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Misa Monasterio Inmaculada de Atacama por los 800 años de la aprobación de la Regla de santo Domingo
Mons. Aós a las monjas dominicas: "sed faros, para los cercanos y sobre todo para los lejanos”

Celebración congregó a numerosos fieles en un ambiente de agradecimiento y devoción
Lunes 08 de Agosto del 2016
  
Numerosos fieles acompañaron a las monjas dominicas en la celebración de los 800 años de la fundación de la Orden de Santo Domingo, este domingo 7 de agosto en el Monasterio Inmaculada de Atacama.

La misa fue presidida por el Obispo, Monseñor Celestino Aós. El Pastor, en su homilía, agradeció "la vida de este hermano nuestro y cristiano eximio santo Domingo de Guzmán, y por estos 800 años de la aprobación de la Regla de santo Domingo, y hoy te damos gracias por nuestra propia vocación y la de las Hermanas".

"Los monasterios no están pasados de moda"

Así lo dijo Mons. Aós, haciendo eco de las palabras del Papa Francisco cuando dice: “'¿Qué sería de la Iglesia sin vosotras y sin cuantos viven en las periferias de lo humano y actúan en la vanguardia de la evangelización?' Yo pregunto también- dijo don Celestino- qué sería de esta Diócesis, de la Iglesia de Atacama sin este monasterio, sin cada una de ustedes". El Obispo llamó a cada una a ser "faros, para los cercanos y sobre todo para los lejanos... Jesús en el Evangelio dice a los apóstoles y a cada uno de nosotros los cristianos: sed luz para el mundo y sal para la tierra. Este mensaje de gozo y exigencia se aplica hoy a ustedes con especial fuerza: sean luz, sean sal".

Dijo también que "la vida consagrada es una historia de amor apasionado por el Señor y por la humanidad: en la vida contemplativa esta historia se despliega, día tras día, a través de la apasionada búsqueda del rostro de Dios, en la relación íntima con él" y citando nuevamente a Francisco, subrayó que "es posible y bello vivir juntos, a pesar de las diferencias generacionales, de formación y, a veces, culturales. Que vuestras comunidades sean signos creíbles de que estas diferencias enriquecen la vida fraterna, lejos de ser un impedimento para vivirla".

Finalizó su mensaje con estas palabras: “Gracias, Domingo por regalarnos la Orden, gracias por estos 800 años donde nos has ido enseñando a ir tras las huellas del Amado. Aquí estamos tus hijas en el Monasterio Inmaculada de Atacama pidiéndote humildemente “cumple, Padre, lo que dijiste, ayúdanos con tus plegarías”, ayúdanos a ser fieles, abrazando a todos con un corazón misericordioso".

Después de la eucaristía las personas pudieron disfrutar una rica convivencia en el locutorio del Monasterio.

Fuente: Comunicaciones Copiapó


Copiapó, 08/08/2016

 
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