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En Misa de exequias en Parroquia de Quirihue:
Multitudinario y emotivo último adiós al Padre Eloy Parra

Sus restos mortales ahora descansan en la comuna donde nació junto a la tumba de sus padres, cumpliéndose fielmente su deseo en vida. • Sacerdotes de toda la Diócesis y de otros puntos del país despidieron al presbítero, a quien también se le recuerda por haber asistido espiritualmente en la cárcel de Chillán a Jorge del Carmen Valenzuela, conocido como "El Chacal de Nahueltoro", fusilado en 1963.
Lunes 10 de Julio del 2017
  
Un templo de Quirihue repleto de fieles, junto a la presencia de todo el clero diocesano y de otros sacerdotes del país, fueron parte del sello que tuvo durante la tarde de este domingo el último adiós al padre Eloy Parra Irribarra, quien el viernes 7 de julio, a la edad de 87 años, partió a la Casa del Padre, luego de haber sufrido complicaciones de salud en los últimos días, falleciendo en el Hospital de San Carlos.

En la misa de exequias que fue presidida por el obispo Carlos Pellegrin, el pastor diocesano destacó “el espíritu de servicio del Padre Eloy, su deseo inagotable de servir al Señor donde sea que lo hubiera llamado, un hombre muy cercano a los fieles, un sacerdote que se entregó con toda el alma para servir en momentos difíciles en Chile”, indicó, añadiendo que “hoy le pedimos al Señor la gracia de que muchos jóvenes se entusiasmen con el ejemplo del Padre Eloy y que fortalezca también nuestra vocación como ministros de la Iglesia para poder servir como él lo hizo. Deja un gran legado… la Diócesis lo ama, no lo olvidará y ciertamente su testimonio va a seguir viviendo en medio de nosotros”, sostuvo.

El programa de los funerales del reconocido sacerdote, quien ahora descansa en el cementerio parroquial de Quirihue junto a sus padres, como lo quiso en vida, se inició el mismo viernes a pocas horas de su deceso con el velatorio y una eucaristía en la Capilla del Convento Hermanas Hospitalarias del Sacratísimo Corazón de Jesús, en San Carlos, donde el padre Eloy recibió los cuidados de salud de parte de las religiosas en los últimos años.

Luego por la tarde del sábado en la Parroquia “San Carlos Borromeo”, se celebró la Santa Misa que fue presidida por el Padre Pedro Rodríguez, Vicario General, y donde posteriormente los restos del P. Eloy se trasladaron a la Parroquia de Quirihue, donde continuó el velatorio a la espera de la misa funeral de ayer domingo donde se hicieron presente una serie de testimonios tantos de fieles, como de sacerdotes de Antofagasta que fueron formados por el sacerdote, a quien también se le recuerda por haber asistido espiritualmente en la cárcel de Chillán a Jorge del Carmen Valenzuela, conocido como el “Chacal de Nahueltoro”, fusilado en 1963.

Uno de los testimonios locales fue el del Padre Raúl Manríquez, quien recordó que “todos tenemos el mismo camino: Eloy vivió toda una síntesis cristina, recibiendo primero la fe en su hogar. Luego fue ilustrando esa fe con sus estudios en el Seminario. Lo que él creyó, lo proclamó, por eso fue un misionero incansable. De ahí su afán por ayudar a las personas a que crezcan en su fe. Es decir, su primera construcción del templo de Dios, fueron las personas, los laicos”, manifestó. En esta misma línea, lo recordó el Padre Osvaldo Salgado, quien si bien no pudo asistir a despedirlo, expresó que “Eloy ha sido para mí, desde el Seminario, más que un amigo, un hermano. Fuimos siempre muy cercanos y confidentes. Él, un muy buen alumno y compañero; más tarde un inmenso pastor, y siempre amigo y hermano. Yo, alumno mediocre y bastante menos pastor. Dios nuestro Señor y Padre, nos conserva unidos más allá de esta vida transitoria. Que Él, en su amor ilimitado y en su inmensa misericordia, lo tenga junto a sí”, señaló el ex párroco de El Sagrario.

El legado de un misionero incansable
Desde su ordenación, el 01 de enero de 1956, el padre Eloy realizó una amplia vida ministerial, partiendo como vicario parroquial de Coihueco. Luego se le llamó a servir como párroco de San Carlos Borromeo.

A inicios de la década del ’60, es trasladado a Chillán. Participa de la fundación de las Poblaciones de CORVI, siendo llamado a la evangelización de esos sectores poblacionales. Es así como se transforma en el fundador y primer párroco de Sagrada Familia, asentada en el corazón de la Población Purén, con la ayuda de los religiosos Hijos de Jesús. En su paso por dicha comunidad construyó el templo parroquial; se crea el culto permanente; se preocupa por inyectar vida a través de las organizaciones juveniles; pone en marcha la acción social; y da un fuerte impulso a la catequesis de niños y familiar.

Paralelamente, sirve como capellán en la cárcel de Chillán, siendo testigo de la condena al patíbulo de Jorge del Carmen Valenzuela, más recordado como el “El Canaca” o “El Chacal de Nahueltoro”, una triste experiencia que marcó su vida.

Cuando se fundó en 1965 el Liceo Martín Ruiz de Gamboa, sirvió de profesor de religión y filosofía. Vinculado a un selecto grupo de profesores que participó activamente en la reforma educacional del Presidente Frei Montalvo, formó el Departamento de Educadores Cristianos del Obispado de Chillán.

En su afán misionero el padre Eloy Parra, en 1970 se va a la diócesis de Los Ángeles y en los años 1974 y 1975 permanece en Calama apoyando a monseñor Juan Luis Ysern de Arce en la defensa y pastoral de los derechos humanos. Durante 1976 estuvo en Chillán a cargo de la Capilla San José Obrero y la Parroquia de Chillán. Desde 1977 a 1993 permanece como párroco y vicario general en la arquidiócesis de Antofagasta, donde en el año 1987 le corresponde recibir al Papa Juan Pablo II en la Cárcel de dicha ciudad, en la misa de despedida de Chile.

Luego de su regreso definitivo a Chillán, se le pide acompañar a los nuevos barrios que surgen en el sector oriente de la ciudad. En el año 1994, funda la Parroquia Buen Pastor, donde permaneció por siete años. Entonces, se preocupó de alzar importantes obras como la construcción del templo parroquial y siete capillas, el Colegio San José y la Radio Comunitaria Buen Pastor.

Tras su paso por la Parroquia Buen Pastor, y un legado ministerial que cosechó muchos buenos frutos en las distintas comunidades donde se desenvolvió pastoralmente, dio inicio a su tiempo de ministerio libre. Sin embargo, eso no significó que dejara su ajetreada rutina diaria, pues pasó poco tiempo antes de que iniciara una nueva labor de evangelización en nuevos barrios del sector nororiente de Chillán, apoyando la labor de la Parroquia San Pablo.

Lamentablemente, la complicación en su estado de salud fue mermando sus actividades pastorales, al punto de llegar a ser hospitalizado en 2006, tras cumplir sus bodas de oro sacerdotales. Luego se decidió su traslado hasta San Carlos, en donde hasta hace algunos años, acompañó con celebraciones en la Parroquia San Carlos Borromeo.

Fuente: Comunicaciones Chillán


Chillán, 10/07/2017

 
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