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Ha partido al Reino Eterno el Padre Francisco Belotti Testa (sdc)

En la madruga de este miércoles 5 de octubre, en el Hospital Regional de Coyhaique, falleció el Padre Francisco Belotti Testa, sacerdote de la Orden Siervos de la Caridad.
Miercoles 05 de Octubre del 2016
  
Quien fuera asesor espiritual por largos años de la comunidad cristiana Jesús Nazareno. El Padre Francisco falleció a los 93 años de edad y 68 años de sacerdocio.

Sus restos están siendo velados en la capilla Jesús Nazareno, ubicada en calle Ámerica, en Coyhaique y sus funerales partirán a las 14 horas desde su lugar de velatorio en procesión hasta la Catedral, donde a las 15 horas se celebrará una solemne Eucaristía.

Su cuerpo descansará definitivamente en la Cripta que se ubica en el interior de la Catedral de Coyhaique.

Durante estos días, se espera el arribo de co – hermanos de la Congregación que acompañarán en su último adiós al Padre Francisco.

Breve reseña de su vida

El sacerdote Francisco Belotti Testa, nació en Grumello del Monte, Bergamo, el 6 de febrero de 1923.

En palabras del Padre Francisco, dice que su vocación “es de Dios. En esto, me ayudó un acto de amor de mi mamá hacia un joven abandonado por su madrastra. Iba de casa en casa pidiendo alimento. Mi mamá lo acogió y era como uno más. Comenzando el año escolar se quedó ahí. Mi mamá sintió pena. Pidió ayuda al párroco, “búsqueme un lugar para él”. Él, amigo de un sacerdote guanelliano a cargo de un hogar, llevó al joven a Chiavenna, unos 100 km del lugar. Se encontró bien. Terminado el año volvió a casa, transformado. Mis padres impresionados y motivados pidieron al mismo director que también nos aceptara. A los 10 años, llegué a la Obra Don Guanella. Estuve muy bien, empecé a ser sacristán. El Superior nunca me habló de vocación. El último año hubo un retiro para todos, predicado por un Capuchino que venía de África. Nos habló con entusiasmo del trabajo misionero.
Al finalizar, hicimos preguntas y él cariñosamente preguntó “¿quién viene conmigo al África?”. Todos decían yo, yo… y también grité. Empezó mi sueño de misionero. Fueron tiempos duros, con la guerra, las enfermedades, el clima inhóspito. Pasé 5 años sin volver a casa.
Regresando informé a mis padres mi decisión de ser sacerdote. Mi padre se opuso, pero a 16 años tenía mi proyecto claro, de modo que insistí. El tiempo de noviciado fue difícil: con la guerra pasábamos mucha hambre, las cosas eran escasas. Perseveré y llegamos al sacerdocio el día 22.05.1948. Era visitado por mis padres. Mi padre cambió de opinión, se sentía orgulloso.”


El Padre Francisco, llegó a Chile en los años 40’, cuando comenzaban las gestiones del entonces Padre Alberto Hurtado, quien buscaba sacerdotes para comenzar a forjar la implementación de un Hogar de niños en situación de abandono y otros problemas. En palabras del mismo sacerdote, comentó cómo decidió venir a este austral país “se escogió la Obra Don Guanella y preguntaron la disponibilidad de curas a esta Congregación italiana. Sin saber dónde estaba, acepté venir a Chile llegando en 1949. Éramos tres sacerdotes y nos esperaba P. Alberto Hurtado.”

Luego de 16 años, que el Padre Francisco estuvo trabajando y aportando en su misión en la capital del país, se trasladó hasta la localidad de Nuevo Reino, hoy conocida como Cisnes, en este poblado ya existía la Obra Don Guanella, donde el Padre Francisco se mantuvo por 7 años.

Posterior a su estadía en Cisnes, el sacerdote emigró de Aysén, “luego, fui a Batuco, donde habían llegado las Religiosas de la Obra don Guanella, o sea la Hijas de Santa María de la Providencia, entre ellas M. Mariucha. Para nosotros fue una bendición de Dios, porque nos ayudaron mucho con su presencia y su precioso servicio.”

En el año 1992, el Padre Francisco llega hasta la comunidad de Coyhaique, donde comienza un profético y misionero trabajo con los niños de la Obra Don Guanella, donde hasta el día de hoy, se encontraba colaborando con el Hogar de Adultos Mayores.

Recordemos además, que el presbítero fue asesor espiritual de la comunidad cristiana Jesús Nazareno de Coyhaique, donde fue uno de los procursores en levantar un templo recogiendo la devoción chilota, todo esto en conjunto con quienes forman parte de la comunidad y el trabajo realizado por años se ve plasmado en lo hoy conocemos.

Cabe destacar, que el P. Francisco dejó de ser el asesor de la comunidad hace un mes, dejando al P. Ramón Moncada, de la misma congregación.

Fuente: Comunicaciones Aysén


Coyhaique, 05/10/2016

 
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