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Solemnidad de la Inmaculada Concepción en Osorno

Centenares de fieles de la Diócesis se congregaron a los pies de nuestra Señora de Osorno, renovando su compromiso de vida cristiana, a favor de la Vida y rogando para que el Señor realice su voluntad en nosotros y en nuestras familias.
Martes 09 de Diciembre del 2014
  
Con un corazón alegre, y lleno de júbilo centenares de fieles de la Diócesis se reunieron como hermanos en el Campo de Oración Diocesano, ubicado en el sector de Pilauco, para dar gracias a Dios por el regalo de su Madre, quien llena de amor nos acoge, como cada año, en esta Solemnidad de su Inmaculada Concepción. Celebramos con gran regocijo, el inmenso privilegio concedido, ser la Madre del Hijo de Dios.

Junto a ella, la Santísima Virgen, y por su intercesión maternal, durante todo este mes en la Diócesis; en todos los templos parroquiales, capillas, y colegios se rezó diariamente. De igual manera en varias comunidades se rezó el Rosario de la Aurora, en la mañana del día sábado.

Con humildad y sencillez, en el camino de Adviento, hemos contemplado su figura como guía, preparándonos para ir al encuentro del Señor, de su infinito amor y misericordia.

Es válido destacar que las comunidades rurales, y el resto de la Provincia, se han sumado a la celebración en honor a la Virgen María, dada la gran importancia de esta festividad y el gran afecto a la Madre de Dios.

La solemne celebración eucarística fue presidida por el Pbro. Américo Vidal, Pro Vicario de Pastoral, acompañado del clero y fieles de la Diócesis.

En su homilía el Pbro. Américo destacó la gran importancia de esta solemnidad, “fiesta de la belleza, del poder de la gracia de Dios en el corazón de una mujer. María, símbolo de humanidad, es Palabra de Dios, que se transforma, induciendo a una adhesión y aceptación gozosa de la voluntad divina. Es la acción de Dios que actúa en ella, en su misión de Madre del verbo encarnado. Vivamos con amor esta fiesta de la alegría de la presencia de Dios. Celebremos junto a la Virgen Santísima, Madre de la esperanza, con la disposición rotunda de aceptar la disposición del Señor, algunas veces opuesta a nuestros individualismos. Por su intercesión y cuidado maternal nos conducimos gloriosos en el camino de la fe, a una vida llena de alegría, llenos de la presencia de Dios. La invitación es para que seamos hombres y mujeres llenos de gracia, como la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra”.

Fuente: Comunicaciones Osorno


Osorno, 09/12/2014

 
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