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"Así viví la visita de Juan Pablo II"

A 30 años de la visita de san Juan Pablo II a Chile, en la retina de muchos chilenos aun vive lo que experimentaron en esos días de encuentro con el Mensajero de la Vida. Su testimonio es importante para recordar.
Martes 04 de Abril del 2017
  
Tres chilenos, un profesor, un sacerdote y un ex operador de video de Canal 13, relatan cómo vivieron esos días.

Pedro Lastra, laico: “Nos sentimos con más fuerza Iglesia”

“Chile vivía momentos muy delicados, sumergido en violencia, dolor, falta de amor y sin respeto al prójimo, un contexto complicado que recibía al Mensajero de la Vida.
El anuncio de la venida del Santo Padre fue acontecimiento que provocó todo lo contrario a lo que se vivía, momentos de preparación, en cada una de las parroquias (por ejemplo en mi parroquia Cristo Rey), el párroco armó grandes momentos de catequesis, se enseñó el himno oficial y todos cantábamos con tanta alegría y esperanza.

En los colegios también la preparación fue intensa, en el que yo trabajaba como profesor (Salesianos Alameda), se desarrolló el mismo proceso, recuerdo que nos organizamos para asistir a la llegada del Papa en la Alameda frente a la calle Ricardo Cummings, teníamos al frente la Iglesia de la Gratitud Nacional, una gran cantidad de integrantes de la comunidad educativa nos reunimos con nuestro propio show en ese lugar esperando su pasada, acompañados por una radio que nos iba diciendo el lugar donde venía. Llega el momento de ver a su Santidad y su paso fue un poco rápido, por lo que no todos disfrutaron como querían de tan ilustre visita.

Fuimos al encuentro con los jóvenes en el Estadio Nacional, llegamos muy temprano junto a mis compañeros monitores de confirmación de la parroquia. Se vivía una gran euforia, fue impresionante su carisma, su entrega, la transmisión de su convencimiento por Cristo cuya imagen se encontraba en el tablero marcador, fueron impresionantes y significativos los testimonios entregados por jóvenes en ese día frente al Santo Padre, lo triste fue que muchos de ellos sufrieron violencia por sus dichos.

Terminando la eucaristía en el parque O’Higgins, fuimos junto a mi familia a ver su paso en la calle Avenida Matta, fue impresionante la cantidad de personas que convocaba en cada uno de los actos que participaba, uno de mis hijos pedía que le colocara el solideo en su cabeza, tal como lo había visto con otros niños en la TV.

Sin duda la visita del Mensajero de la Vida marcó a todas las generaciones que vivimos ese inmenso regalo, nos sentimos con más fuerza Iglesia, nuestros templos se llenaban y logramos vivenciar el legado de Pedro en el Papa peregrino”.

P. Hugo Strahsburger, sdb: “El Papa era un evangelizador nato”

“La visita del Papa Juan Pablo II a Chile produjo una conmoción nacional. Por donde pasaba las calles estaban llenas de gente que lo esperaba para aclamarlo y recibir su bendición con esa mirada que aún muchos recuerdan…¡un santo, decían!, ¡Un Papa cercano y alegre!

A mí, me tocó el gran privilegio, junto a dos grandes amigos y grandes dirigentes y Vicario de la Pastoral Juvenil de Santiago, animar y dirigir el encuentro de los jóvenes de Santiago y de otras diócesis vecinas, en el Estadio Nacional, el 1 de abril de 1987, desde las 18.00 hrs hasta que llegó el Papa, alrededor de las 20.45 hrs.

Nos preparamos. Yo personalmente elaboré algunas páginas con gritos y vivas al Papa y breves reflexiones para la animación. Mis dos colegas se reían de mi preocupación tan detallista…Estas aclamaciones las probé en el patio de la Gratitud Nacional con los alumnos y profesores y maestros…ellos aprobaban o desaprobaban, para que fueran “buenas “ y juveniles.

El clima del Estadio era impresionante. El Papa Juan Pablo II legaba mucho a los jóvenes por su simpatía, creatividad, espontaneidad, su llegada a los jóvenes con sus mensajes, y por eso había una gran expectación.

Eran casi 100 mil jóvenes que llenaban totalmente el Estadio. Y como eran de Pastoral Juvenil, todos – menos unos 10 mil uniformados que también estaban ahí, y nunca se supo por qué- no hubo problemas de violencia, de gritos inapropiados, de conductas impropias. Fue una verdadera fiesta como las que se acostumbran realizar en los momentos masivos pastorales con jóvenes. Había muchos asesores, laicos, sacerdotes, seminaristas, religiosas asesoras y religiosas y religiosos jóvenes, y varios obispos y vicarios.

