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Unidos en Solidaridad

Estos últimos días, hemos enfrentado graves situaciones de emergencia en nuestro continente: el terremoto que afectó al norte de Ecuador y que ha cobrado ya más de centenares de víctimas; las inundaciones en Uruguay también con costo de vidas, viviendas y sembrados; las inundaciones en Córdoba, Argentina; así como las inundaciones que significaron pérdidas de vidas y corte de servicios básicos en nuestro país.
Martes 19 de Abril del 2016
  
Estas tragedias que afectan la vida de las personas, sus hogares, sus entornos y sus medios de vida nos golpean porque somos “Una Sola Familia Humana”.

En estos días, en que la Pastoral Social Caritas Chile conmemora los 60 años de su fundación, estas situaciones vuelven a recordarnos la urgencia de construir un desarrollo integral, solidario y sostenible, donde el bienestar de los más pobres esté en el centro de la preocupación.

Nuestro hermano, el papa Francisco, nos recordaba en su encíclica que los pobres son mucho más vulnerables a las consecuencias de los fenómenos socioambientales; así también alertaba frente al impacto de la megaminería, la producción de energía, la agroindustria y los patrones de consumo desproporcionado en el fenómeno de la contaminación y el cambio climático. En este contexto, nos decía el Papa “Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales. No tienen otras actividades financieras y otros recursos que les permitan adaptarse a los impactos climáticos o hacer frente a situaciones catastróficas, y poseen poco acceso a servicios sociales y a protección. (…)

Lamentablemente, hay una general indiferencia ante estas tragedias, que suceden ahora mismo en distintas partes del mundo. La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil.” (Laudato Sí, 25)
Hoy no podemos quedar indiferentes frente al dolor de tantos hermanos de Ecuador, Uruguay, Argentina y Chile. Desde nuestras propias fragilidades y experiencias de catástrofe que nos impulsan a levantarnos una y otra vez, queremos invitarlos como Iglesia y sociedad chilena, a estar atentos –también- a las necesidades de estos hermanos que han perdido todo, y a poner en el centro de nuestra preocupación y nuestra oración también a los damnificados de esos países tan cercanos.

Confiamos a Jesús Resucitado a quienes han muerto, le pedimos consuelo para sus familias, y el aliento y esperanza que nos da el Espíritu Santo a quienes colaboran con los que están sufriendo las consecuencias de estas catástrofes.

Fuente: Comunicaciones Pastoral Social Caritas


Santiago, 19/04/2016

 
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