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“El envejecimiento es una oportunidad para la iglesia y la sociedad”

En el contexto del desarrollo de Cuaresma de Fraternidad entrevistamos a Mario Noguer, encargado del Programa Nacional de Adulto Mayor de la Pastoral Social Caritas, quien se refirió a la labor que desarrollan y a la importancia de abordar como país el proceso de envejecimiento de la población.
Miercoles 20 de Abril del 2016
  
¿Cuál es el trabajo que la Pastoral Social Caritas desarrolla con los adultos mayores?

Desde Pastoral Social Caritas venimos trabajando muchos años el tema del envejecimiento, hay registros de los años setenta en que se empiezan a generar acciones vinculadas a las parroquias. En la actualidad hay alrededor de 2.000 clubes a nivel nacional relacionados con la iglesia católica, alcanzando unas 50.000 personas.

En los comienzos el enfoque de trabajo era más asistencial. A partir del año 2004 se produce un cambio de mirada en el que las personas dejaron de ser objeto de ayuda y pasaron a ser sujetos de derechos y se comenzaron a desarrollar propuestas de trabajo que van en la línea de la promoción. Iniciamos un proceso orientado a favorecer la participación, la incidencia, el protagonismo, la formación y a trabajar para modificar a nivel social la imagen negativa de la vejez.

En el ámbito formativo generamos el curso del Buen Envejecer que se está desarrollando en 12 diócesis del país, y en el que han participado alrededor de 600 adultos mayores en tres años de trabajo. En él abordamos que el envejecimiento es un proceso que se desarrolla desde que nacemos hasta que morimos y es parte del ciclo vital, no es sólo una etapa de la vida de los 60 años en adelante. También abordamos los derechos humanos de las personas mayores y lo que dice la Iglesia en este ámbito.

¿Qué importancia tienen para la Iglesia los adultos mayores?[

El futuro de la Iglesia son los adultos mayores, actualmente es muy importante la contribución que hacen en sus comunidades. Además, son quienes transmiten la fe a los nietos, lo ritos, las creencias. A medida que se van envejeciendo, las personas se van acercando a la fe porque hay más posibilidades que la muerte esté cerca, por lo tanto también es la búsqueda del sentido y la trascendencia.
Para nuestra iglesia es importante poder acompañar a los adultos mayores y potenciar su participación. Con este propósito nos hemos integrado con otras instituciones para tener más incidencia en las políticas públicas.

También impulsamos la creación de una organización que agrupa a dirigentes que están vinculados a la Iglesia y de personas que no están ligados a ella. Así surgió hace cinco años el CODISAM, Consejo Nacional de Dirigentes de Adultos Mayores.

El envejecimiento no es una dificultad, puede ser una oportunidad para la iglesia, para la sociedad. De acuerdo a los índices, en el año 2030 llegaremos a ser 6 millones novecientas mil personas las mayores de 60 años, por lo tanto hoy día tenemos que generar los cambios y las adaptaciones para que en esa fecha podamos estar preparados para este crecimiento. A diferencia de Europa, (aquí en Chile) ha sido un proceso más acelerado y con menos recursos, por lo tanto tenemos que tomar la participación, el protagonismo. Después de jubilar a los 60, 65 años, las personas siguen viviendo 20 años más en promedio, ¿qué hacemos? ¿cómo colaboramos? Somos seres que seguimos siendo sujetos y que podemos contribuir a la construcción de la sociedad, entendiendo que ésta se construye intergeneracionalmente.


Fuente: Comunicaciones Cuaresma de Fraternidad


Santiago, 20/04/2016

 
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