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La Virgen del Carmen

En su columna semanal, Mons. Francisco Javier Stegmeier nos recuerda la necesidad de nuestro país de volver a mirar en sus raíces cristianas y a confiar en la protección de María Santísima para proteger la concepción de la persona, la familia y la sociedad.
Viernes 14 de Julio del 2017
  
"Hermanas y hermanos en Jesucristo:

La fiesta de la Virgen del Carmen el 16 de julio nos recuerda el alma católica del Chile auténtico. Nuestro país desde su descubrimiento está íntimamente ligado al anuncio de Jesucristo y de su Evangelio de Salvación. La esencia católica de nuestra Patria impregna el corazón de Bernardo O´Higgins, prócer de nuestra independencia. Él encomendó esta heroica gesta a la protección de la Madre del Salvador, la Virgen María. Lo hace con el voto de construir un templo en honor de Nuestra Señor del Carmen en el mismo lugar en que se decida la batalla que selle definitivamente el carácter independiente y soberado de Chile.

El 11 de febrero de 1817 O´Higgins, antes de la victoria definitiva, estableció "que tendrán y reconocerán por Patrona y Generala de las Armas de la República a la Reina de los Cielos, bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen". El 5 de abril de 1818 en Maipú el ejército patriota gana la batalla que define la independencia de Chile. Ese mismo día, en el fragor del combate, José de San Martín, también sincero católico, grita a los soldados: "Aquí mismo levantaremos a nuestra Patrona la Iglesia prometida para conmemorar este triunfo...".

El 7 de mayo de 1818, O´Higgins, como Director Supremo, firmó el Decreto correspondiente para la ejecución de la promesa: “La inmaculada Reina de Los Ángeles en su advocación de Nuestra Señora del Carmen, fue jurada Patrona de las Armas de Chile, primero por el voto general de este Pueblo, por haber experimentado su protección en el restablecimiento del Estado… mediante el esfuerzo del ejército restaurador de los Andes y después el 14 de marzo último por el acto solemne, en que concurrieron las corporaciones, y un inmenso pueblo en la Santa Iglesia Catedral, al objeto de ratificar, como ratificaron expresamente aquel juramento, ofreciendo erigirle un templo en el lugar donde se diese la batalla… No debe tardarse un momento el cumplimiento de esta sagrada promesa…”.

En el momento actual de nuestra historia tenemos que volver la mirada a los orígenes de nuestra Patria y a sus raíces cristianas. La memoria del pasado es necesaria ahora más que nunca, pues explícitamente se intenta imponernos una cultura opuesta a nuestra idiosincrasia y nuestra concepción cristiana de la persona, la familia y la sociedad. Por ejemplo, si la influencia cristiana hacía que el Estado de Derecho siempre defendiera al más débil, hoy las ideologías antihumanas y anticristianas lo pone al servicio de los poderosos para aplastar al más débil, como acontece con la ley de aborto, matando al niño inocente e indefenso".

+Francisco Javier Stegmeier Sch.
Obispo de Villarrica


Fuente: Comunicaciones Villarrica


Villarrica, 14/07/2017

 
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