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“Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo…”

Con la intención de ser una Iglesia en permanente salida y misión, los cerca de 200 asistentes al Primer Congreso Misionero Nacional, volvieron a sus comunidades llevando la cruz misionera.
Domingo 15 de Noviembre del 2015
  
Siguiendo con el programa del Primer Congreso Misionero Nacional, el domingo correspondió dirigir las miradas a “Una Iglesia en salida que anuncia”.

La noche del sábado había finalizado con una Concierto Misionero, con el que el P. Luis Alfonso Zambrano deleitó a los asistentes, y un momento de compartir.

Temprano en la mañana del domingo, la oración estuvo a cargo de la diócesis de Calama, que oraron por el cuidado y dieron gracias a Dios por nuestra “Casa común”.

El tema fuerte de la mañana lo entregó Monseñor Vittorino Girardi, Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.

El obispo destacó en su ponencia que la Iglesia es misionera por naturaleza, en fidelidad a los dos mandatos que Cristo nos dejó: “Ámense los unos a los otros” a lo que después agregó “Como yo los he amado”.

Monseñor Girardi explicó que Jesís inventó una religión sin fronteras y que su Iglesia lo entendió: “Vayan por el mundo y anucien la Buena Noticia”. El obispo agregó que son las misiones las que revelan la intimidad de Dios, una intimidad trinitaria y manifestada en el tiempo. “’Dios es amor’, es envío; ‘este es mi Hijo bienamado’, es envío, y Pentecostés es envío misionero” aseveró.

“Dios es misión porque es amor, y la misión es llevar amor” sostuvo.

Cruz Misionera

La eucaristía de envío estuvo presidida por el Nuncio Apostólico, Monseñor Ivo Scapolo.

El Nuncio basó su homilía en la Cruz Misionera presente en todo el Congreso, que el papa Francisco bendijo en su viaje a Bolivia y que guiará la preparación al V Congreso Misionero Americano a realizarse en ese país en 2018.

Monseñor Scapolo explicó que cada brazo de la cruz representa una dimensión misionera:

Escuchar: el brazo que se eleva vertical representa la necesidad de escuchar a Dios para ser un buen misionero, escuchar a Jesucristo que ha venido a revelarnos lo que Él escuchó de su Padre.

Salir: Uno de los brazos horizontales llama a salir, dejar las comodidades para anunciar que Jesús el el Señor, el Salvador. dejar miedos e inseguridades para dentrarnos en sectores desconocidos a los que muchas veces tememos.

Anunciar: El otro brazo horizontal nos llama a anunciar con convicción. Un anuncio que debe siempre ser mejorado y en sintonía con quienes vamos a misionar.

Servir: Finalmente el brazo que tiene contacto con la tierra, representa la capacidad de servir. “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, si no a servir”, recordó el Nucio, agregando que la mayoría de las veces servir significa realizar tareas que no nos gusta hacer.

Estas cuatro dimensiones misioneras, señaló Monseñor Scapolo, están unidas al centro por y con Jesús, vivo y resucitado.

Mensaje final

Finalizando la eucaristía, monseñor Jorge Vega, obispo presidente del Área Misiones de la Conferencia Epìscopal, leyó el Mensaje Final.

En el mensaje los asistentes concluyen que “Somos conscientes que este acontecimiento es el inicio de un proceso que viven nuestras comunidades que anhelan ser verdaderamente una Iglesia en estado permanente de misión. Como nos han invitado nuestros obispos, queremos ‘ser una Iglesia en salida, que escucha, sirve y anuncia’, lema de nuestro congreso”.

Agrega el mensaje que al volver a sus comunidades, los participantes a este Congreso se llevan en el corazón el ferviente llamado del papa Francisco: “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo…” (EG 49)

Antes de partir, cada uno de los asistentes recibió una cruz misionera, signo de que esán enviados a anunciar la Buena Nueva, allí donde no llega.

Fuente: Prensa CECh.



Punta de Tralca, 15/11/2015

 
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