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En solemne Misa en la Catedral de Concepción se entregó memoria del VII Sínodo Arquidiocesano

En el contexto de la celebración de la solemnidad de la Santísima Trinidad, clausuró el VII Sínodo de la Iglesia de Concepción, en que se entregó el documento, en la Catedral.
Lunes 23 de Mayo del 2016
  
Con la presencia de los miembros sinodales, gran parte del clero y numerosas personas y delegaciones de establecimientos educacionales, monseñor Fernando Chomali presidió la Misa, el domingo 22 de mayo, a partir de las 19:00 horas.
En su homilía, el Pastor expresó que “hoy es jun día muy importante, porque la Iglesia de Concepción cumple 453 años de su fundación y, además, se concluye el Sínodo Arquidiocesano, al que convoqué hace tres años. Después de mucho trabajo y reuniones, de mucha oración y discernimiento, me entregan las conclusiones para que después, de cara al Señor y a la Virgen, poder ver cuáles serán las líneas a seguir, de tal manera de dejar a las nuevas generaciones una Iglesia llena del espíritu de Dios”.

Agregó que el desafío, ahora es “cómo nosotros, como Iglesia, como sacramento, tenemos que ser capaces de salir de nosotros mismos y abrir las puertas de par en par para hacer lo que Dios hizo, recrear el mundo, la sociedad, el dolor, el sufrimiento; recrear el mundo según su querer. Dios, en su infinita generosidad no nos ha abandonado, porque tal vez la primera línea del Sínodo es tener más confianza en Dios, pedirle una Iglesia orante, que nos conduzca por los caminos del amor, porque hoy tenemos muchas cosas, pero falta amor, falta comprensión y sencillez y la iglesia debe ser profeta en algo que hoy está tan ausente. Estamos llamados a ser personas orantes y personas de esperanza, que nos libre de un pesimismo estéril, de un optimismo infantil y Dios nos ayude a ser personas de esperanza”.

Precisó que “los tiempos han cambiado profundamente. Hay que pensar una Iglesia del Siglo XXI, conservando la rica tradición de 2000 años, tomando caminos nuevos, audaces para llegar a todas las personas con el mensaje evangelizador”.

Al concluir su mensaje, agradeció a quienes han trabajado en los tres años, “con esfuerzo y tal vez sufriendo incomprensiones”. Agradeció especialmente al clero presente, destacando que muchos sacerdotes llegaron de lejos, motivados por “las cosas que unen la fe y el credo y el proyecto pastoral en conjunto”.

Poco antes de concluir la Misa, el Pbro. Mauricio Aguayo, Secretario General del VII Sínodo, hizo entrega de la memoria, expresando que “hoy estamos cumpliendo un trabajo intenso, que se dividió en distintas etapas, recogiendo el parecer de miles de personas, en distintos momentos, durante tres años, respondiendo al desafío de discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, el camino que el Señor nos propone para nuestra Iglesia, de aquí en adelante”.

Añadió que “hoy, entregamos la memoria del trabajo del Séptimo Sínodo, un documento que recoge el caminar de tres años, caminar que se hizo particularmente desde el discernimiento , en la reflexión de quienes nos ayudaron a realizar este discernimiento y el aporte de todos quienes decidieron agregar lo que el Señor inspiró en las comunidades, en los colegios, en los rincones de la diócesis de los más alejados y en aquellas asambleas plenarias, realizadas en octubre de cada año, en las que se vio manifestado como una experiencia profunda de comunión, incluso con aquellos que venían de los rincones más alejados, en la esperanza de responder a Dios, un rostro nuevo de la Iglesia ante la humanidad. En sus manos dejo esta memoria del trabajo de sus hijos, como testimonio también de lo que Dios quiere realizar de aquí en adelante”.

Monseñor recibió el documento y lo levantó en sus manos para conocimiento de los asistentes y luego invitó a los miembros sinodales laicos a recibir un cirio, como signo del envío.

Fuente: Comunicaciones Concepción


Concepción, 23/05/2016

 
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