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Dicen que 45 años no es nada, si parece que fue ayer

Rodeado de familiares, amigos y el teléfono sonando insistentemente, Monseñor Carlos Camus Larenas, obispo emérito, el domingo 3 de marzo, celebró sus 45 años de episcopado, 27 de los cuales los dedicó a la Diócesis de Linares, donde ha elegido vivir su retiro.
Martes 05 de Marzo del 2013
  
Entre la alegría y la emoción de este nuevo aniversario episcopal, conversamos con Monseñor Camus y le preguntamos sobre este tiempo transcurrido, muy sonriente y alegré contestó: “Uno piensa que ha pasado demasiado rápido el tiempo y que quedan muchas cosas por hacer. Estoy muy agradecido de Dios por todo lo que me permitió hacer, vivir y conocer. Siempre di lo mejor de mí, sin duda me habrá faltado mucho, pero me entregué por completo, a veces siento que me faltó tiempo, pues pasó muy rápido”.

¿Cuál sería su mensaje para los fieles y el Clero que le han acompañado durante este tiempo?
Insisto, parece que los años hubieran pasado volando, miro hacia atrás y parece que fue hace tan poco que llegué a Linares, desde Copiapó. En 45 años, es mucha la gente y las comunidades en las serví. 45 años – sonríe y repite- 45 años y parece que estamos igualitos, casi – casi. Pero bueno, Dios sabe lo feliz que está mi corazón, pues para mí la Diócesis de Linares ha sido un verdadero regalo del Señor, estoy muy contento de poder celebrar aquí mis 45 años de episcopado.

Si pudiera, les pediría a laicos y consagrados que sigan trabajando con alegría, con un corazón generoso, sintiendo la Diócesis como su propia casa y a sus hermanos su verdadera familia, pues lo que nos une es el amor a Dios y a la Iglesia, es lo que nos consuela y llena de esperanza.
Con la experiencia de estos 45 años episcopales, ¿Qué le diría a Monseñor Koljatic, quien recibió de usted esta diócesis y que está pronto a cumplir 10 años al frente de este pueblo?

Él es tan joven, pero creo que ya va agarrando vuelo, y me alegro mucho por él, pues veo que se ha encariñado con la gente, con los sacerdotes, veo que se siente ya parte de nosotros y con satisfacción veo que la gente también lo quiere y rezan por él, así como también yo lo hago siempre.
Don Carlos, usted cumple 45 años de episcopado, en septiembre cumplirá 56 años de sacerdocio, han sido muchos momentos y situaciones las vividas, ¿cómo le gustaría ser recordado?

Todos sabemos que vamos dejando un camino, una huella, un recuerdo, que nuestras decisiones serán evaluadas por otros. Siempre traté de ser consecuente y fiel a lo que el Señor y la Iglesia me pedían, traté de servir a mis hermanos donde me tocó ir, traté de hacer prevalecer la opción por los pobres, conocerlos y acompañarlos, caminar y crecer junto a ellos. A veces pienso que me faltó mucho por hacer, que podría haberlo hecho de otra forma, claro que con el tiempo, la distancia y la experiencia las cosas se ven un poco diferentes, pero el Señor sabe que di lo mejor de mí. Ojala me recuerden con cariño, pues traté de ser un buen pastor, mi cariño y oración por esta tierra es a diario.

Aprovechando la Instancia y la contingencia, le preguntamos a Monseñor Camus, ¿Cómo se tomó la renuncia de Benedicto XVI?

Como para todos, una gran sorpresa, pero me siento edificado, con el ejemplo del Papa, creo que fue un gran ejemplo para todos los sacerdotes, no solamente para los Obispos. Él ha sido un modelo digno de seguir e imitar en claridad, caridad, sencillez y valentía. Un hombre muy inteligente que nos deja un gran legado, en sus escritos y en todo su pontificado.
¿Qué significó Benedicto XVI para usted?
Para mí y toda la Iglesia ha sido un gran hombre, capaz de afrontar con valentía grandes dolores y ha pedido perdón por los errores, especialmente cometidos al interior de la Iglesia. En su pontificado se encargó de dar seguridad basándose en la verdad, un hombre de resolución firme, con lo cual también nos sorprendió también, un ejemplo maravilloso de buen pastor.

¿Qué sigue a hora para la Iglesia?

Sin lugar a dudas son muchas las preguntas que quedan pendientes de responder, los medios nos bombardean de especulaciones, pero vamos a ver que sigue, la Iglesia siempre está sujeta a los acontecimientos buenos y malos. El Papa, como todos nosotros está a disposición del Espíritu Santo y eso es lo bonito. Somos testigos de un momento histórico en la Iglesia, a todos nos llega algo en lo personal y en lo comunitario. Pero Bendito sea Dios, pues los cambios son siempre para bien. Yo confío que vienen buenos tiempos, con la seguridad de estar trabajando con pastores santos que nos cuiden y nos guíen al estilo de Jesús, el Buen Pastor.

Fuente: Comunicaciones Linares


Linares, 05/03/2013

 
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