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El Papa llama a comunicar esperanza y confianza en nuestro tiempo

En su mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales, Francisco invita a todos a una comunicación constructiva que, rechazando los prejuicios contra los demás, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza.
Lunes 23 de Enero del 2017
  

«No temas, que yo estoy contigo» (Is 43,5). Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempo, es el título del Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2017, que se celebra en la solemnidad de la Ascensión del Señor, y cuyo texto se da a conocer en la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y comunicadores.

Francisco cree que es necesario dejar de centrarse en las “malas noticias”, que no es lo mismo que desinformación, ni tampoco caer en un optimismo ingenuo: “Quisiera contribuir a la búsqueda de un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia. Invito a todos a ofrecer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo narraciones marcadas por la lógica de la «buena noticia»”.

La buena noticia

Entonces, ¿qué hacer para leer la realidad con «las lentes» adecuadas? Se pregunta el Santo Padre. La respuesta es el mismo Jesús y su buena nueva.

“Esta buena noticia, que es Jesús mismo, no es buena porque esté exenta de sufrimiento, sino porque contempla el sufrimiento en una perspectiva más amplia, como parte integrante de su amor por el Padre y por la humanidad. En Cristo, Dios se ha hecho solidario con cualquier situación humana, revelándonos que no estamos solos, porque tenemos un Padre que nunca olvida a sus hijos. «No temas, que yo estoy contigo» (Is 43,5)”.

La confianza en la semilla del Reino

Para iniciar a sus discípulos y a la multitud en esta mentalidad evangélica, y entregarles «las gafas» adecuadas con las que acercarse a la lógica del amor que muere y resucita, Jesús recurría a las parábolas, en las que el Reino de Dios se compara, a menudo, con la semilla que desata su fuerza vital justo cuando muere en la tierra (cf. Mc 4,1-34). Recurrir a imágenes y metáforas para comunicar la humilde potencia del Reino, no es un manera de restarle importancia y urgencia, sino una forma misericordiosa para dejar a quien escucha el «espacio» de libertad para acogerla y referirla incluso a sí mismo.

Los horizontes del Espíritu

La confianza en la semilla del Reino de Dios y en la lógica de la Pascua configura también nuestra manera de comunicar. Esa confianza nos hace capaces de trabajar ―en las múltiples formas en que se lleva a cabo hoy la comunicación― con la convicción de que es posible descubrir e iluminar la buena noticia presente en la realidad de cada historia y en el rostro de cada persona.

Quien se deja guiar con fe por el Espíritu Santo es capaz de discernir en cada acontecimiento lo que ocurre entre Dios y la humanidad, reconociendo cómo él mismo, en el escenario dramático de este mundo, está tejiendo la trama de una historia de salvación.

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Fuente: Prensa CECh


Ciudad del Vaticano, 23/01/2017