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Fueron consagrados en la Catedral de Coyhaique
Iglesia de Aysén bendecida con tres nuevos diáconos

Tras un largo proceso de formación, Miguel, Víctor y Héctor, fueron consagrados como diáconos permanentes de la Iglesia de Aysén.
Domingo 20 de Octubre del 2013
Miguel Donoso, Víctor Jiménez y Héctor Nauto son desde este sábado oficialmente nuevos diáconos de la Iglesia de Aysén, tras un extenso e intenso proceso de preparación, fueron consagrados por el obispo Luis Infanti de la Mora en el templo Catedral de Coyhaique.

La ceremonia se vivió en un ambiente de comunión eclesial, bajo la atenta mirada del clero, los familiares directos de los nuevos consagrados, y de fieles de las parroquias de Puerto Aysén y Coyhaique, que acompañaron este significativo momento para la iglesia local.

Al respecto el obispo de Aysén Luis Infanti manifestó su satisfacción de contar con tres nuevos servidores para el pueblo de Dios en la región, indicando que “Son tres hermanos que han hecho un largo recorrido para darse cuenta que el Señor Dios los ha mirado, y la mirada de Dios lleva siempre a servir a los hermanos. Es una gran alegría, un significativo día para decir que la Iglesia de Aysén crece en madurez, en su dimensión solidaria, misionera y servicial”.

Muy contentos y agradecidos por todas las personas que fueron parte de su proceso de formación en todos estos años, se mostraron Miguel, Víctor y Héctor, quiénes también tuvieron palabras de gratitud a sus respectivas esposas e hijos, al concluir la Eucaristía de ordenación.

“Mi corazón está muy contento, muy agradecido, no sólo por estar sirviendo, sino también por todas aquellas personas que ayudaron en mi formación” expresó el nuevo diácono Víctor Jiménez, quién relata que hace 11 años empezó “un caminar como catequista, un caminar muy halagador porque hubo muchas cosas que por el camino se fueron dando. Siempre mi meta fue llegar a ser un servidor, como catequista, como animador de la comunidad, y el diaconado llegó por añadidura”.

Por su parte, Héctor Nauto confidenció que el momento de su consagración la vivió “con mucha alegría, muy relajado, muy tranquilo, y muy confiado”. Asimismo recordó que su camino al diaconado no estuvo exento de dificultades, sin embargo “cuando Dios te agarra y quiere verdaderamente que tú estés al servicio de la Iglesia y de Él, de ser anunciador de Cristo en el mundo, no te deja en paz”.

Al rememorar cómo fue su proceso, Miguel Donoso señala que “luego de participar en el Diplomado de Teología organizado por la Iglesia de Aysén, tuve claro que podía dar un paso más como diácono permanente”. Un episodio de su vida marca un antes y un después en su camino de fe. Una malformación cerebral arterial pone en riesgo su estado de salud, del que finalmente se recupera. Al respecto, el consagrado indica “Si el Señor me dio una segunda oportunidad, tenía que servirle como persona y como familia”.

El diácono permanente es un ministro de la Iglesia, que ha recibido la ordenación de las manos de un obispo, para el servicio a la comunidad a través del ministerio de la Palabra, de la liturgia y de la caridad, animando también comunidades cristianas y ámbitos de la vida eclesial como la educación, salud, social, etc.

Como ministro ordenado, colabora con el servicio y atención pastoral de las comunidades parroquiales, de los ambientes a los cuales ha sido enviado, también en su propia familia y en el lugar donde trabaja. Puede celebrar algunos sacramentos como el bautismo y matrimonio, a su vez pueden realizar responsos y bendiciones (personas, casa, oficinas, etc.).

Fuente: Comunicaciones Aysén


Coyhaique, 20/10/2013

 
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