/
/
/
/
/
/
   
“Cristo ha resucitado”

Mensaje de Mons. Francisco Javier Stegmeier, Obispo de Villarrica, en Pascua de Resurrección.
Lunes 17 de Abril del 2017
  
"Hermanas y hermanos en Jesucristo:

El Viernes Santo hemos contemplado a Cristo muerto y sepultado. Si su historia hubiese concluido ahí, habría quedado atrapado por las garras de la muerte para siempre, como acontecía con todos. Viendo su ignominiosa manera de morir, estando su sepultura tapada por una gran roca y custodiada por guardias, ciertamente todo indicaba que Cristo ya no podía liberarse de las ataduras de la muerte. Parece que, como todos desde Adán para adelante, también Él pagó el salario del pecado.

Pero, no. Cristo rompió el círculo vicioso por el cual todo hombre nacía a la vida para finalmente morir y condenarse. El Señor destruyó el poder de la muerte, pues "¡ha resucitado!" (Mt 28,6). Él es el "Autor de la vida" (Hch 3,15), por eso puede afirmar: "No temas, Yo soy el primero y el último, el Viviente, que fui muerto y ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno" (Ap 1,18). Ni la muerte, ni la roca del sepulcro, ni los guardias, ni todo el poder del mundo y del demonio pueden impedir la salvación realizada por Cristo y su anuncio por el mundo entero a todos los hombres hasta el final de los tiempos.

El miedo y la parálisis de las mujeres y los discípulos causados por el evidente hecho de la muerte del Maestro, se convierten en alegría y celo apostólico ante la certeza de la resurrección de Cristo de entre los muertos. Así les dice el ángel a las mujeres: "No teman ustedes, pues sé que buscan a Jesús el Crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, según lo había dicho" (Mt 28,5-6). Estas mujeres son las primeras personas en recibir el anuncio de la Resurrección del Señor y las primeras en ser enviadas a dar esta maravillosa noticia a sus hermanos: "¡Vayan de prisa y digan a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos!" (Mt 28,7). Más aún, ellas ven a Cristo resucitado antes que el resto de los apóstoles (ver Mt 28,9).

La vida de estas mujeres se transformó por la fe en Cristo, "quien fue muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación" (Rm 4,25). Ellas son testigos de la verdad de la Resurrección del Señor y de su poder de convertir, salvar y santificar. Cristo murió y resucitó por todos. Ninguna situación de vida, ni el peor pasado, ni el más grande de los pecados pueden impedir la salvación de Cristo, pues Dios, "rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando nosotros muertos por nuestros pecados, nos dio vida por Cristo -por gracia hemos sido salvados-, y con Él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús" (Ef 2,4-6). Si parece que ya no hay nada que hacer, en Cristo está todo por hacerse".

+Francisco Javier Stegmeier Sch.
Obispo de Villarrica

Fuente: Comunicaciones Villarrica


Villarrica, 17/04/2017

 
Galerías Fotográficas