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Misioneras españolas se despiden de los jóvenes
“El Señor premia a los que se dan con amor y alegría”

Luego de cuatro semanas misionando por la zona lacustre, las jóvenes Lucía Sanz y Carlota Camphuis compartieron sus experiencias con estudiantes del Colegio Padre Hurtado de Villarrica.
Martes 05 de Agosto del 2014
  
Las misioneras compartieron con alumnos de octavo año, primero y segundo medio quienes les manifestaron una serie de preguntas. Interesados en saber que las llevo “a cruzar el charco” y animarse a la misión en otro continente.

Esta pregunta es muy sencilla de responder para Carlota (18) “todo es por la gracia y atracción del Señor querer experimentar el amor de Dios. Y que nos incita a ir a Él. Nuestra experiencia ha sido esa de un amor profundo al Señor y ese es el principal motor. Yo que he recibido tanto que he recibido este regalo, es que no me lo puedo callar, no puedo privar a los demás que también necesitan del amor de Dios”.

Junto a la delegación de Getafe, Carlota y Lucía han colaborado activamente en las acciones sociales que realizan las comunidades parroquiales de Villarrica. Como también las visitas que realizaron a los vecinos de Los Volcanes, Vista Hermosa y Todos Los Santos. Quedarán para siempre en sus memorias el recuerdo de la ruta de la calle, las historias de Tita y Marta que a pesar de las pobrezas que viven a diario transmiten ese amor que solo se puede reconocer como el rostro de Cristo.

Motivando a hacer lío

“Lo más importante ha sido la experiencia de Iglesia, de sentirnos miembros del Cuerpo de Cristo. El Señor te lo llena todo, nosotras hemos dado solo un poco... lo que teníamos, pero hemos recibido muchísimo más”.

“Yo que me iba de misiones me voy misionada” con esta frase Lucía (21) reflexiona que ha sido para ella vivir esta experiencia lejos de Getafe. “La caridad va más allá, se trata de preocuparnos por los demás, ir más allá esa es la diferencia entre dar y darse. El éxito de la misión no es cuanta gente viene sino la alegría y el amor que nosotros ponemos al anunciar el Evangelio. ¡Si tú eres dueño de un tesoro de qué sirve tenerlo para uno! ¡Hay que compartirlo!”.

No podemos dejar que la juventud se envejezca

Ambas declaran que lo mejor de la experiencia en Chile fue la calidez y las realidades desconocidas que tocaron sus corazones. Carlota señala que “muchas veces entrábamos en la intimidad de las casas, pero en nosotras había unas ganas de comunicar la verdad. Ha sido una experiencia de ver como humanos no podemos abarcarlo todo. Pero ahí está el poder de la oración y estoy segura que el Señor los cuidará”.

En la despedida Carlota y Lucía piden a los jóvenes ponerse en acción. “El Señor premia a los que se dan con amor y alegría. Les invitamos a que hagáis misión, no necesariamente hay que ir a otro país. Pero si es bueno salir de vuestras comodidades, puedes tener un vecino que permanece solo, que está enfermo y puedes alegrarle el día, llamarle y preocuparse por él”.

Agradecemos estos testimonios, por la alegría y recuerdos que han dejado en estas semanas, demostrando que la Iglesia es solo una y que con cada grano de arena podemos hacer de ella una Iglesia más unida, solidaria y fraterna. Gracias por compartir la fe y que Dios bendiga su retorno a casa.

Fuente: Comunicaciones Villarrica


Villarrica, 05/08/2014

 
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