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Celebró oficiando misas en Chillán y San Carlos.
Bodas de oro cumplió Padre Eloy Parra

El sacerdote ha cumplido su ministerio en las Diócesis de Chillán, Los Ángeles, Calama y Antofagasta. Además, se le recuerda por haber asistido espiritualmente en la cárcel de Chillán a José del Carmen Valenzuela, tristemente conocido como "El Chacal de Nahueltoro", fusilado en 1963.
Jueves 05 de Enero del 2006
  
Sus bodas de oro sacerdotales celebró el domingo 01 de enero, el Padre Eloy Parra Irribarra. El sacerdote es uno de los más queridos de la Diócesis de Chillán. También es uno de los presbíteros chillanejos más conocidos a nivel nacional, luego de haber asistido espiritualmente en la cárcel a José del Carmen Valenzuela, tristemente conocido como "El Chacal de Nahueltoro", quien murió fusilado en el año 1963.

La celebración de sus 50 años de vida ministerial, el Padre Eloy Parra la inició anticipadamente el viernes 30 de diciembre, a través de una misa en la Parroquia Sagrada Familia, que le correspondió fundar a inicio de la década de los `60.

Posteriormente, continuó la fiesta de sus bodas de oro, el 01 de enero, con dos eucaristías: la primera, al mediodía en la Capilla de la Villa Emmanuel; y a las 20 horas, en la Parroquia San Carlos Borromeo, donde se desempeñó por primera vez como párroco y que actualmente acompaña desde su ministerio libre.

Desde su ordenación, el 01 de enero de 1956, realizó una amplia vida ministerial, partiendo como vicario parroquial de Coihueco. Luego se le llamó a servir como párroco de San Carlos Borromeo.

A inicios de la década del ’60, es trasladado a Chillán. Participa de la fundación de las Poblaciones de CORVI, siendo llamado a la evangelización de esos sectores poblacionales. Es así como se transforma en el fundador y primer párroco de Sagrada Familia, asentada en el corazón de la Población Purén, con la ayuda de los religiosos Hijos de Jesús. En su paso por dicha comunidad construyó el templo parroquial; se crea el culto permanente; se preocupa por inyectar vida a través de las organizaciones juveniles; pone en marcha la acción social; y da un fuerte impulso a la catequesis de niños y familiar.

Paralelamente, sirve como capellán en la cárcel de Chillán, siendo testigo de la condena al patíbulo de José del Carmen Valenzuela, más recordado como el “El Canaca” o “El Chacal de Nahueltoro”, una triste experiencia que marcó su vida.

Cuando se fundó en 1965 el Liceo Martín Ruiz de Gamboa, sirvió de profesor de religión y filosofía. Vinculado a un selecto grupo de profesores que participó activamente en la reforma educacional del Presidente Frei Montalvo, formó el Departamento de Educadores Cristianos del Obispado de Chillán.

En su afán misionero el padre Eloy Parra, en 1970 se va a la diócesis de Los Ángeles y en los años 1974 y 1975 permanece en Calama apoyando a monseñor Juan Luis Ysern de Arce en la defensa y pastoral de los derechos humanos. Durante 1976 estuvo en Chillán a cargo de la Capilla San José Obrero y la Parroquia de Chillán. Desde 1977 a 1993 permanece como párroco y vicario general en la arquidiócesis de Antofagasta, donde en el año 1987 le corresponde recibir al Papa Juan Pablo II en la Cárcel de dicha ciudad, en la misa de despedida de Chile.

Tras su regreso definitivo a Chillán, se le pide acompañar a los nuevos barrios que surgen en el sector oriente de la ciudad. En el año 1994, funda la Parroquia Buen Pastor, donde permaneció por siete años. Entonces, se preocupó de alzar importantes obras como la construcción del templo parroquial y siete capillas, el Colegio San José y la Radio Comunitaria Buen Pastor.

Tras su paso por la Parroquia Buen Pastor, y un legado ministerial que cosechó muchos buenos frutos en las distintas comunidades donde se desenvolvió pastoralmente, dio inicio a su tiempo de ministerio libre. Sin embargo, eso no significó que dejara su ajetreada rutina diaria, pues pasó poco tiempo antes de que iniciara una nueva labor de evangelización en nuevos barrios del sector nororiente de Chillán, apoyando la labor de la Parroquia San Pablo.

Lamentablemente, la complicación en su estado de salud fue mermando sus actividades pastorales, al punto de llegar a ser hospitalizado durante el primer semestre de este año. Por lo mismo, una vez que su estado de salud se estabilizó, se decidió su traslado hasta San Carlos, para que fuera acompañado y atendido por las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón, hace algunos meses. Actualmente, acompaña con celebraciones en la Parroquia San Carlos Borromeo.

Fuente: Comunicaciones Chillán


Chillán, 05/01/2006