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Vicario para la Educación: "En la PSU no se juega la vida"

Doscientos noventa mil jóvenes rindieron la Prueba de Selección Universitaria. A días de conocer sus resultados, el vicario para la Educación, padre Tomás Scherz, les dice: “Este no es el juicio final, aquí no se juega la vida”.
Jueves 05 de Enero del 2017
  

¿La prueba es determinante?

-Este no es el juicio final, aquí no se juega la vida, aunque claramente es un paso importante. Los jóvenes, a veces, creen que es necesario tener un puntaje alto para optar a una carrera codiciada y una carrera que dé más dinero, que sea exitosa o prestigiosa. Sabemos que no es lo mismo una carrera que esté al servicio del bien común, o una que me haga más feliz de manera fácil. Lo correcto sería comprender que la carrera es un instrumento para responder a una vocación, que todo hombre y mujer tiene.

¿Qué pasa con un joven que no tiene campo laboral suficiente?

-Esto dice relación con el efecto de una oferta publicitaria irresponsable en el ámbito de la educación. Ya hemos visto lo que pasó hace años con la carrera de Técnico en Criminalística. Era un campo laboral muy reducido, y a sabiendas de eso, seguía la “recomendación” publicitaria y seguía impartiéndose la carrera. Un padre le puede decir a su hijo que no estudie cierta carrera por no tener campo laboral y que es mejor estudiar una carrera que asegure su futuro.

¿Qué les diría?

-Esa ha sido casi siempre la recomendación de un padre o una madre. Y es entendible hasta cierto punto. Pero esa recomendación la hace mejor hoy la publicidad posesionada en el mercado de la educación superior, al punto que llegan a transformar las “ofertas” de dicho mercado. Creo que es necesario saber distinguir entre una vocación y una carrera. Una carrera será siempre un instrumento de la vocación. Esta última es la gran olvidada: ¿A qué estoy invitado o llamado a realizar en este mundo? ¿Sólo a subsistir sin pasar penurias? Si se escoge un instrumento y no se sabe para qué, aún no se ha abordado lo esencial. El futuro es lo que trasciende, lo que implica a los otros. Por ejemplo el país, la justicia, el bien común, por cierto la familia, pero junto a ella, la de todos y el destino de todos, la belleza, Dios. No es necesario tener vocación para tener auto, casa y para viajar. Los universitarios más famosos y con vocación humanista y científica, vivieron en una residencia, andaban en bicicleta y no necesitaron viajar por el mundo para saber profundamente del mundo y de su significado. Pregúntele a Kant o a Ratzinger. Me niego a pensar que el joven haya claudicado al bien común y a la justicia, pero lo mira desde otro escenario. Más cómodo. No entraré a analizar el concepto neoliberal, pero sí hay una sospecha de la burocracia, de la institucionalidad. Se desea libertad para ejercer rápidamente lo justo y por ello se buscan carreras productivas y que permitan de manera individual ser generosos después. Por ello falta el trabajo mancomunado, cooperativo, dialogante. Se denosta la mediación política o la reflexión por ser inoperante. Pero la libertad no es sólo espacio sin coerciones, sino responsabilidad para un proyecto que se realiza conjuntamente. No es sólo salir de Egipto y pasar el Mar Rojo, sino caminar 40 años por el desierto hasta la Tierra Prometida. Eso debiera estar en todos los proyectos de centros de estudios superiores, incluidos IP y CFT.

En ese sentido, ¿le parece ético/moral la cantidad de dinero que gastan los centros de educación superior en publicidad, por ejemplo, en proponer una imagen de un profesional exitoso que se “realizó” económicamente en la vida, gracias a la carrera y/o universidad?

-Aunque muchos no lo compartirán, creo que es la miopía y el error tácito de la idea de hombre y mujer que hay en la idea de educación superior en muchos lugares, intentando erguirse en el mercado de la educación superior.

¿Qué dice Luis Scherz, su padre, sobre el sistema de educación superior profesionalizante y es actual su propuesta de una educación más integral?

-Fue discutido por mi padre en su época, pero creo que la distinción universidad profesionalizante y universidad del espíritu es una antítesis muy válida hoy día. Quizá es una expresión que no existe químicamente pura. La primera sería la expresión de una universidad que se dedicaría sólo a capacitar profesionales (sólo docente, en el lenguaje actual) y la segunda, que vale como la institución que procura cultivar el espíritu, la reflexión, la capacidad crítica, sobre todo a través de la facultad de Filosofía (tal como lo pensó Kant) y que se asimilaría a las universidades que procuran, además, la investigación, pero no solo en sus áreas duras, sino también en las áreas sociales. En sentido estricto, una universidad, para que lo sea, debe tener ambos aspectos. Un profesional sin sentido crítico, responsablemente racional y colaborador de la comunidad política, en un sentido amplio, no es un profesional propiamente tal. Y una universidad sin esa vocación espiritual, buscadora de la verdad, en sus aspectos sociales, físicos y metafísicos, tampoco es propiamente una universidad.

Fuente: Periódico Encuentro
www.periodicoencuentro.cl


Santiago, 05/01/2017