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En la Catedral de Coyhaique
Iglesia de Aysén celebra Misa Crismal

Fieles católicos acompañaron a los sacerdotes y diáconos que renovaron sus promesas sacerdotales y la bendición de los tres óleos.
Miercoles 12 de Abril del 2017
  
En total comunión, armonía y alegría, el martes 11 de abril, se celebró en la Catedral de Coyhaique, la Misa Crismal, presidida por el Padre Obispo Luis Infanti de La Mora junto a los presbíteros y diáconos del Vicariato Apostólico de Aysén. Los familiares, comunidades cristianas y comunidades educativas acompañaron fraternalmente esta Eucaristía que da inicio al Triduo Pascual, ocasión en la cual, los sacerdotes y diáconos renuevan sus promesas sacerdotales como signo de fidelidad a Dios, al Obispo y a la Iglesia.

La Misa Crismal, es también la ocasión donde se bendicen los óleos de los enfermos y de los catecúmenos y el Santo Crisma. La palabra crisma proviene de latín chrisma, que significa unción. El crisma es la materia sacramental con la cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes, entre otras funciones.

En la lectura del Evangelio, Monseñor Infanti, hace mención en que la acción de Dios se ha manifestado de múltiples maneras, especialmente reconocida en los profetas, pero la acción del espíritu de Dios se manifiesta continuamente “no es la acción de un Dios del pasado, sino que como Dios se ha manifestado en el pasado, hoy también. La palabra de Dios es una palabra de vida, que hace vida en mí. Por lo tanto, esta misma palabra del profeta proclamada por Jesús es palabra nuestra también, el espíritu de Dios está en nosotros, hemos sido ungidos por el espíritu”.

Así mismo, recalcó la importancia y responsabilidad de ser sacerdote “ser sacerdote, profeta, es un privilegio que Dios que nos concede para esta gran misión, que es una misión de Dios, por eso estamos llamados a ser instrumentos de Dios, para desplegar esta fecundidad y la gracia abundante de Dios entre nosotros. Uno diría que hoy quizás no se nota tanto esta acción de Dios, frente a tantas opresiones del hombre de hoy, presiones por enfermedades, por violencia, por arrogancia, por guerras, por poder, por dinero, en fin, tantas opresiones donde el Papa Francisco nos invita a reflexionar, opresiones incluso, a la hermana Madre Tierra que elevan todo un grito de clamor; grito para exigir la presencia la presencia y la acción del espíritu. Y esa es nuestra tarea, es la tarea del espíritu de Dios en nosotros, para devolver la belleza y la dignidad a quien carece de ella.”

Quienes animaron la Eucaristía, Liceo San Felipe Benicio, quisieron reconocer y entregar un presente a cada uno de los sacerdotes y diáconos de la Iglesia de Aysén, mencionando los años de servicio y las comunidades donde se desarrollan.

Al finalizar, el Padre Obispo, informó sobre los cambios que se generaron al interior del Clero, agradeciendo la presencia en Aysén, de quienes tuvieron que emigrar a otras localidades y quienes se encuentran gozando del Reino de Dios.

Así, agradeció al Padre Porfirio Díaz por su arduo trabajo como Vicario General, asumiendo ahora el Padre Joel Fuentealba (Párroco de Puerto Aysén); así mismo, reconoció la labor del P. Alex Ruíz (Párroco de Coyhaique), como Vicario Pastoral dando la bienvenida al P. César Leiva de la congregación guaneliana, quien asumirá este cargo; y finalmente el P. Juan Pablo Civa (Párroco de Chile Chico), asumió como Delegado del Clero Diocesano ante el Consejo de Gobierno.

Fuente: Comunicaciones Aysén


Coyhaique, 12/04/2017

 
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