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Parroquia san Alberto Hurtado de Quilicura inicia adoración perpetua

Con la presencia del arzobispo de Santiago, la mañana de este 15 de noviembre de 2015 se dio inicio al apostolado de adoración perpetua en la parroquia san Alberto Hurtado de Quilicura. Una comunidad de casi 500 vecinos llegaron a la Eucaristía donde el cardenal Ezzati dijo sentirse particularmente alegre con esta iniciativa.
Sabado 14 de Noviembre del 2015
  
Juan Enrique Mejías, uno de los coordinadores de la adoración perpetua destacó que “El párroco Jerónimo Walker tuvo esta idea. Hasta hace un tiempo la capilla estaba abierta de 8:00 de la mañana hasta las 20:00 horas, pero desde hoy estará abierta las 24 horas del día y 7 días a la semana. Todos los vecinos que formamos parte de esta comunidad ya nos organizamos, y hemos comprometido al menos a una persona para cada hora del día”.

El mismo párroco agrega que “Las mujeres harán turnos durante el día, y en la noche los varones” y que el sentido de esta misión es de carácter vocacional: “Queremos pedir al Señor que envíe más trabajadores para evangelizar. Además queremos pedirle por nuestra comuna, nuestros vecinos. Quilicura es un sector de gente esforzada, de mucho sacrificio, y existen problemas sociales y a veces nos quedamos un poco tristes por las cosas que se dicen de nosotros en los diarios, porque hay distintas situaciones que son más visibles, como la droga y la delincuencia, pero lo que no sale en los medios es que hay muchas iniciativas buenas, y muchas de ellas cristianas, como por ejemplo esta”.

El arzobispo tuvo palabras de reconocimiento para la comunidad por esta iniciativa:

“Doy gracias a Dios y a ustedes porque en esta comunidad hoy se da inicio a una experiencia espiritual muy rica de gracia, que es la adoración perpetua. Buscamos así ponernos de rodillas delante del Señor con todo lo que somos -también con nuestro pecado- y Él que ha entregado su vida por nosotros, nos ayuda siempre a superar las dificultades de nuestra vida. Jesús nos es un premio para los buenos, es sobre todo una el padre y el hermano que nos quiere acoger con nuestras miserias, dolores y pecados. Felicito a la comunidad por esta iniciativa que les dará mucha fortaleza, y les pido que oren también por las necesidades de la Iglesia”.

Respecto de las lecturas del día, agregó que “Cuesta pensar en el fin de nuestra propia historia y la de la humanidad. Muchas veces no queremos pensar en esto, pero nuestro nuestra muerte no es el final; nuestro último destino lo sabe el Señor de la Vida, quien que nos quiere mostrar la Jerusalén Celestial y el gozo de vivir para siempre. El pensamiento de la muerte nos entristece, pero pensemos también en la alegría de caminar hacia el cielo y tierra nuevos que el poder del resucitado ofrecerá a la humanidad entera. Entonces, seamos sabios en el tiempo presente, pues sabemos hacia dónde vamos”.

El cardenal finalizó su homilía invitando a la comunidad a vivir y poner en práctica la misericordia de Dios en la vida:

“En esta comunidad, en este barrio, vivan la misericordia, que el perdón esté siempre presente y que podamos ser misericordiosos entre todos. En el reino de Dios no habrá pobres ni ricos, ni blancos ni personas de color, si no que todos seremos hermanos en Dios padre. Y el Reino de Dios está también entre ustedes. ¡Háganlo presente, pues cuánto necesita nuestra sociedad de la experiencia de sentirnos como hijos del mismo padre! No podemos vivir en el miedo, hay que trabajar y dar ejemplo para vivir en la confianza”.

Parroquia Viva

El padre Jerónimo Walker cuenta que la parroquia San Alberto Hurtado es joven, tiene once años, y su creación respondió a la gran necesidad de atención pastoral que había: “Quilicura es la comuna con mayor crecimiento de Santiago y teníamos una sola parroquia: Nuestra Señora del Carmen. El arzobispo Ricardo Ezzati ha creado tres más: Sagrada Familia, San Juan Pablo II y esta parroquia, San Alberto Hurtado de Quilicura”.

-¿Cómo vive su sacerdocio en esta parroquia?

-Feliz. Es una parroquia viva. Me encanta porque uno ve cómo se cumplen las Bienaventuranzas. Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos, dice Jesús. La gente sencilla muchas veces se refugia con toda el alma en el Señor, tienen problemas, muchos que han perdido sus trabajos, otros tienen problemas familiares graves, por ejemplo, familias con hijos metidos en la droga, pero todos se refugian en el Señor, y uno ve que este es un lugar de misericordia, de esperanza, donde nos renovamos todos y comprobamos que el Señor nos ayuda a
todos”.

Fuente: Comunicaciones Santiago


Santiago, 14/11/2015

 
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