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Misa funeral será este domingo a las 15.00 horas:
Pesar en la Diócesis de Chillán por fallecimiento del Padre Eloy Parra

El sacerdote que actualmente vivía en San Carlos, descansará en Quirihue junto a la tumba de sus padres, cumpliéndose fielmente su deseo en vida. • Realizó su ministerio en las Diócesis de Chillán, Los Ángeles, Calama y Antofagasta; y se le recuerda por haber asistido espiritualmente en la cárcel de Chillán a Jorge del Carmen Valenzuela, tristemente conocido como "El Chacal de Nahueltoro", fusilado en 1963.
Viernes 07 de Julio del 2017
  
Con profundo dolor la Diócesis de Chillán, a través de su obispo Carlos Pellegrin, comunica el sensible fallecimiento del Padre Eloy Parra Irribarra, quien en horas de la tarde de este viernes 7 de julio, a la edad de 87 años, partió a la Casa del Padre.

El Padre Eloy luego de haber sufrido complicaciones de salud en los últimos días, falleció en el Hospital de San Carlos. El pastor diocesano al tiempo de agradecer a Dios por el generoso servicio pastoral del reconocido sacerdote, pidió a la comunidad “se una en oración por el descanso eterno de su alma”, agradeciendo y reconociendo “a la Hna. Susana Cuevas y a la Comunidad de las Religiosas Hospitalarias del Sacratísimo Corazón de Jesús, que con tanto cariño cuidaron al Padre Eloy hasta el momento de su partida”, sostuvo.

De esta manera y siguiendo fielmente el deseo manifestado en vida por el Padre Eloy, sus funerales se realizarán de acuerdo al siguiente programa:

• Viernes 7 de Julio, 20.00 hrs.: Velatorio con eucaristía en Capilla Convento Hermanas Hospitalarias del Sacratísimo Corazón de Jesús, en San Carlos.

• Sábado 8 de Julio, 15.00 hrs.: En Parroquia “San Carlos Borromeo”, Santa Misa que será presidida por el Padre Pedro Rodríguez, Vicario General, y posteriormente los restos del P. Eloy serán trasladados a la Parroquia de Quirihue, donde continuará el velatorio.

• Domingo 9 de Julio, 15.00 hrs.: En Parroquia de Quirihue, Misa de Exequias, presidida por el Obispo Diocesano, y posterior sepultación del P. Eloy, junto a la tumba de sus padres, en cementerio parroquial de Quirihue.

Cabe recordar que en el marco del programa de Semana Santa 2017, en abril pasado se presentó el libro, “Padre Eloy: Memoria agradecida”, texto escrito por María Susana Maldonado y que reúne más de 150 testimonios de distintas personas de Ñuble que conocieron de cerca al sacerdote, al que se le recuerda por haber asistido espiritualmente en la cárcel de Chillán a Jorge del Carmen Valenzuela, conocido como el “Chacal de Nahueltoro”, fusilado en 1963.

Un eterno legado al servicio pastoral

Desde su ordenación, el 01 de enero de 1956, el padre Eloy realizó una amplia vida ministerial, partiendo como vicario parroquial de Coihueco. Luego se le llamó a servir como párroco de San Carlos Borromeo.

A inicios de la década del ’60, es trasladado a Chillán. Participa de la fundación de las Poblaciones de CORVI, siendo llamado a la evangelización de esos sectores poblacionales. Es así como se transforma en el fundador y primer párroco de Sagrada Familia, asentada en el corazón de la Población Purén, con la ayuda de los religiosos Hijos de Jesús. En su paso por dicha comunidad construyó el templo parroquial; se crea el culto permanente; se preocupa por inyectar vida a través de las organizaciones juveniles; pone en marcha la acción social; y da un fuerte impulso a la catequesis de niños y familiar.

Paralelamente, sirve como capellán en la cárcel de Chillán, siendo testigo de la condena al patíbulo de Jorge del Carmen Valenzuela, más recordado como el “El Canaca” o “El Chacal de Nahueltoro”, una triste experiencia que marcó su vida.

Cuando se fundó en 1965 el Liceo Martín Ruiz de Gamboa, sirvió de profesor de religión y filosofía. Vinculado a un selecto grupo de profesores que participó activamente en la reforma educacional del Presidente Frei Montalvo, formó el Departamento de Educadores Cristianos del Obispado de Chillán.

En su afán misionero el padre Eloy Parra, en 1970 se va a la diócesis de Los Ángeles y en los años 1974 y 1975 permanece en Calama apoyando a monseñor Juan Luis Ysern de Arce en la defensa y pastoral de los derechos humanos. Durante 1976 estuvo en Chillán a cargo de la Capilla San José Obrero y la Parroquia de Chillán. Desde 1977 a 1993 permanece como párroco y vicario general en la arquidiócesis de Antofagasta, donde en el año 1987 le corresponde recibir al Papa Juan Pablo II en la Cárcel de dicha ciudad, en la misa de despedida de Chile.

Tras su regreso definitivo a Chillán, se le pide acompañar a los nuevos barrios que surgen en el sector oriente de la ciudad. En el año 1994, funda la Parroquia Buen Pastor, donde permaneció por siete años. Entonces, se preocupó de alzar importantes obras como la construcción del templo parroquial y siete capillas, el Colegio San José y la Radio Comunitaria Buen Pastor.

Tras su paso por la Parroquia Buen Pastor, y un legado ministerial que cosechó muchos buenos frutos en las distintas comunidades donde se desenvolvió pastoralmente, dio inicio a su tiempo de ministerio libre. Sin embargo, eso no significó que dejara su ajetreada rutina diaria, pues pasó poco tiempo antes de que iniciara una nueva labor de evangelización en nuevos barrios del sector nororiente de Chillán, apoyando la labor de la Parroquia San Pablo.

Lamentablemente, la complicación en su estado de salud fue mermando sus actividades pastorales, al punto de llegar a ser hospitalizado en 2006, tras cumplir sus bodas de oro sacerdotales. Luego se decidió su traslado hasta San Carlos, en donde hasta hace algunos años, acompañó con celebraciones en la Parroquia San Carlos Borromeo.

Fuente: Comunicaciones Chillán


San Carlos, 07/07/2017

 
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