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Concepción vivió hermosa celebración en Día de Oración por Chile

Con gran entusiasmo y profunda fe, la comunidad de Concepción vivió el Día de Oración por Chile, que este año, incorporó el jubileo de los agentes pastorales en el marco del Año de la Misericordia.
Lunes 26 de Septiembre del 2016
  
La salida de la procesión con la imagen de la Virgen del Carmen, hermosamente adornada, recibió en el atrio de la parroquia san Agustín, un alegre saludo con bailes del norte. A continuación, el carro tirado por miembros de la Cofradía del Carmen, siguió por calle Castellón hacia Cochrane y Tucapel hasta tomar O´Higgins y plaza Independencia. En este trayecto, la procesión fue encabezada por los sones de la banda de guerra del colegio san José de Cabrero y centenares de fieles acompañaron este peregrinar con cantos y el rezo del santo rosario.

Próximo a su arribo al templo catedral, la Virgen fue recibida con un vibrante esquinazo a cargo del conjunto Pucará, con bailes y un pie de cueca, que fue muy aplaudido por el público que fue copando el espacio. Algunos metros más adelante, se encontraban destacamentos del Ejército, de la Armada y Carabineros, quienes rindieron un homenaje a la Patrona de Chile. En tanto, Bomberos también se hizo presente con un arco de escalas y numerosas floristas lanzaron, al paso de la imagen, pétalos de rosas. En síntesis, fue una hermosa fiesta chilena, reflejo del cariño a la Virgen.

El paso por el pórtico jubilar fue vivido con mucho recogimiento, por quienes peregrinaron para acoger el llamado del Papa Francisco. En el interior de la catedral, los fieles recibieron con pañuelos blancos y aplausos a la Virgen, que fue instalada a un costado.

La eucaristía fue presidida por el vicario general de la Arquidiócesis, Pbro. Mauricio Aguayo, quien agradeció a la comunidad de la parroquia san Agustín y particularmente a su párroco, el padre Yuliano Viveros, por el esfuerzo y esmero con que prepararon esta celebración. Previo a la homilía, el P. Yuliano leyó un saludo de las religiosas Carmelitas descalzas del monasterio Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, en que expresaron su oración y afecto por quienes veneran a la Virgen del Carmen.

El P. Mauricio, en parte de su homilía, llamó a “no dejarse atrapar por la indiferencia, porque es incompatible con la misericordia; no es posible vivir según el querer de Dios, si dejamos que en nuestro corazón anide la indiferencia, si ponemos un abismo entre el que sufre y nosotros, el que está al otro lado de nuestra puerta y nosotros”.

Recalcó que “hoy es una ocasión privilegiada para cruzar ese abismo de la indiferencia, con el don de la fe y el amor misericordioso de Dios que, a nosotros mismos nos ha rescatado, para entrar en la presencia viva del Señor”.

Expresó que “muchos de quienes están aquí, han venido porque quieren vivir intensamente las dimensiones de este año jubilar de la misericordia, como es cruzar la puerta santa de este templo, que es uno de los templos jubilares de nuestra arquidiócesis y se han preparado; muchos de ellos son agentes pastorales, es decir, hermanos nuestros en la fe, pero que dan sus talentos para servir a otros dentro de la Iglesia y fuera de ella”.

El Vicario planteó, además, que “qué sería de nuestro Chile si no tuviera, por ejemplo, la vocación de ,los catequistas, que dan su tiempo y se preparan para servir a otros; qué sería del país si no hubieran hermanos que se preocuparan de los enfermos, de tantos ministros de la comunión que dan su tiempo para llevar la sagrada presencia de Jesús eucarístico a los hermanos enfermos; qué sería si no hubieran misioneros en la Iglesia para ir a lugares más apartados para anunciar la presencia de Cristo. Ellos han escuchado el llamado del Señor para cruzar el abismo de la indiferencia”.

Agregó que “Chile nos necesita. No podemos permanecer indiferentes ante los dolores de nuestra Patria. Tenemos una oportunidad en un mes más, de marcar una preferencia, en una elección, las autoridades municipales. Como cristianos estamos desafiados a hacer ese ejercicio, darnos la molestia de la cruzar la vereda de la indiferencia en bien de nuestra comuna”.

Finalmente, en su mensaje indicó que “el Papa lo ha dicho: la globalización de la indiferencia, que es un cáncer que nos está afectando. No caigamos en ello. Los cristianos tenemos que aproblemarnos por quienes lo están pasando mal. Tenemos que pasar del egoísmo al servicio. Cada uno debe renovar su servicio y no lo haga por la ganancia, sino pensando en responder a lo que Dios ha hecho por nosotros, con la misma actitud de Cristo, no con la indiferencia, sino con una perseverante caridad, con cariño constante, esa es la misericordia de Dios”.

Durante las Ofrendas, hubo signos importantes, con la participación de los agentes pastorales. Al concluir la eucaristía, la imagen de la Virgen retornó a la parroquia san Agustín y en el atrio de la catedral recibió nuevamente el homenaje con bailes nortinos. En tanto, el Padre Yuliano manifestó su alegría por esta “verdadera fiesta” en homenaje a la Virgen y agradeció a quienes participaron en su organización y desarrollo.

Fuente: Comunicaciones Comunicciones


Concepción, 26/09/2016

 
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