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Diócesis de Talca celebra a San Sebastián

Este domingo 19 y lunes 20 de enero, la Iglesia celebra la festividad de San Sebastián, santo muy popular entre el pueblo de Dios.
Viernes 17 de Enero del 2014
  
En la Diócesis de Talca existen 4 lugares de devoción: Quilpoco, Los Maitenes en Cumpeo, en Cerrillos y Bajo Roble en Bajo Lircay y Talca, este último ubicado en la ribera poniente del Río Claro.

En Quilpoco en la comuna de Rauco se realiza un triduo dedicado al santo que parte este sábado 18 de enero, a las 18:30 horas, y así los tres días. El programa inicia con la oración del rosario y luego la misa. El lunes 20 se realizará procesión por el sector, a las 19:00 horas.

En Los Maitenes en la comuna de Río Claro se celebrará misa el 19 de enero a las siete de la tarde y el 20 a las 11:00 horas misa y a las 17:00 horas procesión y eucaristía.

En Bajos Lircay existen dos lugares de oración, ubicados a unos 10 kilómetros al nororiente de este sector. El lunes 20 se celebrará misa a las 11:00 horas en Cerrillos y a las 17:00 horas en Bajo Roble.

En Talca la celebración comienza el domingo 19 de enero, a las 20:30 horas, con la procesión y traslado del santo. El 20 habrá misas todos el día, a partir de las 07:00 horas. La misa de culminación se celebrará a las 20:30 horas en el Santuario, y será presidida por monseñor Horacio Valenzuela, Obispo de Talca.

En todos los lugares de oración habrá momentos para el sacramento de reconciliación o confesiones.

El culto a San Sebastián es muy antiguo; es invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión. La Iglesia recuerda la pascua de San Sebastián, y se hace fiesta porque él, según dice la tradición popular es un santo muy cobrador; la gente, especialmente del campo, lo visita y participa de estos dos días de devoción y oración por la familia, las cosechas, los hijos, para sanar enfermedades, entre otras razones.

Los santos son mediadores porque quien recibe y espera a los fieles es Jesucristo. El encuentro con el Señor cambia verdaderamente la vida. Así le pasó a San Sebastián, un joven militar que murió por seguir al Señor, siendo mártir de la Iglesia.

Breve historia de San Sebastián

San Sebastián es un mártir cristiano. Nació en Narbona (Francia) en el año 256, pero se educó en Milán.

Fue soldado del ejército romano y el emperador Diocleciano, quien desconocía que era cristiano, llegó a nombrarlo jefe de la primera cohorte de la guardia pretoriana imperial (que cuidaba al emperador, hoy día sería algo así como la guardia que cuida el palacio de La Moneda).

Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios de idolatría. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo.

Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador Maximino quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.

El santo escogió la milicia de Cristo; desairado, el Emperador lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe.

Enfurecido, Maximino lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de flechas, dándolo por muerto.

Sin embargo, sus amigos que estaban vigilando, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.

Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero Sebastián se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos.

Maximino mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián. Murió en el año 288. Su fiesta es el 20 de enero.

Fuente: Comunicaciones Talca


Talca, 17/01/2014

 
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