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Columna del Obispo de Iquique, Monseñor Guillermo Vera Soto
San Alberto Hurtado: profeta de la solidaridad y la justicia social

Los santos con su ejemplo de vida nos remecen de nuestra comodidad o aburguesamiento con el cual vivimos o queremos vivir la fe.
Martes 16 de Agosto del 2016
  
En la Iglesia Católica, la importancia de los santos para los creyentes radica en que ellos son un testimonio vivo de cómo vivir la fe, son verdaderos testigos de Jesucristo, Aquel único salvador al cual hemos de procurar parecernos.

Los santos con su ejemplo de vida nos remecen de nuestra comodidad o aburguesamiento con el cual vivimos o queremos vivir la fe. El Señor nos ha dicho que “vino a traer fuego a la tierra y su único deseo es que arda”, el fuego de Cristo no lo haremos arder si reducimos la fe a una cuantas prácticas de piedad o a unos días al año en los cuales rezamos un poco más, la fe ha de ser vida y se ha de traducir en obras. “Muéstrame tu fe sin obras que yo por mis obras te mostraré mi fe” nos enseña el apóstol Santiago.

Este jueves 18, celebraremos la memoria del San Alberto Hurtado. La Presidenta visitará su tumba, en todo el país se rendirán homenajes, se hablará de su legado. Nos alegramos que en medio nuestro haya surgido un hombre que quiso parecerse al Señor, que cultivó en su corazón sentimientos de compasión que le llevaron a actuar, motivando a todo un país a la práctica de la justicia y de la caridad, precisamente porque nos decíamos un país cristiano.

El Padre Hurtado fue un profeta de la solidaridad y la justicia social, su fe en Dios y en la dignidad del ser humanos le llevaron a proclamar con fuerza que el cristianismo deber ser social o no lo es, que la fe junto con rezar nos debe llevar actuar en pro de la justicia y la caridad, teniendo presente que estas virtudes no se contradicen sino que se complementan. “Caridad sin justicia, no salvará los abismos sociales, sino que creará un profundo resentimiento. La injusticia causa mayores males de los que quede reparar la caridad”.

Hoy cuando en nuestro Chile se notan y sufrimos con más fuerza las profundas desigualdades, todos hemos de aportar un poco de creatividad en todas las instancias que se den para que sin sembrar más odios o diferencias, sino con verdad, lucidez, generosidad y realidad se puedan alcanzar aquellas metas que en lo social logren dignificar la vida de los hijos de esta tierra.

En 1952 falleció el P. Hurtado, Chile ha avanzado mucho, pero todavía la deuda es grande para con los más pobres y desposeídos. Ante lo grande del desafío por crecer no sólo en cifras sino en humanidad, el llamado de San Alberto a dar y darnos es más actual que nunca. Él lo hizo y su figura y mensaje sigue siendo atrayente y moviendo vidas y voluntades. Aunemos esfuerzos para que la justicia venza y la caridad sane heridas.

Fuente: Comunicaciones Iquique


Iquique, 16/08/2016

 
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