/
/
/
/
/
/
   
Obispo Javier Prado celebró bodas de oro sacerdotales
Sabado 27 de Septiembre del 2003
  
En compañía de familiares, amigos, fieles de la diócesis y 23 hermanos obispos entre los que se encontraban los Cardenales Juan Francisco Fresno y Francisco Javier Errázuriz y el Nuncio Apostólico Aldo Cavalli, monseñor Javier Prado Aránguiz celebró sus Bodas de Oro Sacerdotales.

Tal como estaba previsto, a las 16:40 horas del sábado 27 de septiembre, se dio inicio en la Catedral de Rancagua a la celebración Eucarística de acción de gracias por los 50 años sacerdotales del pastor de la Diócesis.

La ceremonia se inició con la lectura por parte del Obispo Coadjutor, monseñor Alejandro Goic, del saludo que, el Santo Padre, hizo llegar a monseñor Prado con motivo de sus 50 años de ministerio sacerdotal.

La homilía estuvo a cargo de monseñor Gonzalo Duarte, Obispo de Valparaíso y compañero de congregación de Los Sagrados Corazones, quien destacó en sus palabras la espiritualidad que forjó la vocación sacerdotal del Obispo de Rancagua bajo el amparo del corazón de Jesús y del corazón de María, madre de la Iglesia.

Al finalizar la Eucaristía, el Padre Juan Díaz, prior de la comunidad Premostratense de Rosario, hizo entrega de un presente a monseñor Prado en nombre de toda la diócesis. Se trata de un Santo Icono “escrito” en el Monasterio de la Anunciación, que representa al Cristo de medio cuerpo en actitud de bendecir. El rostro de Cristo Pantocrator tiene expresión de bondad. La mano izquierda sostiene el rollo de la Escritura, el Evangelio, con la cita “Pedro tú eres piedra…”
También el Cardenal Errázuriz tuvo emotivas palabras para el Pastor de Rancagua, haciendo alusión al ícono que se le había entregado, dio gracias a Dios “por los ingredientes” que utilizó para formar al Obispo Javier Prado “lo que más le agradecemos al Señor es que durante tantos años logró pintar un ícono tan hermoso”

Las palabras de agradecimiento a Dios y a los hermanos de monseñor Javier Prado por estos “felices 50 años de sacerdocio” pusieron el punto final a la ceremonia.

En la Plaza, a un costado de la Catedral, sobre un escenario preparado especialmente para la ocasión, un grupo de niños ofreció un esquinazo al Pastor,

Con alegría, saludos, abrazos y más de una lágrima, finalizó esta celebración enmarcada por deseo expreso de monseñor Prado, en el Año de las Vocaciones.

Palabras de agradecimiento de Mons. Prado

Fuente: Comunicaciones Rancagua - Imágenes El Rancagüino


Rancagua, 27/09/2003