrapuestas.” Con estas palabras aclaratorias, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile inicia su declaración sobre este tema presente estos días en la prensa.

Los Obispos señalan que “La Iglesia católica valora grandemente la forma de vida célibe que eligió Jesucristo, y proclama que son muchos los llamados a imitarlo, movidos por una profunda comunión de sentimientos, de vida y de misión con él.” De este modo, afirman, los célibes se consagran a Cristo de una manera nueva y plena, se unen a él más fácilmente con un corazón indiviso; “adquieren una mayor libertad para dedicarse al servicio de Dios y de los hombres, sobre todo de los más afligidos, y con ello se hacen más aptos para vivir generosamente su paternidad o maternidad espiritual en Cristo.”

Explican también que la relación del celibato con el sacerdocio tuvo su origen en el ejemplo y las palabras de Jesús, cuando los invitó a dejarlo todo y a seguirlo. Lo pastores católicos precisan, citando al Papa Juan Pablo II que “con su ejemplo y con sus palabras, Jesús no promulgó una ley; pero propuso el ideal del celibato para el nuevo sacerdocio que instituía”. Por esta razón, tanto la Iglesia católica latina como las Iglesias orientales han regulado progresivamente la relación que existe entre el celibato y el sacerdocio.

“La Iglesia católica ha acogido y aprecia de tal manera el ideal planteado por Jesús, de dejarlo todo y seguirlo, y lo considera tan congruente con la vocación sacerdotal,” -dicen los miembros del Comité Permanente-, que hace siglos decidió y estableció la norma legal “de conferir el orden presbiteral sólo a hombres que den pruebas de ser llamados por Dios al don de la castidad en el celibato absoluto y perpetuo”.

“Sin embargo, -agregan-, como la perfecta y perpetua continencia por el reino de los cielos que caracteriza al celibato, “no es exigida por la misma naturaleza del sacerdocio, en las Iglesias orientales hay hombres casados muy meritorios que son ordenados sacerdotes. También la Iglesia católica latina ha hecho excepciones a la ley para los casos particulares del clero casado proveniente de las conversiones al catolicismo y en algunas situaciones históricas excepcionales, como ser durante arrasantes persecuciones.”

Los pastores chilenos comparten la convicción de los Obispos de todo el mundo que afirmaron con el Papa, en el Sínodo sobre los Presbíteros, que “no querían dejar ninguna duda acerca de la firme voluntad del Pueblo de Dios de mantener la ley promulgada por la Iglesia, según la cual se “exige el celibato libremente escogido y perpetuo para los candidatos a la ordenación sacerdotal en el rito latino”.

La declaración incluye una invitación a todos los católicos a valorar el celibato como herencia dejada por Jesús y a apoyar a sus sacerdotes. Y a éstos les piden vivir “con profundidad y confianza lo que prometieron al Señor, sabiendo que así su vida tendrá la fecundidad de los que han vivido su entrega con fe y mística, como el P. Alberto Hurtado, Santa Teresa de los Andes y la Madre Teresa de Calcuta.



Santiago, 11/12/2002