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Peregrinando hasta Santuario de Andacollo
Catequistas de la Vicaría de Coquimbo se encomiendan a la Misericordia del Señor

Con motivo de vivir todos juntos una jornada de reflexión, llegaron hasta la Puerta Santa del principal Santuario Arquidiocesano, para encomendarse al manto protector de la Virgen del Rosario y redescubrir el rostro misericordioso del Padre.
Sabado 23 de Julio del 2016
  
Peregrinando hasta el Santuario “Ntra. Sra. del Rosario” de Andacollo, los catequistas de la Vicaría de Coquimbo vivieron una jornada de reflexión, oración y compartir fraterno. Y es que aprovechando las vacaciones de invierno, llegaron hasta la montaña santa para encomendarse al manto protector de la Virgen María y obtener la indulgencia plenaria al pasar por la Puerta Santa ubicada en la Basílica Menor.

La jornada partió a las 10 de la mañana con la oración inicial, luego el P. José Padilla dirigió el tema “Catequista: un educador de misericordia y para la misericordia”. Posterior al almuerzo comunitario, se dio vida a un compartir fraterno con representaciones artísticas relacionadas con el Año Jubilar.

Por la tarde, luego de pasar por la Puerta Santa, participaron de la celebración de la santa Misa, presidida por el Arzobispo René Rebolledo, acompañado del P. José Manuel Tapia, Vicario de Coquimbo, y el P. José Padilla, misionero redentorista de la parroquia “San Pedro” de Coquimbo.

Silvia Valencia, coordinadora de catequesis de la Vicaría de Coquimbo, manifestó: “es una gran motivación compartir junto a los catequistas de las diferentes parroquias y comunidades, tener un encuentro fraterno con personas que viven la misma realidad en diversos lugares y que pasan por dificultades, como también por momentos de alegría. Además, con el tema que recibimos podemos darnos cuenta que hay tanto por hacer y que nuestro servicio nunca termina, ya que es una labor que no nos viene por inercia, sino que es un llamado del Señor”.

Por su parte el P. Osvaldo Briceño, asesor vicarial de catequesis, indicó: “los catequistas tienen que educar en la Misericordia a sus hermanos y, en este sentido, ellos mismos tienen que experimentar para poder enseñar. Es muy distinto cuando se enseña o se cuenta lo que se sabe por conocimiento, a lo que se tiene como experiencia”.

De esta forma, los catequistas obtienen una motivación extra para que, en este segundo semestre, continúen entregando lo mejor de sí al servicio de los niños, jóvenes y adultos que se acercan a sus comunidades y parroquias.

Fuente: Comunicaciones La Serena


Andacollo, 23/07/2016