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Un nuevo sacerdote para la Iglesia diocesana de Talca

En una celebración eucarística realizada en la mañana del lunes 29 de junio, en el templo catedral de Talca, Jaime Echeverría Álvarez recibió el orden del presbiterado de manos de mons. Horacio Valenzuela.
Lunes 29 de Junio del 2015
  
La Misa contó con participación de gran parte del clero diocesano, además de numerosas personas, especialmente de la parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Molina, en la que se encuentra Jaime desarrollando su servicio pastoral.

En la homilía nuestro obispo expresó que “esta ordenación es una nueva demostración del amor de Dios, nuestro Padre, por nuestra Iglesia de Talca. Dios en su bondad cuida que nunca le falte a su pueblo la luz de su Palabra, el alimento de la Eucaristía y la medicina del perdón”.

“Hoy con el signo litúrgico de la imposición de las manos, el Señor –por medio de sus Espíritu- se comprometerá a cubrirte con su ternura. Él quiere hacer de ti un refugio de acogida y consuelo, especialmente para su pueblo más desvalido, enfermo y solo”, mencionó nuestro pastor diocesano.

“Si fijamos la atención en la vida y en las palabras de Pedro y Pablo veremos dos hilos de oro, dos convicciones claras y firmes que sostuvieron sus existencias. El primero es la certeza de ser amados, elegidos y salvados por Dios sin mérito alguno, por gracia; el segundo es un amor maduro, una amistad profunda con Cristo. Ambos hilos son inseparables como es inseparable el ser amado y el amar”.

Y añadió: “Querido Jaime, para que al igual que Pedro y Pablo pelees hasta el fin el buen combate, concluyas tu carrera y conserves la fe, pide la gracia de reconocerte débil de ti mismo para que viva en ti la fuerza de Cristo (…) haz de tu vida una Eucaristía permanente; una escuela de confianza en la obra de Dios”.

Antes del momento de la ordenación Jaime expresó su voluntad de querer ser sacerdote de la Iglesia, y también hizo promesa de fidelidad al obispo y a sus sucesores. Luego vino la entonación de las letanías, durante las cuales Jaime se postró como signo de oración y humildad.

Posteriormente, mons. Horacio Valenzuela impuso las manos en la cabeza de Jaime, como signo privilegiado de la transmisión del Espíritu Santo. Este gesto fue replicado por todos los sacerdotes presentes.

Más tarde, el nuevo presbítero recibió de su mamá, Marta Álvarez, y de sus hermanas, Grascihelen y Pía, la estola y la casulla como signos externos del sacerdocio. Después el obispo ungió las manos de Jaime con el santo crisma, como signo de su consagración definitiva en el ministerio sacerdotal, seguido de la entrega de la patena y del cáliz. Este momento se selló con un gran aplauso de la comunidad en la iglesia catedral, reflejo de la alegría de tener un nuevo sacerdote para la Iglesia diocesana de Talca.

Al concluir la celebración el padre Jaime Echeverría dio las gracias a Dios por el regalo de la vocación sacerdotal: “Me ha llamado para entregarle toda la vida a Él. Gracias al obispo por la confianza depositada en mí, también a mis hermanos sacerdotes. Gracias a los presentes, en especial a la parroquia de Molina, mi tierra natal. También a las parroquias donde he prestado servicio pastoral: Fátima y Los Doce Apóstoles de Talca, Santísima Trinidad de Curicó, San Juan de Dios de Teno y Nuestra Señora del Pilar de Romeral”.

“Quiero invitar a los jóvenes que están en esta Misa a que puedan responder a Jesús con un sí generoso, para ser apóstoles y sacerdotes de Él y de la Iglesia. Además, pido que sigan rezando por mí para ser fiel a este ministerio que el Señor me ha dado”, concluyó Jaime Echeverría.

Fuente: Comunicaciones Talca


Talca, 29/06/2015

 
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