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Jack Valero: “detrás de cada crítica hay siempre un valor positivo”

El co-fundador y coordinador de Voces Católicas, de visita en Chile, contó cuáles son las claves para que los laicos puedan comunicar bien la vida de la Iglesia. Escuchar es el punto de inicio.
Lunes 05 de Junio del 2017
  
En 2010, el papa Benedicto XVI anunció viaje al Reino Unido, lo que se veía nada fácil para quienes deberían ser los voceros de la visita papal. Es en ese contexto que a Jack Valero junto a Austen Ivereigh, se les ocurre formar a laicos para asistir a los medios de comunicación en las temáticas católicas que necesitaran, pensando en que esta religión tiene un porcentaje mínimo en el país.

Así nació Voces Católicas.

Por estos días Jack Valero está en Chile, y concedió una entrevista en exclusiva a Iglesia.cl, para hablar del tema que ha desarrollado durante años: laicos comunicadores de la vida de la Iglesia.

Jack, ¿cuál es la misión que tenemos como laicos, en relación a la evangelización a través de la comunicación?

Todos estamos llamados a comunicar, lo dijo el Papa en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones el año pasado, dijo que todos estamos llamados a comunicar, que la Iglesia es una comunicación, y lo que es interesante es que los laicos pueden comunicar muy bien a través de sus vidas, que son vidas iguales a las de todo el resto del mundo, con la hipoteca que hay que pagar, con el niño que llora por la noche, con el sueldo que no llega a fin de mes, etc.

Desde esas vivencias pueden comunicar todas las doctrinas, e interpretar las cosas que están pasando, comunicar la Iglesia de manera muy viva, muy real. El problema que yo veo es que nosotros tenemos mensajes buenísimos, pero nadie o muy poca gente nos escucha. ¿Por qué pasa esto? Porque hay una óptica, un marco, una impresión, un prejuicio que dice que los católicos están más interesados en defender su institución que en ayudar a la gente, y cuando la gente piensa eso, si tú hablas de lo tuyo y confirmas ese marco, pues no te escuchan. Nosotros pensamos, ¿cómo es posible, que tengamos cosas tan bonitas que decir y nadie nos escuche o no les interese?

Nos dimos cuenta de que cuando nos critican, detrás de esa crítica siempre hay un valor positivo, compartido, cristiano, que es nuestro también. Nos dimos cuenta de que la comunicación nunca es pelearse, es buscar esos valores compartidos y hablar desde ahí. Eso genera que mucha más gente quiera escuchar nuestros mensajes buenos que se han adecuado a ellos, y sienten que por fin están pensando en ellos y no en la institución.

¿Por qué medios escuchan esas críticas, a través de las redes sociales, por los medios de comunicación, a viva voz…?

Yo, personalmente, leo cosas en el periódico, también por personas de mi familia que ya no están en la Iglesia y que critican cuando digo algo. Cualquier católico que sea conocido como tal escucha cosas, ya sea en su Twitter o en casa en la cena, o en el trabajo, entonces en vez de tratar de defendernos -que es lo que normalmente hacemos- pienso que debemos escuchar mucho más para entender de dónde vienen las críticas y encontrar el valor al que apelan, que es un valor positivo.

El otro día me gustó mucho escuchar al Papa cuando hablando con unos jóvenes una chica le dijo “Santo Padre, yo tengo muchas amigas ateas, ¿qué les digo?” y el Papa le dijo “Mira, no les digas nada, tú escúchalas y cuando las hayas escuchado ya sabrás lo que decir”.

Me encanta eso porque nosotros no escuchamos lo suficiente, estamos pensando en cómo voy a hablar en vez de pensar en cómo voy a escuchar, y si los católicos escuchamos un poco más entenderemos cómo comunicar.

¿Cuál es el desafío que tenemos como laicos respecto a la modernización de las comunicaciones, la comunicación digital por ejemplo, o las redes sociales que es donde en este minuto está la juventud?

Hay que estar allí y demostrar que no estamos para defender una institución si no para ayudar a la gente en lo que necesite, ese es el desafío. La madre Teresa, san Martín de Porres, san Maximiliano Kolbe, todos han sido canonizados porque han ayudado a la gente y nosotros glorificamos a quienes lo hacen. Esa es la manera de cambiar la óptica, hacer ver que la Iglesia es gente que ayuda a gente, porque entendemos las necesidades. Ese marco lo podemos cambiar escuchando, y escuchando sabremos cómo hablar.

¿Cuál es la visión que tienen nuestros obispos en relación a que seamos los laicos los que comuniquemos la vida de nuestra Iglesia?

Bueno, yo de Chile no conozco mucho porque llevo aquí un par de días, pero en general como esto es una cosa nueva quizás no la conozcan. Mi experiencia es que cuando nosotros como laicos hemos hablado, y el obispo se ha enterado de cómo lo hemos hecho, se ha puesto súper contento porque le ha gustado que laicos que están bien formados y enterados, puedan hablar en los medios y comunicar bien, y cuántos más mejor.

Quizás antes no sabían si lo haríamos bien, pero una vez hecho ha sido siempre una cosa muy positiva. A veces en algunos sitios puede ser difícil empezar, pero en mi experiencia, con la que he llevado el proyecto de Voces Católicas en Inglaterra y desde ahí se ha extendido a 24 países, hemos visto que cada vez que estamos en un país, al obispo de ese sitio le encanta que haya pasado esto y que los laicos comuniquen.

¿Cuál debiera ser la formación que debiera recibir un laico para comunicar bien?

Es muy importante la formación. Obviamente necesitamos conocer el catecismo y las obras de la Iglesia, pero no solo eso. Necesitamos saber también datos sobre lo que está pasando, lo que la gente dice de nosotros y escucharlos, es decir, necesitamos mucha formación y mucha información.

Tanto es así que hemos decidido escribir un libro hace algunos años, sobre los diez temas más polémicos que siempre salen sobre la Iglesia o la moral. Se escribió en inglés, pero el título traducido es “Cómo defender la fe sin levantar la voz”, que ha sido traducido a 10 o 12 idiomas: francés, italiano, portugués, lituano, holandés, etc.

Últimamente ha sido traducido al castellano, es la información y los valores compartidos que tenemos en cada uno de esos temas, para que ningún laico se sienta con miedo de hablar de eso, porque como no es una batalla, no hay que tener miedo de hablar. A ver si podemos hacer que la gente esté mejor formada y mejor informada, porque así comunicarán mucho mejor.

Fuente: Comunicaciones CECh


CECh, 05/06/2017

 
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