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Democracia fundada en valores

Monseñor Alejandro Goic Karmelic señala que “las iras extremas son una señal que no podemos dejar inadvertida”, en una carta publicada en los medios de comunicación.
Martes 25 de Julio del 2017
  
A raíz de la votación que se realizó en el Congreso Nacional sobre la ley de despenalización del aborto y el debate que se generó en las salas, el obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic Karmelic, envió una carta al diario El Mercurio en la que manifiesta su impresión por los hechos que ahí acontecieron.

“Como pastor he hablado y escrito en muchas oportunidades acerca del valor absoluto de la vida desde su concepción hasta su muerte natural; hermanos obispos expertos en derecho, sagrada escritura, bioética, han publicado profundos documentos en defensa de la vida; como Conferencia Episcopal hemos escrito innumerables documentos al respecto”, señala. Pero en esta carta da su opinión como ciudadano de esta patria y señala que “el debate en las salas del Senado y de la Cámara de Diputados, la semana pasada en torno a la despenalización del aborto, dejó en mí un sabor amargo respecto de la democracia fundada en valores que desde pequeño me enseñaron a cultivar”.

Manifiesta su impresión por el nivel extremo al que llegó la discusión. “Un legislador trata a otro de honorable y al mismo tiempo de asesino, o de fanático fundamentalista. Unos se arrogan la virtud del “progresismo” y reprochan el defecto de “conservadores” a los que proclaman que el ser humano en gestación merece una oportunidad para la vida. Unos invocan el derecho humano pensando solo en la mujer, otros solo en el hijo concebido. El argumento propio se afirma en la ciencia y en la antropología, pero el ajeno se descalifica como ideológico o fundamentalista. Y cuando una indicación o una abstención sorprende, cuando un pareo no cuadra, cuando el cálculo de votos no funciona, se reprocha a los honorables como si fueran alumnos de sala cuna… Cómo ayudar a restituir el crédito a la noble actividad política”, se pregunta.

Advierte de los riesgos de legislar con frenesí, o de anteponer la calculadora electoral a los proyectos país. Y señala que “las iras extremas son una señal que no podemos dejar inadvertida. Jurar las penas del infierno a quienes aprueban despenalizar el aborto es tan irrespetuoso como aplaudir y festejar un proyecto que, por más que busquemos disfrazarlo, cuesta una vida humana”.

- Texto completo de la Carta al Director de El Mercurio

Fuente: Comunicaciones Rancagua


Rancagua, 25/07/2017

 

Documentos
- Democracia fundada en valores (PDF)
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