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Obispo de Talca lavó pies a inmigrantes en Jueves Santo

El Jueves Santo se desarrolló en el templo catedral de Talca la Misa de la Última Cena del Señor, instancia en la cual se recordó la institución de la Eucaristía, como la institución del sacerdocio y también se realizó el lavado de pies, mismo acto que Cristo hizo por sus discípulos y que este año tuvo un sentido especial, pues en este signo participaron tres inmigrantes.
Viernes 25 de Marzo del 2016
  
En este sentido, el Obispo de nuestra Diócesis, Monseñor Horacio Valenzuela, explica que todo lo que Cristo vivió posterior a la esa última cena se traduce en el amor hacia los demás. En el caso de los inmigrantes esto se hace patente y fuerte.

“Son las personas más pobres, más desvalidas, porque no tienen redes de apoyo (…) muchas veces no hay seguridad social, las redes de salud son bien precarias también para ellos. A veces viven hacinados 5 a 6 personas en una pieza chiquitita. El Amor de Cristo significa manifestarse con los más pobres y los inmigrantes hoy son uno de esos pobres”, señaló nuestro Pastor.

Monseñor Horacio Valenzuela destacó el hecho de que vinieran desde tan lejos, valientemente, para construir una vida nueva en un espacio desconocido, dejando su entorno atrás.

“Ellos han venido arriesgándose mucho, dejando atrás muchas veces su idioma o sus costumbres, su comida, su forma de relacionarse con los demás, sus calles, sus recuerdos. Han dejado todo, entonces es necesario que nosotros ayudemos a que esta experiencia tan dura sea menos dura, que se sientan queridos y sientan que hay una mano que se tiende”, dijo.

Aquel sentimiento que nos salva

El momento en que el Obispo de nuestra Diócesis lavó los pies de aquellas doce personas estuvo marcado por la humildad y la emoción. La gente conmovida observaba lo que ocurría frente al altar siendo este el uno de los puntos centrales de la Eucaristía.

Durante su homilía, Monseñor Horacio Valenzuela, explicó que con esta ceremonia comenzaban los tres días santos con que la Iglesia vuelve a poner en el corazón el acto supremo de la entrega de Jesús por nosotros.

“Después de esta semana a Jesucristo deberíamos amarlo más. Si es que vivimos esta semana bien podremos penetrar en el significado de todo lo que hizo Jesús por cada uno. Cada uno de nosotros puede decir con toda tranquilidad, lo hizo por mí, mirándome y pensando en mí porque el que moría era Dios y podía pensar en cada uno sin confundirse”, señaló.

Finalmente dijo que en estos tres días santos, ojalá, aumente el amor que tenemos por Jesús, ya que seguiremos paso a paso, entrando en el misterio de su amor salvador, de aquel sentimiento que nos salva y nos da vida eterna.

Fuente: Comunicaciones Talca


Talca, 25/03/2016

 
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