Se ensayaron gritos y hubo comparsas en el campo del Estadio, conjuntos, juegos recreativos escenificados.
¡Y llegó el Papa Juan Pablo II en su papamóvil, saludando, sonriendo! El saludo masivo era ensordecedor…todos gritaban vivas al Papa, lienzos que se alzaban, challas, cintas de colores que se desplegaban desde arriba hacia abajo, y el grito: “¡ Juan Pablo II, te quiere todo el mundo!” O el “ ¡C, H, I…Chi, Le, é… Chi, chi, chi, le, le, le , CHILE TE RECIBE!

Y luego el beso del Papa al suelo del estadio, y el discurso del joven haciéndole ver al Papa lo que realmente se vivía en Chile y lo que vivían los jóvenes… arrancaban aplausos y más vivas al Papa…era un momento muy fuerte y muy significativo…

Y el discurso del Papa a los jóvenes, su mensaje de vida, de confianza en los jóvenes y el mostrarles a Cristo. El Cristo del Estadio no se les olvidará más. ”¡Mírenlo a El!”, dijo varias veces el Papa indicando a Cristo como el modelo de vida y el Maestro y líder de los jóvenes y de la Iglesia. Cada frase del Papa arrancaba aplausos y vivas. ¡El estadio ardía de entusiasmo…era una verdadero volcán de voces juveniles…!

Y la anécdota: cuándo el Papa pregunta ¿ y renunciáis al sexo…y los jóvenes le responden…No!!…? Pero el Papa corrige la pregunta y le responden Sí!!…

Y llegó el momento final...nuevos numerosos aplausos y vivas… y la bendición del Papa…y su retirada del estadio. Y luego nueva fiesta por lo vivido…movimientos, grupos parroquiales, centros juveniles, comunidades juveniles, asesores, educadores, todo un mundo que cerraba el encuentro con el Pastor de los pastores.

El Papa se mostró un excelente animador, un dominador de multitudes, un improvisador inteligente. Pero más que eso un evangelizador nato, un hombre profundamente de Cristo, con un amor a la Iglesia y a la gente que no dejaban dudas. Un Papa para el mundo de hoy, lleno de esperanza y sembrador de esperanza.

Quedé algo cansado por las emociones y tensiones vividas, pero con una alegría profunda por lo vivido, y el comportamiento pastoral de los jóvenes y el apoyo de los asesores y responsables de jóvenes cristianos”.

Julio Señoret, laico: “Mi certeza es de haber visto un santo”

“En mis recuerdos de la venida de Juan Pablo II a Chile, estaba trabajando en el canal 13 que hizo de cabeza de las transmisiones de televisión en Chile y para el extranjero.

En esos años como operador de video y de la sala de control del canal tenía el encargo de entregar a cada canal y agencia extrajera señales de televisión de los móviles que cubrían los lugares donde se encontraba el Santo Padre, una labor de alta responsabilidad y concentración, donde no cabían errores.

Los turnos extensos desde muy tempranas horas de la madrugada y hasta altas horas en la noche, al comienzo con mucha tensión por lo que acontecía y afectaba esta visita, protestas, disturbios y más, hacían que en el hacer no tuviéramos espacio de tiempo para poner atención en las palabras de Juan Pablo II.

Sin embargo pude apreciar situaciones que se presentaron y que me llegaron al corazón.
Un día en el Estadio Nacional cuando sin que hubiera sido preparado así, mirando la imagen de Cristo que cubría el marcador del estadio pronunció a los jóvenes la frase “Miradlo a Él”.

También en su visita a la elipse del parque cuando la muchedumbre protestando prorrumpió en actos violentos, la actitud de oración del Papa calmó los ánimos y evitó que las autoridades lo sacaran en helicóptero de allí.

En otra ocasión, en su visita a Puerto Montt , llovía como no se había visto en la zona y se acercaba el momento en que debía efectuarse su entrada en puerto a bordo de una embarcación de la armada y con las embarcaciones de los pescadores, y cuando ya creíamos que era un fracaso, se despejó totalmente y para los que somos de la televisión tuvimos la transmisión con la mejor imagen que nunca.

Mi experiencia fue contradictoria ya que por un lado fue el mayor evento técnico de la televisión chilena de todos los tiempos y por otro lado el cansancio y el stress me llevó a desear que terminara luego su visita, dicho esto debo decir también mi certeza de haber visto un santo y de cómo actuaba el Espíritu Santo en todo lo que hacía”.

Fuente: Prensa CECh




CECh, 04/04/2017

 
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