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Urge humanizar nuestra sexualidad

En el marco del debate que ha suscitado la publicación de un libro sobre sexualidad, el obispo Héctor Vargas destacó que a la hora de educar, es fundamental “no perder nunca de vista que la dimensión más integradora y totalizante en la persona es la experiencia del amor y la sexualidad”.
Viernes 30 de Septiembre del 2016
  
El obispo presidente del Área Educación de la Conferencia Episcopal de Chile, monseñor Héctor Vargas, expresó mediante una carta publicada en El Mercurio la importancia de la sexualidad vinculada a los afectos, en el marco del conocimiento público de un libro sobre sexualidad, que ha causado un gran debate los últimos días.

En el texto, monseñor Vargas destaca que las características del amor juvenil consisten en experimentar este don “con gran resolución, desafiando prejuicios y censuras culturales, estimulados por la edad, o deseosos del colmar carencias afectivo-familiares, y sensibles al valor del encuentro-intercambio como expresión de donación y confianza”. Por esto resulta fundamental educar con respecto a esta materia, considerando “no perder nunca de vista que la dimensión más integradora y totalizante en la persona es la experiencia del amor y la sexualidad”.

El obispo define el don del amor como “el resorte que hace explotar la vida, dando sentido a la existencia, abriéndola a la comprensión y a la donación generosa y sacrificada de sí”. Sin embargo, señala que una serie de condicionamientos de la cultura imperante aleja a las personas de esta experiencia, y “solo logran hacer de la sexualidad un uso consumista, privándose de experimentar la auténtica felicidad que brota de la belleza, plenitud de su misterio y trascendencia”.

Monseñor Vargas afirma en esta carta que uno de los motivos del sufrimiento humano vinculado al amor es consecuencia de que “pareciera no existir un compromiso con la realidad total del otro, su valor y dignidad como persona y su proyecto de vida futuro. La falta de una adecuada formación integral en el amor y la sexualidad, los hace frágiles ante los embates y seducciones de una cultura hedonista y frívola”. Ante lo que concluye que “urge una humanización de la sexualidad, renovar a la persona interiormente, darle fuerza espiritual y humana para un comportamiento adecuado con respecto a su propio cuerpo y al de los demás”.

Revisa la carta completa.

Fuente: El Mercurio-Prensa CECh


CECh, 30/09/2016

 
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