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Monseñor Francisco Valdés Subercaseaux
Venerable Siervo de Dios Primer Capuchino chileno

El domingo, 04 de enero de 2015, se conmemorará, Dios mediante, en la diócesis de Osorno el 33º Aniversario de la Pascua del “Venerable Siervo de Dios”, Mons. Francisco Valdés Subercaseaux, Primer Obispo de Osorno.
Viernes 12 de Diciembre del 2014
  
La Eucaristía, Acción de Gracias, por la vida y misión del Primer Capuchino chileno tendrá lugar en el templo Catedral “San Mateo Apóstol”, el 04 de enero de 2015, a las 19: 15 hrs.

La invitación ha sido extendida a todos los Obispos de la Conferencia Episcopal, a su Exc. Rev. Mons. Ivo Scapolo, Nuncio Apostólico de Su Santidad, y a los señores Cardenales Mons. Francisco Javier Errázuriz y Mons. Ricardo Ezzati Andrello.

El R. P. Juan Bauer, Vice Postulador de la Causa de Beatificación del “Venerable Siervo de Dios”, ha expresado: “el próximo 04 de enero, recordaremos la Vida y Misión de un hombre sencillo, de un hombre lleno de santidad, ejemplo para todos por su forma de vivir, por su forma de servir, de entregarse por su Iglesia, por su país, por la paz entre los países hermanos, siempre al lado del que sufre. Recorriendo sin descanso los senderos y llanuras de la Araucanía. Él ha de ser un modelo de vida, ha de ser un modelo de apostolado. Queremos honrar su memoria, para que las nuevas generaciones conozcan sus palabras y enseñanzas. Damos gracias a Dios por el otorgamiento del título de “Venerable” decretado por el Papa Francisco y el reconocimiento de sus “Virtudes Heroicas. Es un gran acontecimiento para la Iglesia católica chilena”.

Vida y Misión del Venerable Siervo de Dios…

Bautizado con el nombre de Maximiano, nace el 23 de septiembre de 1908 en Santiago, segundo de 5 hermanos. Visitando Roma con su familia, experimentó el llamado, y su ulterior vocación de servicio y entrega a Dios. “Los capuchinos me parecían excepcionales, eran pocos, modestos y alegres, los más pobres con sus hábitos remendados, descalzos siempre, una predicación hecha con la vida….” “Mi vocación estaba clara: franciscano capuchino, misionero en Araucanía y yo estaba resuelto a realizarla”.

El 17 de marzo de 1934 es ordenado sacerdote capuchino para el pueblo de Dios. “…se feliz con la única felicidad verdadera que es la que viene de Dios”. En 1939 es destinado a la Misión de Boroa, en el centro de la Araucanía, entre el Río Cautín y Quepe, como Vicario Parroquial y director espiritual de las hermanas misioneras catequistas. Francisco visita a caballo a sus parroquianos, a los lugares conocidos y cercanos, también a los lejanos e inhóspitos.

En 1943 llega como párroco y misionero a Pucón. Desde ese momento será el “Padre Pancho” “…debo ocupar la mente, de la mañana a la noche, en las necesidades de mi desolada parroquia. Son los deberes de un párroco misionero, que no puede menos que consumirse”. Los 13 años en Pucón, estuvieron llenos de historias, de entregas, de obras, entre las que se encuentran: el Primer Hospital de Pucón, El Cristo de Tromen, El Cristo de Antumalal, el Monasterio, la Gruta de Lourdes, varios colegios y capillas en el campo.

El 15 de noviembre de 1955, Su Santidad Pío XII crea la diócesis de Osorno, y un año después, se nombra a su primer Obispo: el Padre Pancho; a partir de ese momento, Monseñor Francisco Valdés Subercaseaux. “Yo no nací para ser obispo, siempre he querido ser un sencillo capuchino. No me queda sino cumplir la voluntad del Santo Padre, si Él quiere que sirva a Dios y a la Iglesia como obispo, lo haré”.

Monseñor Valdés asume una diócesis con muchos desafíos, la realidad que encuentra le evidencia una gran escasez de sacerdotes, en su mayoría de edad avanzada; sin seminaristas. Desde ese momento en adelante la tarea y misión será difícil mas no imposible. Se requiere varios viajes por Europa y Estados Unidos para solicitar, tanto clero como medios económicos. “Gracias por los sacerdotes ejemplares y celosos, que han venido a colaborar en la tarea pastoral, reunidos en un presbiterio, que es la fuerza espiritual de la diócesis”.

El terremoto de 1960 deja a su paso dolor y sufrimiento, y una gran destrucción: “Habrá que aunar todas las fuerzas vivas para: reconstruir tanto lo material como lo espiritual del pueblo”.

La catedral de Osorno no queda exenta de graves daños en su infraestructura. Pero de parte del Obispo Valdés está la firme convicción de que “Osorno no puede quedarse sin catedral”. En 1977 se consagra el nuevo templo con la presencia de todos los obispos de Chile.

Es válido destacar su cercanía con los más débiles, con la gente sencilla, “Vivir con lo mínimo necesario, no con lo máximo permitido”.

Es llamado a la Casa del Padre el 4 de enero de 1982 después de una corta y dolorosa enfermedad. “Ofrezco mi vida por el Papa, por la Iglesia, por la diócesis de Osorno, por los pobres, por la paz entre Chile y Argentina y por el triunfo del amor”. Sepultado en la cripta, hoy descansan sus restos mortales, a los pies de la imponente catedral que varias décadas atrás construyó.

Fuente: Comunicaciones Osorno


Osorno, 12/12/2014

 
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