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Fiesta Patronal
La misión de recuperar una tradición

La comunidad de Pachingo, pueblo ubicado en un rincón del Valle del Limarí, pretende volver a la vida fiesta patronal que no celebraban desde hace más de 15 años.
Sabado 31 de Octubre del 2015
  
Suenan las campanas en el pueblo de Pachingo para anunciar que la Eucaristía va a comenzar. Sin embargo, los fieles ya están al interior de la capilla, esperando ansiosos para celebrar su Fiesta Patronal. Y es que hace más de 15 años la comunidad vivió un hecho lamentable; el templo se vio afectado a causa de un grave incendio que lo dejó prácticamente inutilizable.

Lo anterior, sumado a que gran parte de sus habitantes emigraron a otras ciudades del país, provocó que la tradicional celebración dejara de realizarse. No obstante, la organización “La Palma de Pachingo”, liderada por don Luis Andrade, desde hace un tiempo comenzó a trabajar en la recuperación del patrimonio del pueblo y, junto con efectuar ciertos avances en la capilla del lugar, anhelan revivir su fiesta religiosa que, según comentaron, data de 1860, cuando se bendijo el lugar de oración, que trajo consigo la fundación del Baile Chino Nº16, en 1882.

Y así lo explica la esposa de don Luis, Mónica Ahumada, organizadora del resurgimiento de la fiesta patronal: “Si bien actualmente vivo en Puerto Aldea, nuestra tierra siempre nos llama. Por eso, con mucho esfuerzo, queremos recuperar nuestro templo y con la ayuda de Dios y nuestra Madre la Virgen, tengo la certeza que lo vamos a lograr”, señaló.

De este modo, varios pachinganos y pachinganas venidos de diversas latitudes, tomaron el angosto camino de tierra y llegaron hasta su querido pueblo para dar vida, nuevamente, a la acción de gracias a Dios que tradicionalmente los reunía. “Cada año con mi familia regresamos para traerle flores a nuestros difuntos y es una alegría para nosotros participar de una nueva fiesta patronal, en esta capilla recibí mis sacramentos, por lo que volver nos trae hermosos recuerdos que nos regocija el corazón”, manifestó Norma Bonilla, quien temprano en la mañana salió de su hogar, actualmente ubicado en Coquimbo, para regresar a su pueblo natal.

Asimismo Juana Cerda, proveniente desde Santiago, volvió a su querido Pachingo encontrándose sorpresivamente con el resurgimiento de una hermosa tradición, destacando que, “es una emoción tan grande regresar después de vivir tanto tiempo fuera del pueblo, de la región e incluso del país y ver que de a poco están levantando la capilla. Más aún, darse cuenta que hay una comunidad viva, con tantas personas comprometidas, con deseos de dar testimonio y resurgir manifestaciones tan bellas de fe”.

En tanto, el Arzobispo Mons. René Rebolledo, agradeció la importante labor de rememorar una celebración tan importante que los reúne como familia y vecinos. Además, los instó a que cada año, en esta misma fecha, tomaran la iniciativa de convocarse en el nombre del Señor y encomendarle a Él las alegrías y tristezas, agradeciéndole el don de la Vida y la fe.
Por la tarde, la comunidad en pleno salió a los alrededores del templo para recorrer el pueblo en procesión, tal como lo hicieran en aquellos años, con la misma fe y amor al Señor.

Fuente: Comunicaciones La Serena



Pachingo, 31/10/2015

 
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