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En Navidad nuestra dignidad vuelve a brillar como una verdadera luz que orienta los senderos de nuestra vida

En el marco de la liturgia ecuménica de Navidad en La Moneda, el Secretario General de la CECh, Mons. Fernando Ramos, destacó la importancia de esta celebración, festejo del nacimiento de Jesús como manifestación de la renovación de nuestra vida.
Viernes 23 de Diciembre del 2016
  
El secretario general de la Conferencia Episcopal de Chile y obispo auxiliar de Santiago, monseñor Fernando Ramos, participó de la celebración ecuménica que tiene lugar cada año en el palacio de La Moneda.

En su homilía reflexionó sobre el significado de la Navidad, celebración que aunque se desarrolla cada año no pierde su contenido profundo al festejar el nacimiento de Jesús, “un verdadero regalo de Dios para la humanidad”. El obispo destacó que los primeros en conocer la buena noticia del nacimiento de Jesucristo fueron los pastores, hombres simples, que vivían en una situación de marginalidad, y con esta buena nueva “se percataron que había nacido el Salvador que trae la paz, y, de esta forma, recuperaron su dignidad y su esperanza”. Al igual que estos hombres humildes, “al posar nuestra mirada en este sencillo pesebre, se genera en nosotros la convicción interior de que el ser humano está hecho para grandes cosas, que tenemos grandes oportunidades y capacidades, que son magistralmente potenciadas y enriquecidas por el “Dios-con-nosotros”. Nuestra dignidad vuelve a brillar como una verdadera luz que orienta los senderos de nuestra vida”.

Monseñor Ramos señaló los dones que se manifiestan a través de esta celebración: la paz, la alegría y el diálogo, poniendo un énfasis especial en este último aspecto. “En el diálogo, podemos escuchar al otro, aprender de él o enterarnos de algo que está viviendo. A través del diálogo podemos entretejer relaciones entre las personas y elaborar proyectos comunes. Navidad es la escuela del diálogo porque es la manifestación respetuosa del Dios que se comunica. Esto nos abre a perspectivas enormes en cuanto a lo que es posible construir entre los seres humanos a partir del diálogo, lo cual es particularmente significativo para nuestro país, en donde pareciera que el diálogo se ha enrarecido o hecho algo meramente formal. Dialogar de verdad es construir de verdad”.

Al finalizar su homilía mencionó los hechos acontecidos en la catedral de Santiago el día anterior, cuando tuvo la oportunidad de dialogar con un grupo de familiares de detenidos desaparecidos y torturados durante la dictadura militar que se manifestaron en contra de una celebración ecuménica que se realizó hoy con la asistencia de sacerdotes como Fernando Montes y Mariano Puga, instancia en la que los algunos de los militares condenados por delitos de lesa humanidad pidieron perdón. Al respecto, Mons. Ramos señaló que “Son personas que han sufrido mucho porque son parientes de víctimas de violaciones de derechos humanos o directamente algunos de ellos sufrieron la violación de sus derechos. Algunos llevan décadas preguntando qué pasó con su padre, hermano o hijo y no han tenido respuesta. Experimentan el dolor lacerante de la pregunta respondida con el silencio o la indiferencia. Menciono esta situación porque continúa siendo una herida abierta en nuestra sociedad. Espero realmente que la celebración de la Navidad sea una verdadera luz de esperanza para todos ellos y que las preguntas que han estado formulando por tanto tiempo finalmente encuentren una respuesta satisfactoria”.

Revisa la Homilía completa.

Fuente: Prensa CECh
Fotografías: Prensa CECh-Prensa Presidencia


CECh, 23/12/2016

 
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