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Monseñor Fernando Chomali llamó a ser signos de esperanza

A ser signos de esperanza y personas pascuales llamó monseñor Fernando Chomali, en la celebración del Sábado Santo, en la catedral de Concepción.
Domingo 05 de Abril del 2015
  
En el contexto de la vigilia pascual, en el atrio del templo, fue bendecido el fuego y encendido el cirio pascual, que en procesión hacia el altar, fue replicando su luz a los numerosos fieles que asistieron a la celebración, y en que el seminarista Leonardo Saavedra interpretó maravillosamente el pregón pascual, con el acorde de guitarra.

En parte de la Misa, se realizó el rito de la bendición del agua y luego se procedió a renovar la promesa del Bautismo en todos los presentes, a quienes Monseñor Chomali bendijo con agua.

En su homilía, el Pastor dijo que “hemos vivido una semana muy intensa - Semana Santa – y es impresionante todo lo que hemos celebrado”.

En su reflexión planteó la pregunta: “¿Jesús está aún en el sepulcro? “Hoy, existe una gran sensación de vacío, de soledad, de orfandad, cuando vemos a nuestro país y cuando vemos guerras en el mundo; cuando vemos odio; 150 jóvenes murieron asesinados en Kenia y, otros 850 arriba de un avión, porque sencillamente el piloto quiso matarse y matar. Uno se pregunta. ¿Está Dios en el sepulcro o resucitó? Y también, respecto de mi propia vida, no hay que ir muy lejos. Uno se pregunta si uno también sigue crucificando a Jesús, cuando está encerrado en uno mismo, cuando no se preocupa de los demás; cuando hace prácticas religiosas, pero es indiferente frente al prójimo”, manifestó.

Comentó que le parecía que “los chilenos son más sentimentales que solidarios, porque cuando vemos que alguien sufre le damos algo, pero no somos capaces de postergar un fin de semana o dejar pasarlo bien. Vamos también matando al Señor y pareciera que el misterio más oscuro del ser humano aparece en estas circunstancias; cuando vamos al sepulcro y preguntamos ¿qué pasó con Jesús?”.

Subrayó respecto a si habrá alguna esperanza. “Vayan al hospital y conocerán que muchas mujeres están con sus hijos enfermos de cáncer; muchas mujeres están acompañando a sus maridos que se están muriendo. ¡suena Dios, mío, Dios mío por qué me has abandonado! Incluso en nuestra propia vida y la pregunta es si ese es nuestro futuro o ¿Hay otro? Y la verdad que esa respuesta no la tenemos. No la tiene la ciencia, no la tiene la política, no la tiene ninguna estructura humana. Esa respuesta es solamente de Dios y Dios nos dice esa no es la última palabra. Esa es nuestra única esperanza, no hay otra y no esperemos otra. Toda otra esperanza es un rayo de luz que nos encandila, pero que no nos ilumina. La esperanza está en esta luz, la luz de Cristo, que resucitó y se mantiene en medio de nosotros y que nos pide que seamos como Él”.

Recordó que el papa Francisco ha dicho que existe la globalización de la indiferencia y pide romper ese círculo para entrar en la globalización del amor, el amor concreto y real, iluminado por la cruz de Cristo, que resucitó y que llena de esperanza. “Por lo tanto, entramos en la paradoja más impresionante. Todo lo que brilla termina siendo nada y todo lo que huele a oscuridad, que es la muerte de Jesús, termina siendo la esperanza. Es ahí lo que nos orienta, que nos da un sentido y convierte nuestros corazones”.

Monseñor sostuvo que está convencido que la credibilidad de la Iglesia no va a venir por estructuras muy potentes ni por marketing, sino que “la credibilidad va a venir cuando nosotros seamos signos de esperanza; cuando seamos capaces de iluminar la oscuridad de los otros, con la luz de Jesucristo; cuando hagamos brillar el misterio de esperanza en nuestros propios corazones, para ser capaces de conocer la luz que brota de la cruz como lo hizo el buen ladrón; cuando seamos capaces de perdonar a la mujer adúltera, cuando seamos capaces de mirar con simpatía al no creyente y sobre todo al pecador, que es por quien Cristo ha dado la vida. Es decir, por cada uno de nosotros”.

Finalmente, en su mensaje de la noche de Pascua, Monseñor Chomali, dijo que le pidió a Dios llene los corazones de alergia, para que resplandezca, para hacer felices a los demás. “Dios quiera que cada uno de nosotros seamos hombres y mujeres realmente personas pascuales, y capaces de ver la luz de Cristo en medio de la oscuridad”.

Al término de la Misa, Monseñor saludó a los integrantes del Coro Arquidiocesano, por su hermosa presentación.

Fuente: Comunicaciones Concepción


Concepción, 05/04/2015

 
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